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Maravillosa familia de Tokio (Kazoku wa tsuraiyo) (**1/2)

22 mayo 2017

Después de cincuenta años de convivencia, el día de su cumpleaños Tomiko le pide el divorcio a su esposo. La solicitud desequilibra la situación familiar, ya que ambos viven en casa de su hijo mayor, casado y con dos hijos. También bajo el mismo techo habita el menor, que mantiene una relación seria con una enfermera.

No es usual que desde Japón nos lleguen comedias. Mucho menos, si se trata de un veterano tan prolífico como Yôji Yamada, un admirador de Yasujiro Ozu. Lo dejó bien claro con Una familia de Tokio -2013-, una revisión que le supuso la Espiga de Oro en Valladolid y lo evidencia en la parte final de este nuevo trabajo, con imágenes de la obra del maestro. De todas formas, el género no le es ajeno, y únicamente tenemos que recordar los 48 episodios cinematográficos de Tora san. A pesar de ello, lo preferimos cuando efectúa una mirada más seria. Es cierto que el contenido es sustancioso pero el envoltorio está muy por debajo de la media del  casi nonagenario cineasta de Osaka.

Conocemos a Shuzo Hirata –Isao Hashizume-, un anciano que se entretiene jugando al golf con los amigos y abandonado a dos principales vicios, el tabaco y el alcohol, que consume a diario en el bar regentado por Kayo –Jon Fubuki-. Está casado con Tomiko –Kazuko Yoshiyuki- y ambos viven en casa de su hijo mayor Konosuke –Masahiko Nishimura- y su nuera Shigeko –Tomoko Nakajima-, al igual que el pequeño, Fumie –Yui Natsukawa-, que está a punto de irse a vivir con su novia Noriko –Yû Aoi-, una dulce y amable enfermera.

Estos son los personajes centrales de una comedia costumbrista  a través de los que efectúa una radiografía de la familia y la zozobra que conlleva una decisión inesperada  y contraria a la armonía reinante hasta ese momento.  Ese punto de inflexión se produce en el cumpleaños de Tomiko, que entretiene su ocio asistiendo a clases de escritura. Al enterarse Shuzo de la efemérides, le dice a su esposa que escoja un regalo. Ella lo tiene claro. No es costoso. Simplemente requiere que su esposo le firme los papeles del divorcio que ya tiene cubiertos.

Cuando los demás miembros de la familia se enteran de la petición, inician las especulaciones. ¿Un amante de ella?, parece imposible. Más probable que la tenga él, y por eso contratan a un detective. El devenir de los acontecimientos permite aflorar una serie de situaciones que aparentemente estaban dormidas. Así, hasta que se produce una situación dramática en la que Noriko, el miembro próximo a formar parte del linaje, ejercerá de catalizador.

Con todo ello, Yamada mete el bisturí en las relaciones intrafamiliares. Lleva a cabo un profundo estudio de lo que sucede ante un posible divorcio de la pareja de mayor edad y de su incidencia en el resto. Lo hace con una mirada complaciente, sin hurgar en heridas y con una cierta permisibilidad. Con un buen elenco de actores y la acertada partitura de Joe Hisaishi, que refrenda los diálogos y en ocasiones forma parte de ellos, la película discurre de forma amable y sin apenas sobresaltos.

El mayor problema es la forma de contar la historia. La narración es coherente y formalmente acertada, pero el autor busca el humor de forma forzada, como esos telefilmes en los que las carcajadas te indican cuando tienes que reírte. Suceden cosas, casi todas ellas, por detrás de la acción principal, con caídas y golpes demasiado fáciles, como si de un homenaje al cine mudo se tratase. No es la mejor opción para un artista tan cualificado como Yamada, por lo que consigue un producto más efectista que efectivo. De esta forma, oculta los méritos que se acumulan en el interior de la propuesta.

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From → Cine

2 comentarios
  1. Buenas tardes.
    Sigo su blog desde hace tiempo, leo todas sus críticas de cine, que son un referente importante para mi, le doy la enhorabuena por su trabajo.
    Seguro que hay una explicación, pero me gustaría comentar que el fotograma que aparece en esta entrada pertenece a la película “Una familia de Tokio”, 2013, y no a “Maravillosa familia de Tokio”, 2016, a la que le hace una magnífica crítica.
    Muchas gracias.

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    • pdef permalink

      Muchas gracias por la puntualización. Cambiaré el fotograma en cuanto pueda.
      Gracias también por la confianza que deposita en mis comentarios. Viva el cine!

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