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Dancer (***)

16 mayo 2017

Aproximación a la biografía del bailarín ucraniano Sergéi  Polunin, uno de los máximos talentos de esa disciplina en la actualidad. Se repasa desde su infancia hasta que se convirtió en un muchacho rebelde, que anduvo dando tumbos por diversos países debido a una situación familiar convulsa.

Los aficionados al ballet le reconocerán desde el primer momento. Se trata del ucraniano Sergéi Polunin, exponente máximo en la actualidad de la escuela del norte de Europa en este sacrificado arte. Para muchos, el sucesor de Rudolf Nureyev, el gran talento ruso. El hombre que, en colaboración con el fotógrafo y director musical David LaChapelle, fue responsable del video musical Take Me to Church -2015- interpretado por Hozier, que se convirtió en viral casi de inmediato.

La personalidad de Polunin resulta bastante controvertida. Probablemente, en ello tuvo mucho que ver si situación familiar. Nacido en la pequeña y humilde localidad de Jersón, para que pudiera continuar sus estudios de ballet, su padre emigró a Portugal y su abuela a Grecia. De esta forma, podían enviar a su madre el dinero suficiente para que pudieran vivir en Kiev e ingresar en el Kyiv State Coreographic. Provenía del mundo de la gimnasia y, a partir de los ocho años, modelaron su cuerpo para que pudiera desarrollarse como bailarín. Principalmente, alargaron sus músculos para adaptarlos a su especialidad.

Cuatro años después, tras graduarse y apoyado por la Fundación Rudolf Nureyev, su madre cursó una solicitud de admisión para el British Royal Ballet School. Corría el año 2003 y Sergéi contaba con solamente trece años. Por sus aptitudes, iba tres cursos por delante en su aprendizaje, en 2009 ya era solista y un año después se convirtió en el bailarín principal más joven de esa institución. Decían sus mentores que tenía unas condiciones innatas y que resultaba impredecible. Gracias a su técnica y su talento, cada representación la convertía en algo especial y sublime. Entonces, llegaron los problemas.

Su madre pidió el divorcio y Polunin se preguntaba si merecía la pena tanto sacrificio. De niño, se había divertido mucho con su padre y su madre le había acompañado siempre, hasta su traslado a Londres, donde por problemas con el visado tuvo que regresar a su país. En ningún momento se planteó quedarse en las Islas Británicas como ilegal para no entorpecer la carrera de su hijo. Sergéi comenzó a tener unas relaciones peligrosas  con el alcohol y la droga hasta que, en enero de 2012, de manera absolutamente sorprendente, decidió abandonar el Royal Ballet con efecto inmediato y a pesar de haber recibido diversos premios, entre ellos el de Bailarín Joven Británico del Año.

Comenzó a dar tumbos hasta que se desplazó a Rusia, donde se impuso en un concurso televisivo hasta que su carrera dio un nuevo impulso bajo el manto protector del bailarín y director artístico Ígor Zelensky, quien se convirtió en un segundo padre hasta que la carrera de Polunin se convirtió en irrefrenable tras erigirse en el bailarín principal del Teatro de Ópera y Ballet de Novosibirsk y del Teatro Musical Académico de Stanislavski y Nemiróvich-Dánchenko de Moscú.

El responsable del documental es el norteamericano Steven Cantor, y con esta producción fue nominado al British Independent Film Awards en el apartado correspondiente. Su mayor mérito, haber conseguido declaraciones exclusivas del díscolo Polunin, considerado el mayor niño terrible del ballet. También de sus parientes más allegados y de algunos de sus compañeros, convertidos en excelentes amigos, tanto de estudio como de correrías, durante su estancia en Londres.

Se rescatan imágenes del artista siendo niño, pero tal vez se pasa de puntillas por su demostración en los escenarios a cambio de penetrar más profundamente en su personalidad. La puesta en escena rebosa exuberancia y, aunque se ha pretendido combinarla con una sensibilidad mayúscula, la fuerza del divo lo colapsa. Indudablemente, la parte del león se la lleva el vídeo Take Me to Church, donde se le muestra con el pecho tatuado, arqueando la espalda y saltando con una gracilidad increíble. Lo demás, a falta de penetrar concienzudamente en su arte, tiene que ver con su relación familiar y de qué forma influyó en su vida y en su carrera.

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From → Cine

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