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Amor a la siciliana (In guerra per amore) (*1/2)

18 octubre 2017

Arturo se alista en el Ejército de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial cuando las tropas norteamericanas decidieron ocupar Sicilia. En la isla vive el padre de su amada, de quien espera que le conceda el permiso para desposarla mientras un rival de condición social más alta acosa a la muchacha.

El desembarco y posterior toma de Sicilia a cargo del Ejército de los Estados Unidos encabezados por el general Patton se fundamentó en las relaciones entre el gobierno de Franklin Delano Roosvelt y la mafia de la isla. Muchos mafiosos convictos fueron liberados y colocados en altos cargos de la administración local después de que las autoridades allende el océano llegaran a un acuerdo con el gánster Lucky Luciano, quien por entonces cumplía una larga condena.

En ese ambiente, Pierfrancesco Diliberto, más conocido por Pif, dirige y protagoniza su segundo largometraje. Parece demasiado obsesionado por idéntica temática, ya que su debut cinematográfico tuvo lugar con La mafia solo mata en verano. Aunque la historia se centra en un capítulo del que la Casa Blanca no puede sentirse orgulloso, no representa la parte fundamental del film. El argumento se centra en un camarero, Arturo, natural de Palermo, que trabaja en un establecimiento neoyorquino propiedad del padre de Flora –Miriam Leone-, la muchacha de quien está enamorado pero cuyo matrimonio ha sido convenido por la familia con otro hombre, Carmelo –Lorenzo Patané-, heredero de una familia cuyo éxito procede de acciones poco legales, y viejo rival del personaje principal.

Para conseguir su propósito de casarse con Flora, Arturo, un joven bastante patán aunque muy dispuesto, decide viajar a Sicilia para que el padre de la chica de su consentimiento a la boda. Ante la falta de recursos económicos, decide enrolarse en el Ejército, ya que las tropas de Patton se dirigen a Sicilia para liberar Italia del régimen colaboracionista de Mussolini. En la isla, gracias a su dominio del dialecto local, queda bajo las órdenes del teniente Philip Chiamparino –Andrea di Stefano-, cuyos jefes han pactado con el jefe de la mafia local de Crisafulli, Don Caló –Mauruzio Marchetti-, quien le facilita la entrada sin disparar un solo tiro.

Mientras Arturo busca al padre de Flora, su teniente se muestra en desacuerdo con las acciones empleadas por sus jefes, quienes se aprestan a liberar a todos los mafiosos y colocarlos en cargos importantes. Al mismo tiempo, conocemos a otros personajes locales, como Teresa  -Stella Egitto-, que tiene que sacar adelante a su hijo después de que su marido haya desaparecido en la guerra. También a Saro –Sergio Vespertino- y Mimmo -Maurizio Bologna-, que aportan la parte bufonesca.

La cinta camina en dos direcciones que se yuxtaponen: la historia de amor y los acuerdos entre Estados Unidos y la mafia siciliana. Indudablemente, el segundo de estos ejes tiene mayor interés, pero se desarrolla de forma satírica, demasiado costumbrista y deambulando por el camino de la comedia más burda. Lo que se narra es importante y atractivo, no así la manera de contarlo. En cuanto a la historia de amor, parece demasiado floja, poco convincente y escasamente sentimeental como para considerar al producto como un drama o una comedia romántica al uso.

Hay otros aspectos que sí resultan muy interesantes. Por ejemplo, la fotografía que se hacen a ellos mismos la pareja de enamorados. Podríamos decir que se trata del primer selfie de la historia. El retrato será recurrente en el film y constituye uno de sus valores más firmes, como el plano de Arturo vestido de militar y sentado en un blanco esperando noticias del propio presidente Roosvelt. La evocación de Forrest Gump no pasa desaparecida para nadie. No es el único homenaje cinematográfico en una producción que tiene algunos momentos brillantes, como la certeza del hijo de Teresa de que los burros vuelan. Pese a todo, esos hallazgos quedan diluidos por una puesta en escena torpe y algunas secuencias que debieron haberse suprimido en la sala de montaje.

Con unos efectos visuales que denotan la escasez de recursos económicos, la cinta propone una comedia casi coral en la que intenta presentar hechos verdaderamente trágicos desde el punto de vista más cómico. Falla en la idea de conjunto, ya que el desarrollo parece una sucesión de gags más o menos afortunados aunque hilvanados con trazo grueso. Por ejemplo, su los americanos tomaron Crisafulli sin tener una sola bajo, ¿de dónde salen los cadáveres hacinados y el soldado ahorcado al que Mimmo y Saro roban sus botas?

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From → Cine

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