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Ghost in the Shell (**1/2)

31 marzo 2017

En un tiempo futuro, un híbrido humano-máquina, único en su especie, es el adalid de la lucha contra los delitos cibernéticos. Mientras se debate por recuperar su pasado, tendrá que luchar contra un enemigo que pretende hacerse con los avances en el terreno de la cibertecnología de la empresa gubernamental a la que pertenece.

La compañía Bandai produjo en 1995 una película de animación basada en el manga creado por Masamune Shirow. Nada que ver con esta producción de personajes reales que tiene a Scarlett Johansson como intérprete principal. No sin cierta polémica por la orientalización que se hizo de su figura. A cambio, la actriz neoyorquina brilla con luz propia con el ajustado traje antropomorfo que imita la piel humana. Es uno de los reclamos del film, como también un diseño de producción brillante. En su día, Blade Runner sentó las bases de un mundo futuro espectacular y ampuloso que El quinto elemento se encargó de magnificar. Este film, dirigido por el británico Rupert SandersBlancanieves y la leyenda del cazador, 2012- lo ha elevado a una potencia superior.

La ciudad se yergue majestuosa y en ella, como una de las defensoras de los delitos cibernéticos, castigados con varios años de cárcel, emerge la figura de Mayor, un híbrido entre humano y ciborg. De hecho, el film comienza trasladando lo que queda de su cuerpo a un laboratorio de la compañía estatal Hanka Robotic. Gracias a la doctora Ouélet –Juliette Binoche, se consigue acoplar perfectamente el cerebro de la malherida mujer a un cuerpo obtenido gracias a la cibernética. Es una época futura en la que cada ser humano invierte sus ahorros en mejorar su cuerpo. Incluso, con un hígado prefabricado para poder beber alcohol en la cantidad que le venga en gana a su poseedor.

Mayor es destinada a la Sección 9, la que se enfrenta a los fuera de la ley más peligrosos. Se comunica con su jefe, Daisuke Aramaki –Takeshi Kitano- y con el resto de sus compañeros bien por medio de un canal público o con la mente. Ha transcurrido un año desde su operación y ya la encontramos como heroína, vigilando desde lo alto de los rascacielos como una gárgola. Nos centramos en el reservado de un hotel, cuando alguien se rebela como un deseoso de llevarse consigo los secretos de la compañía, en la que aparece una geisha araña sorprendente. En realidad, lo que ansía el malvado de turno son las claves del experimento aplicado a la protagonista, aunque es bueno advertir que el éxito no llegó al primer intento. Antes hubo otros que no consiguieron tanto éxito, pero muy pronto sus mentores se dieron cuenta de que habían encontrado con ella un arma definitiva. No en vano, contaba con la potencia de un cyborg a lo que se debería de sumar la inteligencia de un ser humano.

Entre los efectos secundarios se encuentra una serie de interferencias. Los recuerdos del pasado quieren volver al primer plano, y para ello, Mayor debe de medicarse a diario. Cuando deja de hacerlo comprende que su verdadero nombre es Motoko Kusanagi, y fue capturada junto con otras personas fugadas de su hogar que habitaban en un barrio sin ley. Nada que ver con un posible accidente marítimo cuando viajaba como refugiada, que fue la explicación ofrecida en Hanka Robotic. Ahora sabe que el enemigo está dentro, aunque en ningún momento se le menciona como El Titiritero, el antagonista del original literario cuya identidad se desconoce y cuyo modus operandi consiste en controlar la mente del ser humano.

Visto los precedentes y las propuestas del manga, la película muestra méritos innegables. Mantiene la estética ciberpunk y los efectos visuales rayan a buena altura. No era fácil, teniendo en cuenta los desplazamientos de Mayor y su conversión camaleónica para integrarse totalmente en el escenario. Al tratarse de una obra dirigida al público juvenil y adulto, se ha dulcificado para que puedan acceder a ella espectadores de menos edad, especialmente en su aspecto sensual, dotando a la protagonista de un traje que marca sus formas pero no la deja al desnudo. A la visión futurista ya nos hemos referido con anterioridad como una propuesta que te deja boquiabierto.

Por contra, esta aceptable adaptación posee un guion nada sencillo de interpretar. Resulta un poco farragoso, y la exposición inicial, que mantiene un buen ritmo y no está exenta de calidad fílmica, marca un ritmo que no se mantiene a lo largo de la proyección. Los diálogos no dan facilidades a los actores para que se luzcan con sus dotes interpretativas. Johansson es quien sale mejor parada, aunque luce más por su físico adaptado a la estética oriental. Takeshi Kitano y Juliette Binoche aportan caché, pero no pueden hacer nada más.

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From → Cine

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