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La Wedding Planner (Jour J) (**)

11 julio 2017

Mathias engaña a Alexia por primera vez desde que son novios. Lo hace durante una noche despendolada en la que cae en los brazos de Juliette. Casualidades de la vida, porque cuando la pareja planea su boda, la encargada de organizar la ceremonia no es otra que una conocida de la infancia y la mujer con la que él tuvo la aventura.

La sinopsis no es pretenciosa, la película tampoco. Quieres hacernos pasar un buen rato y lo consigue, que no es poco. Su autora, Reem Kherici, francesa de ascendencia tunecina e italiana, es la segunda vez que se pone tras las cámaras y protagoniza su propia historia. Paris a toda costa sonaba un poco a autobiografía. Tal vez no. Es posible que en su cabeza fluyan historias ya vistas y que les proporcione su toque personal con algunas notas extraídas de sus propias vivencias. En todo caso, si cogemos La boda de mi mejor amigo, Mi gran boda griega y otras historias afines para agitarlas en una coctelera, el resultado será este film. Resultón pero con escasas novedades en su propuesta.

Lo más sorprendente sucede al principio, con un baile de disfraces filmado con la cámara al hombro y que requería mayor detenimiento que otras secuencias demasiado estiradas. La imaginación queda patente con unas vestimentas sugerentes entre las que destaca, por ejemplo, una chica disfrazada de Barbie que está dentro de su propia caja. Una caja de sorpresas. También encontramos a Superman –Nicolas Duvauchelle- y a Wonder Woman –Reen Kherici-, que le tira los tejos al hombre de acero, a través de un diálogo en el que ella siempre lleva la iniciativa, para concluir haciendo el amor en una calesa.

A la mañana siguiente, Mathias, el seducido, despierta junto a su novia Alexia –Julia Platon- y ésta encuentra una tarjeta de Juliette, la mujer chica maravilla. Inicialmente celosa, descubre que no hay número personal y sí el de una empresa organizadora de bodas. Piensa que es la sorpresa que su hombre le tenía preparada y él no acierta a decir que no. Cuando se encuentran ante las planificadoras de enlaces, aparecen Clarisse –Pascal Testud- y la propia Juliette, quien había asistido de niña a la misma clase y al mismo colegio que Alexia.

Compañeras, pero no amigas, ya que Juliette era el patito feo, aquella con la que nadie quería estar y a quien no se le invitaba a ningún cumpleaños. Ahora se ha convertido en una mujer muy atractiva, que ha de soportar los caprichos de su clienta mientras está junto al protagonista de la única aventura que le ha dejado huella. Mientras, tiene que lidiar con su madre –Chantal Lauby-, una mujer alcohólica, pero cada palo sostiene su vela, porque cada componente de los cuatro protagonistas tiene su mochila. Mathieu, a su amigo Ben –François-Xaviier Demaison-; Alexia, a su padre –Lionnel Astier-; y Clarisse a su hijo, que aparenta tener menos años de los diez años que y que, por una razón u otra, nunca va al colegio.

Mimbres suficientes para hilvanar una comedia de enredo que, en lugar de centrarse en los aspectos más novedosos, tira de tópicos y de situaciones muy reconocibles. Sin embargo, Kherici consigue unirlos con una soltura muy superior a la esperada. Tanto, que nos deja una sonrisa prácticamente constante aunque sabemos que la originalidad brilla por su ausencia. La cineasta se encuentra mucho menos constreñida con la cámara que en su primer film y su puesta en escena resulta coherente. Se luce como actriz y supera con creces al resto del reparto, donde Duvachelle no consigue hacernos demasiado creíble su personaje y Pascal Testud parece una Meryl Streep rejuvenecida, pero solo en lo físico. Los dos personajes mayores sí que están a la altura, aunque sus papeles son testimonial o poco profundos.

El guion se empeña en mostrar secuencias retrospectivas de cuando Juliette era una niña marginada por sus compañeras, aunque sin llegar al bullying. Resultan bastante desiguales y no cumplen su objetivo ya que, generalmente, rompen el ritmo, aunque no el aspecto de comedia. La historia discurre con situaciones predecibles y desde el primer momento sabemos cómo va a terminar aunque desconozcamos los detalles. Tampoco estos resultan novedosos y la película se convierte en una antología de chistes y situaciones ya vistas, pero como toda antología sirve para recordar pasajes olvidados y para avivar en cierta manera nuestro interés.

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From → Cine

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