Saltar al contenido

Hotel Europa (Smrt u Sarajevu (Mort à Sarajevo) (***)

9 febrero 2017

En un hotel de Sarajevo está todo preparado para recibir a las autoridades con vistas a conmemorar el centenario del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, detonante del estallido de la Primera Guerra Mundial.  Los empleados, cansados de no percibir sus salarios, han convocado una huelga.

Después de ganar el Oscar al mejor film de habla no inglesa en 2001 con su primera película, En tierra de nadie –No Man’s Land-, el cineasta bosnio Danis Tanovic vuelve a repetir candidatura con su adaptación de un texto teatral de Bernard-Henry Levy. En este caso, la propuesta se queda muy por debajo de aquel gran debut a pesar de que la historia muestra una alegoría convincente de la desmembración de Europa y la insistencia de que, cien años después del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, de la dictadura de Tito y de la Guerra de los Balcanes, muy pocas cosas han cambiado en la zona en lo referente a sentimientos políticos y religiosos.

El Hotel Europa, uno de los más grandes de Sarajevo, se prepara para recibir a las autoridades que visitarán la ciudad con motivo de la efemérides. El propio director, Omer –Izudin Bajrovic- acompaña a la mejor habitación a Jacques –Jacques Weber-, un alto cargo de la Unión Europea, quien está presto a ensayar el discurso inaugural. En la recepción, Lamija –Snezana Vicovic-, su mano derecha, se encarga de que todo esté en orden, pero en la lavandería los empleados, después de dos meses sin percibir sus salarios, han convocado una huelga aprovechando que habrá muchas miradas depositadas en el acontecimiento.

Más arriba, en la azotea, por medio de un equipo de televisión que graba distintas entrevistas a diversos eruditos, Tanovic se aleja de la sátira para presentar su propia opinión mientras Bosnia-Herzegovina espera ser admitida como miembro de la UE. Lo más llamativo es la conversación de la periodista con Gavrilo Princip, quien lleva el mismo nombre que el hombre que hirió de muerte al archiduque, un héroe para unos y asesino para otros. De la misma forma, el personaje abatido es considerado tanto como un invasor como un reunificador. Desde entonces, siempre ha habido un Gavrilo Princip en la familia y el autor se deja llevar por una inequívoca atracción entre el entrevistado y la entrevistadora.

Da la sensación de que la adaptación teatral se queda corta y Danis Tanovic intenta contar muchas cosas, como si quisiera meterlas todas en una coctelera y sus ingredientes se dispersaran. Insiste en que en el hotel se hospedaron todo tipo de personalidades, desde Bill Clinton a Angelina Jolie, pasando por Madeleine Albright, o U2, pero se advierte el deterioro y la descomposición cuando saca su mejor cubertería, la del escudo olímpico que conmemora la concesión de los Juegos de Invierno a la ciudad.  Los utensilios ni están brillantes ni son adecuados para las personalidades que se esperan.

El argumento se enreda cuando, el dueño de un club instalado en el sótano del edificio se quita de en medio al líder de los huelguistas. Ahora ocupa su lugar la madre de Lamija, la mujer sobre cuya responsabilidad recae el día a día del hotel y que pasó la noche anterior con uno de los empleados en un claro ejemplo de la liberación conseguida por la mujer y su equiparación con los varones. Sin embargo, otras chicas son explotadas por el mafioso de la discoteca y sala de juegos, que las hace vestir como la condesa Sophie, esposa del archiduque, quien también fue asesinada en el mismo atentado. Las mafias también entran en juego.

La película ofrece más atractivos en el fondo que en la forma, en lo que esconde que en los que expone. Incluso, la puesta en escena se queda por debajo de una historia que se muestra bastante más competente. Son varias las ocasiones en las que la cámara, especialmente cuando Lamija es el eje de la acción, que la sigue insistentemente de espaldas. Hay muchas explicaciones para ello, pero ninguna nos resulta especialmente convincente, así como la pobre iluminación. Pudiera significar el oscurantismo tanto de Sarajevo como el país en general en los tiempos que corren, pero el plano fijo e idéntico al que los profesionales de la televisión  recurren para efectuar las grabaciones de las entrevistas nos hacen pensar en algunos errores significativos en la puesta en escena.

From → Cine

Deja un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: