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My Little Pony: La película (My Little Pony: The Movie) (**)

3 diciembre 2017

Cogidos por las crines

Twilight Sparkle y cinco compañeras iniciarán un viaje a través de lugares nunca vistos para salvar su mundo de una nueva poni llamada Tempestad Shadow y que se caracteriza por tener un cuerno roro. En su peregrinaje se encontrarán con nuevas amigas y otros personajes que pretenderán engañarles hasta desembocar en un final altruista y fraternal.

Confieso que no soy público objetivo cuando tengo que referirme al mundo de My Little Pony. Realmente, desconocía que sus protagonistas vivían en Equestrian porque nunca vi la serie animada de Hasbro ni lucí una de las camisetas comercializadas con sus personajes. Seguramente, se trate de un lunar en mi infancia, pero nunca me he sentido traumatizado por ello. Al menos, hasta ahora. La película, al parecer, sigue la línea de las producciones para la pequeña pantalla. Va dirigida a niños hasta los diez años y se decanta por la amistad como base de todas cosas entre una ambientación colorista y disfrutables canciones de pop-rock.

Los personajes de esta saga animada, que incluye trabajos para televisión y video doméstico, son pegasos, unicornios y alicornios, que tienen alas y cuernos, así como de otras criaturas mitológicas. El eje central es Twilight Spike, un poni unicornio que posee la magia de la amistad. Está acompañada por su amigo Spike, un bebé dragón Twilight prepara el primer Festival de la Amistad y quiere tenerlo todo a punto para la actuación de una acreditada artista que pondrá colofón a los actos, Songbird Serenade –Sia-. Todo se complica con la presencia de una poni con el cuerno roto llamada Tempest Shadow, quien utiliza herramientas de obsidiana para petrificar a las hermanas de la protagonista.

La amenaza se amplía por los deseos del rey Storm, que tiene como mascota a Grubber, un puercoespín. De esta forma, Twilight y Spike se ven obligas a viajar lejos del reino de Equestria en busca de los hipogrifos, que parecen tener la llave de su posible éxito. Para ello, cuentan con la ayuda de otras criaturas, equinos voladores o no, cada uno con su magia respectiva. Honestidad, amabilidad, risa, lealtad y generosidad son sus atributos, presentes en una aventura en la que deambularán por tierras muy distintas y conocerán a otros seres, algunos de los cuales les ayuda y otros resultan hostiles. Entre ellos, hay quien quiere engatusar a los ponis para venderlos.

Un canto a la amistad, esa es la propuesta principal de un film que muestra una paleta de colores inmensa y atractiva. Al final, eso es lo que queda, una moraleja óptima si tenemos en cuenta el tipo de público al que va dirigido. Sin embargo, tenemos la impresión de que ese aspecto atractivo, cuyos fondos parecen infinitos arco iris entremezclados, resulta antiguo o, cuando menos, algo pasado de moda. Desde luego, es una historia de princesas, pero con cuatro patas, alas o cuernos. Criaturas atractivas que aúnan a sus figuras la posesión de diversas magias, lo que les hace todavía más encantadoras, especialmente para las niñas.

Si la historia es poco original, su desarrollo tampoco ofrece muchos más argumentos para trascender. La felicidad de los ponis, dicen, descansa en sus cascos, pero son sus hermosos y atractivos cabellos la parte menos trabajada de la puesta en escena de Jayson Thiessen, un animador habituado  a trabajar a los órdenes de Hasbro. El movimiento de las crines capta de inmediato nuestra atención, aunque entendemos  que son merecedores de unos movimientos más talentosos y no quedarse fijados como si tuvieran laca. Solo sus flequillos se ondean levemente a causa del viento.

Las situaciones son obvias y el disfrute viene de la mano de los variopintos personajes que se dan cita en la historia. Anotamos a Capper, un estafador gato callejeros; un loro humanoide, Capitán Celaeno; y los hipogrifos convertido en marineros que son súbditos de la reina Novo. Tampoco faltan otras princesas habituales en la saga, como Celestia, Luna y Cadance. Ya hemos referido que, junto a la paleta de vivos colores, hay que destacar la partitura de Daniel Ingram, un habitual en las producciones que giran alrededor de estos personajes y que trabajó por primera vez con una orquesta en vivo. Sia es quien tiene a su cargo el tema principal, Rainbow, mientras que la banda danesa Lukas Graham contribuyó con una composición original: Off to See the World

From → Cine

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