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Milagro en Praga (Prijde letos Jezísek?) (1/2)

9 agosto 2017

Un matrimonio que vive en México viaja a Praga en vísperas de Navidad. Cada miembro de la pareja aspira a restañar heridas causadas por errores anteriores. La esposa, por una cuestión relativa al famoso Niño Jesús de la capital checa, y el marido porque se marchó sin despedirse de la mujer que fue su gran amor de juventud.

Si tuviéramos que elegir un ejemplo de película amable, sin pretensiones, absolutamente blanca y candorosa, Milagro en Praga, de la debutante Lenka Kny, sería perfecto. Reúne ciertos elementos de misterio, drama con apuntes de folletín, romance y velados alegatos históricos que le proporcionan cierto valor, pero que están narrados sin brillantez, con un guion simple y con unos engranajes que están a punto de saltar por los aires en cualquier momento. Historias cruzadas en una propuesta coral que resultan absolutamente predecibles y están hilvanadas con trazo grueso.

Dolores –Dolores Heredia- y su esposo José –Josef Abraham- viven una existencia plácida en Querétaro, sin agobios económicos. Deciden viajar a Praga en vísperas de una Navidad junto a su hija Penélope, encarnada por Aislinn Derbez, una actriz t modelo muy popular en su país, habitual en las portadas de revistas señeras, incluida la versión mexicana de Hola!. José, por medio de su buen amigo Ruda – Václav Pirtránecký-, volverá a encontrarse con Kveta –Libuse Safránkova-, su amor de juventud, y Dolores tiene un deber que cumplir, ya que un antepasado suyo cambió el original del Niño Jesús de la Iglesia de Santa María de La Victoria y San Antonio de Padua.

El Niño Jesús de Praga, al que se le atribuye un origen español, y que se supone tuvo en sus brazos Santa Teresa, es una imagen de cera muy venerada de Jesús en su etapa infantil, y el templo en el que se encuentra es de parada obligatoria en la ciudad para cualquier turista. Se le atribuyen propiedades especialmente milagrosas con las mujeres, especialmente en aquellas que no pueden tener descendencia. Dolores, muy devota, supone que Penélope no podrá tener hijos hasta que restituya la talla original.

A su llegada a la capital checa, se encuentran con un matrimonio con dos hijos que se muestran especialmente hospitalarios. Penélope se cruza con Martin –Radús Mácha- en repetidas ocasiones y todos ellos son testigos del abandono de un niño en el pesebre de la Iglesia de Santa María de La Victoria y San Antonio de Padua por parte de una mujer cuyo padre lamenta no haber tenido noticias de ella desde varios meses atrás. La propuesta coral se construye a base de historias que se entrecruzan y la suma facilidad para que los protagonistas encuentren siempre a alguien que habla español.

Michal –Igor Chmela-, el cabeza de familia del matrimonio local, es hijo de Kveta y nació siete meses después de que José se marchase de la ciudad cuando era perseguido por los soviéticos a raíz de los sucesos desencadenados por la conocida como Primavera de Praga. Martin, que se enamora de Penélope, tiene múltiples trabajos porque ha de satisfacer una importante deuda de la que no se da noticias antes de fin de año. En una de esas actividades comparte horario con el padre de la muchacha que abandonó el bebé. La rueda de la vida gira hasta que coloca a todos en su lugar bendecidos por el espíritu de la Navidad.

Lo mejor de la película son las vistas de la ciudad de Praga, especialmente las que se refieren a la Catedral y la Plaza de la Ciudad Vieja. Queda patente la belleza del río Moldava a su paso por la capital especialmente a los pies del Teatro Nacional, así como algunas vistas de pájaro tomadas desde lugares elevados que favorecen el encanto de la llamada Ciudad Dorada. A cambio, se han hurtado atractivos importantes, como el Reloj Astronómico y la Casa Danzante, pero se han conseguido tomas aparentemente imposibles, como el Puente de Carlos sin apenas turistas.

Lenka Nky aprovecha la ocasión para incluir algunas referencias a platos y bebidas tradicionales, como el buen vino del país, el grog y el gulasch. Entre canciones populares de la tierra, entremezcladas con Cielito Lindo y otros clásicos mexicanos, retrata bien el ambiente de Praga, especialmente sus callejuelas. Obvia el cementerio judío en su intento por ofrecernos un plano atractivo de la ciudad y pasa de puntillas por el dominio soviético. Todo rezuma amabilidad y dulzura en un intento por no desairar e intentando que nadie se sienta ofendido. El precio que paga es demasiado alto porque su propuesta se convierte en un cuento de escaso interés.

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From → Cine

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