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La torre oscura (The Dark Tower) (**)

21 agosto 2017

Un cowboy persigue a su archienemigo, El Hombre de Negro. El pistolero conoce a Jake, un chico de Nueva York y ambos unen sus destinos. El fin último es alcanzar la Torre Oscura, centro de convergencia de todos los universos, e impedir que se desmorone para conservar el mundo tal y como lo conocemos.

Era lógico que la adaptación cinematográfica de una de las sagas literarias más importantes de la segunda mitad del siglo XX estuviera a punto de llegar a las pantallas de todo el mundo.  Una década antes, nada menos que JJ Abrams, en colaboración con el guionista de la serie Perdidos se hizo cargo de la conversión de los personajes creados por Stephen King. Poco a poco, cada uno de los principales implicados se fue retirando del proyecto, que cayó en manos de Ron Howard. Finalmente, se entregó la dirección del film al danés Nicolaj Arcel, cuya propuesta anterior, Un asunto real, resultó candidata al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

En relación a la historia original, Stephen King nunca escondió que se había basado para sus textos en el ciclo artúrico, en creadores como J.R. R. Tolkien y en personajes como los de Clint Eastwood en El bueno, el feo y el malo. Con estas premisas, ideó un multiverso poblado por personajes variopintos, e incluso un idioma propio mostrado a cuentagotas. Para el autor es su gran obra y en ella combina ciencia ficción, western y terror. Lástima que el interés literario no se corresponda con el resultado fílmico, a pesar de su buen elenco, de un director contrastado y de una inversión que rondó los sesenta millones de dólares.

La acción se centra en tres personajes. Roland Deschain –Idris Elba- es el último de una especie conocida como Los Pistoleros y cuyo único objeto en su vida es llegar a lo más alto de un edificio mitológico conocido como la Torre Oscura, en la que supone que convergen todos los universos. En su búsqueda, se encontrará con muchas complicaciones y tendrá que superar toda suerte de peligros. Recuerda al Hombre sin Nombre creado por Sergio Leone, pero su búsqueda es pareja a la del Santo Grial. No en vano, King trasladó las características del ciclo artúrico a un mundo similar al nuestro en el que irrumpe por derecho propio su protagonista, último miembro de una orden de caballería conocida como Arthur Eld.

El antagonista es Walter Padick –Matthew McConuaghey-, más conocido como El Hombre de Negro, auténtica encarnación del Demonio y que intenta, a través de hechizos, ardides y engaños, llegar a la Torre y gobernar sobre todos sus reinos, aparentemente infinitos. El Pistolero le persigue porque supone que es el único que puede orientarle o darle pistas para llegar a su destino. Lo hace en un entorno que se nutre del western, el medievo y la Tierra Media, pero también de la época actual y futurista, muchos de cuyos elementos pertenecen al pasado, con cierta predisposición a la magia.

Existen en esta cosmogonía mundos paralelos. De ellos, concretamente del nuestro, procede Jake Chambers –Tom Taylor-, un chaval de once años vecino de Nueva York. Hijo simbólico, y posteriormente adoptado por Roland. Ambos deben unir sus fuerzas para llegar a la Torre Oscura puesto que cada uno de ellos tiene un motivo suficientemente importante como para alcanzar su propósito. Inicialmente, el chaval sufre visiones que implican a un Hombre de Negro que intenta destruir una torre, con lo que traería la ruina al mundo. Tras hallar una casa abandonada que aparecía en sus sueños, encuentra un portal que le abre las puertas a un decorado post apocalíptico conocido como Mid-World. La mente de un niño puede destruir la Torre Oscura y por eso el antagonista no quiere que Jake se escape. Posee la suficiente fortaleza como para conseguir su propósito.

Los guionistas no supieron captar en ningún momento el espíritu del texto literario. A pesar de su contenido farragoso no consigue despertar demasiado entusiasmo y los seguidores de Stephen King no pueden sentirse satisfechos ni siquiera interesados por esta propuesta. Al contrario, quienes desconozcan su obra se encontrarán con un film que combina la ciencia ficción y la aventura. Sin ofrecer demasiadas maravillas, sirve para satisfacer a un público no demasiado exigente. Tampoco es muy destacable la música de Junkie XL.

Al montaje de escasos méritos se une una frustrante interpretación de Matthew McConaughey. Vuelve por sus fueros, cuando interpretaba sus personajes con desidia y suponiendo que estaba muy por encima de sus papeles. A ello hay que añadirle una puesta en escena corta de miras, en la que el mundo absorbente que debiéramos encontrar se queda solamente en todo aquello que el pequeño Jake consigue percibir.

From → Cine

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