Skip to content

Alien Covenant (**1/2)

12 mayo 2017

Rumbo a un planeta remoto para ser colonizado, la tripulación de la nave Covenant decide cambiar de rumbo y dirigirse a lo que entienden es un paraíso inexplorado. Sin embargo, lo que se encuentran es un mundo oscuro y hostil en el que hallan a David, un robo superviviente de una antigua misión espacial. Un robot de última generación, será el responsable de trasladar a la tripulación y los colonos a bordo de la nave Covenant a un remoto planeta para establecerse en él. Walter es semejante a David, también encarnado por Michael Fassbender en Prometheus -2012-, e igualmente dirigida por Ridley Scott, pero se han pulido algunos problemas que presentaba su antecesor. También han pasado alrededor de 30 años, desde el 2094 en que tuvo lugar el vuelo de la nave expedicionaria hasta bien entrado el siglo XXII, cuando surca el firmamento el ingenio colonizador. No es necesario ver el corto firmado por el mismo autor que ejerce de puente entre ambas misiones espaciales, aunque pudiera ser un buen complemento a la proyección. Una tormenta pone en serios aprietos a la nave, y ni Walter ni el ordenador central, llamado Madre, pueden minimizar los daños. Los miembros de la tripulación, criogenizados desde el despegue, se despiertan salvo su capitán, Jacob Branson –James Franco-, marido de la segunda oficial, Daniels –Katherine Waterston-, quien tiene serias diferencias con quien toma los mandos, Christopher Oram –Billy Cudrup-, un hombre de fe. De momento, el incidente no afecta a los colonos y la historia se centra en los avatares de los miembros de la tripulación. No indaga en su personalidad, pero las relaciones que muestran entre ellos da pie a pensar que ellos formarán parte igualmente de esa avanzadilla que se asentará en el planeta al que se dirigen. No solo los Branson son matrimonio, sino que viajan por parejas, lo que da pie a Ridley Scott a incluir aspectos de homosexualidad ajenos a las entregas anteriores de la saga. Hablar de Alien es ensalzar las dos primeras entregas, antes de que la saga cayera en un déjâ vu. Ni siquiera David Fincher pudo remontar el vuelo, y mucho menos el estilismo barroco de Jean-Pierre Jeunet. Ahora, intenta regresar a los orígenes con su propuesta más oscura, pero el resultado no alcanza los niveles iniciales. No se discute su comercialidad, pero lo que encontramos puede dar la sensación a sus incondicionales de que todo ha sido visto ya con anterioridad. El resto no encontrará el terror psicológico de la primera entrega ni la espectacularidad de la dirigida por james Cameron. Incluso, se podría decir que esta última se divide en dos partes. La primera recuerda más a una misión de Star Trek, en la que no se profundiza en los personajes. Tras el incidente y la recuperación de la mayor parte de sus tripulantes, quedan más de siete años para llegar a su destino. Encuentran un holograma con referencias a una canción de John Denver, que habla de un lugar próximo aparentemente apto para la vida humana. Supuestamente, se trataría de un chollo, un sitio magnífico para iniciar el asentamiento. A pesar de la protesta de Daniels, deciden avanzar hacia ese lugar, del que les separa una tormenta impenitente. La avanzadilla encuentra al robot David, el único resto del Prometheus, y sus diferencias con Walter se exponen de inmediato. Comienza entonces la parte más interesante, con algo de sangre y la presencia de los xenomorfos. La acción se apodera de la pantalla, con pinceladas de gore y unos efectos visuales de interés. Es otra película, y también más agradecida. Aunque intuyamos el devenir de los acontecimientos no podremos imaginar el cómo. Ni siquiera la forma en que se enfrentan los dos robots y que permiten lucirse a Michael Fassbender. El actor germano-irlandés, aunque en algunos momentos esté más cerca de Assassin’s Creed que de una fisonomía más especial, es la piedra angular de la interpretación junto a Katherine Waterston y Danny McBride –Tenessee, el jefe de pilotos-. Ella no hace olvidar a Sigourney Weaver, simplemente ofrece otra visión, porque también su personaje es muy distinto al de la teniente Ripley. Con su personalidad y tirón en la pantalla, McBride otorga una profundidad a su rol del que carecía inicialmente. Le sucede lo mismo a otros miembros del elenco, como a Demián Bichir, que encarna al sargento Lope, jefe de la unidad de seguridad del Covenant. Todos los personajes son, en general, planos y únicamente el trabajo de sus actores permite que los tengamos en cuenta.

Anuncios

From → Cine

One Comment
  1. ¡Madre mía Alien Covenant! No hago nada más que leer críticas/comentarios desalentadores y yo que quería acercarme a verla este finde. Creo que la dejaré para un miércoles que es el día del espactador y me duele menos.
    ¡Un saludo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: