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La guerra del Planeta de los Simios (War for the Planet of the Apes) (***1/2)

12 julio 2017

Los inteligentes monos liderados por César se plantean encontrar un nuevo hogar después de sufrir innumerables pérdidas debido a las huestes de un militar despiadado que quiere acabar con el líder de los simios y con todos sus seguidores. Ambos líderes pondrán en juego el futuro de ambas especies.

La nueva trilogía de El planeta de los simios se ha cerrado con más luces que sombras a cargo de Matt Reeves, responsable también de la entrega anterior en base a los caracteres literarios de Pierre Boulle. Eso no quiere decir que las aventuras de los monos dotados de inteligencia a partir de un experimento científico se quede aquí, ya que se anuncian próximas entregas, seguramente protagonizadas por Cornelius, el hijo menor de César, interpretado una vez más por Andy Serkis.

El comienzo de este tercer capítulo resulta espectacular y se eleva con unas imágenes potentes y magníficamente rodadas. Un grupo de soldados atacan en un  espeso bosque a los monos encabezados por César, que sufren numerosas bajas aunque logran abatir a todos sus enemigos con excepción de cuatro combatientes, capitaneados por Preacher –Manuel Chavarría- que deben servir para enviar un mensaje de paz al Coronel MacCulloh –Woody Harrelson-.

Se trata de un militar que se muestra despiadado y dispuesto a la revancha después de haber perdido a su hijo a consecuencias de un virus que teóricamente transmiten los monos y que no tiene cura por el momento. Sus primeros síntomas son la ausencia de habla y oído y su expansión es tan rápida que ha pedido a sus hombres que maten sin piedad a los portadores, hecho por el que algunos se marcharon al norte para unirse a unas tropas numerosas ue avanzan en busca del exterminio, tanto de los seguidores del Coronel como los de César.

El líder de los simios pronto tendrá motivos para el rencor, pareciéndose cada vez más a Koba –Toby Kebbell-, cabecilla de una facción rival que buscaba la guerra con los humanos y de quien se deshizo en el capítulo anterior, pero cuya figura le sigue atormentando. El Coronel ha matado en la última refriega a su esposa Cornelia –Judy Greer- y a su hijo mayor, Blue Eyes –Max Lloyd-Jones-, por lo que César manifiesta un espíritu vengativo muy alejado de su personalidad habitual como amigo de la paz y del entendimiento con los hombres.

Tras ser traicionados por una de las criaturas de su confianza, el albino Winter –Aleks Paunovic-, pide a los suyos que se establezcan en otro lugar, pasado el desierto, mientras él se queda para cumplir su venganza. Le seguirán sus cuatro incondicionales, entre los que figuran Maurice –Karin Konoval- y Rocket –Terry Notary-. En su búsqueda del Coronel se toparán con Bad Ape –Steve Zahn-, otro simio capacitado para hablar y que proporcionará los momentos más distendidos, con ciertos toques de humor. Con él surge la figura de Nova –Amiah Miller-, una muchacha sordomuda a quien Maurice adoptará como su hija.

Los personajes, al menos los principales está construidos con esmero y los efectos especiales se muestran a la altura de una producción que cierra con brillantez la trilogía y que está muy bien subrayada por la partitura de Michael Giacchino. Hay intimismo y argumentos poderosos que justifican los hechos de los roles principales, cuyas figuras están bien delineadas. El conjunto es armónico y algunas secuencias se dan la mano con el nivel de la antología.

Por el contrario, se va un poco lejos en el tratamiento demasiado favorable hacia los simios, cuya confrontación con los humanos se parece mucho a un genocidio. La acción que se aventura en los primeros pasajes se diluye, y el enfrentamiento final puede parecer un poco escaso después de los momentos menos apasionantes de la propuesta. Contrasta con una bella escenografía y la buena utilización del slow motion para mostrarnos los movimientos de César y sus seguidores. Hay tensión, drama y buenas dosis de sufrimiento en una producción que no parece veraniega. Un blockbuster que va mucho más allá de esa definición, dado que no se necesitan palomitas para seguirla con interés y un cierto apasionamiento Quizá, el personaje de Woody Harrelson, bajo la sombra constante del Coronel Walter E. Kutz de Apocalypse Now, hubiera necesitado una revisión al alza.

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From → Cine

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