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Zona hostil (**1/2)

8 marzo 2017

Un helicóptero medicalizado del Ejército español vuelca cuando trataba de socorrer a dos ocupantes de un convoy que habían resultado heridos como consecuencia del impacto con una mina. Con los legionarios atrapados en medio de la nada y los insurgentes preparados para atacar, se dispone un arriesgado plan de evacuación.

Hasta ahora, habíamos visto en la pantalla grande las secuelas en soldados españoles tras su paso por Afganistán. Incluso habíamos visto algunas secuencias centradas en el conflicto. Ahora nos encontramos con el primer largometraje desarrollado íntegramente en esa región en la que el Ejército español cumple tareas principalmente humanitarias. El guion está b asado en un hecho real, acontecido el tres de agosto de 2012, a cincuenta kilómetros de Bala Murghab, cuando en una misión de evacuación médica para socorrer a dos militares estadounidenses, un helicóptero Súper Puma medicalizado volcó durante el aterrizaje quedando varado en mitad del desierto.

El aparato protagonista del film se encuentra actualmente en la base de Cuatro Vientos, aunque se ha desplazado a distintos festivales aéreos.  En la historia real eran dos los helicópteros que volaron a la zona donde estalló la mina que afectó al convoy, aunque uno de ellos se alejó para repostar. Dos Apache estadounidense rescataron a sus heridos y unidades de ese país protegieron la evacuación indicando a los legionarios españoles que no disparasen en ningún momento. Los nativos insurgentes llegaron a utilizar lanzacohetes RPG, los mismos que causaron la caída de dos autogiros estadounidenses en Somalia, cuya aventura fue recogida por Ridley Scott en 2001 gracias a Black Hawk derribado. Ambas cintas tienen diversos puntos en común.

En la historia adaptada por Antonio Saura, y llevada a la pantalla por Adolfo Martínez, nacido en Estados Unidos aunque criado en España y que tiene tras de sí un largo y acreditado periplo como creador de storyboards, se parte de un convoy en el que uno de los carros de combate se topa con una mina dejando como resultado dos marines heridos. Un helicóptero de transporte, en el que figuran la capitana médica Varela –Ariadna Gil- y el capitán Torres –Roberto Álamo- se hace cargo del rescate pero la inexperiencia del teniente Conte –Raúl Mérida- termina con el aparato volcado y con escasa posibilidad de ayuda  en un terreno donde los insurgentes se aprestan a dar la batalla.

En la Base Aérea de Apoyo Avanzado de Herat, se disponen los preparativos para la evacuación. El impulsivo comandante Ledesma –Antonio Garrido- hace ver a sus superiores que también se debería rescatar el autogiro y de esta forma evitar la foto propagandística del enemigo junto al aparto español. Para ello, se dispone un Chinook, el mayor helicóptero de transporte de la Armada española pero la operación se antoja complicada, ya que aun desposeyendo al ingenio siniestrado de algunas de sus partes, habría que elevar un peso superior a las seis toneladas, en unas condiciones complicadas por el exceso de polvo que impide la visibilidad, y el ataque de los elementos hostiles.

La historia es convincente y la película está rodada con mucho mayor oficio del que se le supone a un debutante, bien a pesar de que Adolfo Martínez se curtió como director de la segunda unidad en producciones como Terminator Salvation. Destaca la fotografía de Alfredo Mayo, que recreó en un paraje tinerfeño un ambiente realista con las dificultades que entraña la inmensa polvareda generada por las hélices del Chinook. Todo un alarde, en el apartado técnico al igual que en lo referente a la puesta en escena, muy por encima de unos diálogos que, en ocasiones, se muestran demasiado elementales y solo consiguen distraer la atención de una trama principal mucho más sólida.

Esta súper producción española no desmerece con cualquiera que haya llegado de fuera de nuestras fronteras. La interpretación es bastante sólida, aunque los principales componentes del reparto tienen que lidiar con unas sub historias que están muy por debajo de su nivel. Se advierte una compenetración demasiado estrecha entre Ledesma y su cuñado, el capitán Torres, a quien su esposa le pide el divorcio durante la acción. La llegada de una novata, la cabo Sánchez –Ingrid García Jonson- aporta muy poco como personaje, y es Ismael Martínez quien tiene a su recaudo uno de los papeles secundarios más agradecidos. Existen elementos ingenuos en el guion, como el diálogo final; o demasiado simplistas, como dar a entender que por invitar a unas cervezas se es mejor oficial.

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From → Cine

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