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Día de patriotas (Patriots Days) (***)

4 julio 2017

El 15 de abril de 2013 el deporte se vistió de luto cuando dos bombas de fabricación casera estallaron en las proximidades de la línea de meta del maratón de Boston. Definido como un atentado terrorista, el incidente se saldó con tres muertos y casi trescientos heridos. En este film se repasan los hechos y los detalles de la posterior investigación.

Los acontecimientos reales continúan siendo una fuente de inspiración para los guionistas cinematográficos aunque antes, como en este caso, pasen por el tamiz de un texto literario. Boston Strong es el título del original escrito por Casey Sherman y Chris Wedge. El protagonista principal, un personaje de ficción, permite a Mark Wahlberg encarnar a un nuevo héroe. El chico bueno y patriota que da todo por su país y que se convierte en un ser admirado en su país que, partiendo del anonimato, es capaz de reconducir los acontecimientos más adversos. Una nueva muesca en la carrera del actor, y también en la del cineasta Peter Berg, con quien ha rodado sus dos últimos largometrajes en una línea muy similar.

Aprovechando que se trata de un suceso histórico, Berg afronta la puesta en escena como si de un falso documental se tratase. Abundan los planos cortos, como cámara en mano y una fotografía nada limpia que permite la inclusión de planos o secuencias de archivo. Comienza con la presentación de varios de los personajes que tendrán importancia futura en el relato. No parecen venir muy a cuento, pero se justifican cuando al final, aparecen los supervivientes reales de la tragedia, sucedida el 15 de abril de 2013, coincidiendo con el maratón de Boston programado, como cada año, el Día de los Patriotas, que conmemora las batallas con las que se inició la Guerra de la Independencia.  Entre ellos, el de la chica que perdió las dos extremidades inferiores en el atentado y el de su novio, que se desplaza con una pierna ortopédica. Ambos concluyeron la prueba el año siguiente.

El sargento de policía Jeffrey Pugliese –J.K. Simmons-, fue el encargado inicialmente de la investigación bajo las órdenes directas del Jefe Ed Davis, encarnado por un delgado John Goodman.  Todos ellos son personajes reales, al igual que el Gobernador de Massachusetts, Deval Patrick –Michael Beach- y el alcalde de Boston, Thomas Menino –Vincent Curatola-. En el momento en que se confirma la acción terrorista entra en escena uno de sus agentes especiales, Richard Deslauriers –Kevin Bacon-.

La parte del león, no obstante, se la lleva el sargento de policía Tommy Saunders –Mark Wahlberg-, personaje de ficción que levantó ampollas en Boston, puesto que para él se reservan las mejores frases, incluido el sentimiento de que un ataque terrorista por sorpresa es muy difícil de prever. Saunders tiene un pasado problemático, por lo que sus superiores le asignan a un puesto de control en la línea de meta a cambio de rehabilitarle posteriormente. Está felizmente casado con Carol –Michelle Monagan-, un personaje irrelevante en el relato. Llama poderosamente la atención el hecho de que el sargento esté lesionado en una rodilla y siga cumpliendo con su trabajo.

El cine norteamericano suele reivindicar a sus héroes, y Tommy Saunders demuestra un gran corazón, sólo comparable con su sentido del deber. De esta forma, se justifican otros actos no tan valorables. En el relato, su concurso resultó decisivo para atrapar a los culpables, dos hermanos de origen checheno que residían en Estados Unidos desde 2003, a donde habían llegado desde Daguestán. Se trataba de Tamerlán Tsarnáev -Themo  Melikidze- y Dzhojar Tsarnáev –Alex Wolff –. Ambos fueron identificados cuatro días después, cuando asesinaron durante un atraco a un vigilante del MIT –Instituto Tecnológico de Massachusetts-. Tamerlán fue abatido durante un enfrentamiento con la policía. Su hermano fue detenido al día siguiente. Condenado a muerte, espera en estos momentos el resultado de su apelación.

La cinta funciona mejor como relato fiel de los hechos que en su parte de ficción. La historia tiene mucho interés y el guion es bastante sólido, elevándose por encima de la puesta en escena. Ayuda el componente dramático de la historia, aunque en ningún momento se cargan las tintas salvo en las imágenes sangrientas y trágicas tras las explosiones, que se registraron ciento veinte minutos después  de que el ganador hubiera cruzado la meta, cuando habían trascurrido casi cuatro horas y diez minutos desde el inicio de la prueba.

Hay otras licencias, al margen de la presencia de Tommy Saunders. La acción terrorista conmovió todos los estamentos deportivos, y también a los Gobiernos de distintos países. Aunque en la película se habla del homenaje en el estadio de los Red Sox, los primeros que reaccionaron fueron los baloncestistas, puesto que aquella misma tarde se suspendió el choque de la NBA entre Indiana Pacers y Boston Celtics. Después, en todos los acontecimientos deportivos de aquella semana se vistieron de crespones negros.

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From → Cine

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