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El vacío (The Void) (*1/2)

9 diciembre 2017

Peligro dentro, fuera y más allá

Un policía local lleva a un hospital a un hombre malherido que se encuentra al borde de la carretera. Alrededor del edificio acechan unos hombres encapuchados mientras que dentro surge un monstruo repugnante que amenaza a todos quienes se encuentran en el centro sanitario, salvado pocas fechas antes de un devastador incendio.

Un film de terror de bajo presupuesto que quiere ser imaginativo y se embarulla en su propuesta. En su interior se muestra suficiente gore como para convencer a los fanáticos, pero este segundo trabajo de Jeremy Gillespie y Steve Kostanski tiene todo el aroma de una producción clásica del género, donde el argumento importa menos que las impactantes imágenes.

En una carretera solitaria el sheriff Daniel Carter –Aaron Poole- encuentra a James -Evan Stern-un drogadicto que acaba de huir de una casa de campo. Se lo lleva a un hospital que se encuentra bajo mínimos debido a un incendio sufrido pocas fechas atrás. Allí se encuentra el doctor Richard Powell –Kenneth Welsh- y las enfermeras Beverly –Stephanie Belding- y Allison Fraser –Kathleen Munroe-, que rompió su relación con Daniel tras el fallecimiento de su hijo nonato. También hay que contar a la auxiliar Kim –Ellen Wong-.

Esa noche hay pocos pacientes: un hombre llamado Cliff, la adolescente Maggie –Grace Munro-, a punto de dar a luz, y su abuelo Ben –James Millington-. Una vez que se desencadena el terror entran en escena Vincent –Daniel Fathers- y su hijo Simon –Mik Byskov-, quienes dispararon a una mujer por la espalda antes de quemarla cuando, al principio, perseguía a aJmes. Poco antes llegó el policía estatal Mitchel –Art Hindle-, que pretendía llevarse al drogadicto como consecuencia de los hechos ya relatados

El primero en caer dentro del centro sanitario es Cliff, asesinado por Beverly sin motivo aparente. Luego, el mal ataca por varios frentes. Daniel sale al exterior para reportar la muerte de la enfermera y se encuentra con un hombre vestido de blanco con un triángulo negro a la altura de su cara como única excepción que le hiere gravemente con un cuchillo. Después aparecerán más seres semejantes. Lo que quieren es que nadie salga al exterior. Dentro, el doctor Powell es asesinado por Mitchell, aunque luego resucitará y el cadáver de Beverly se transforma en una repugnante criatura llena de tentáculos que se llevará al susodicho policía estatal para devorarlo antes de ser abatida.

La sangre y alguna que otra secuencia impactante toman el mando de la película que, hasta ese momento, y excluyendo una interpretación realmente floja, tiene algo que contar. Después llega el barullo entre los seres de blanco, que parecerían escapados del Ku  Klux Klan si no fuera por el referido triángulo que, en realidad, hace mención a un portal que transporta a otra dimensión. Era lo que faltaba después de buscar el terror a través de los miembros de una secta, de un monstruo procedente de no se sabe dónde y de unos personajes que se arrancan la piel a tiras y se matan entre sí.

El excesivo ruido del film, ya que se intenta impactar a través del volumen no puede ocultar ese galimatías místico y de ciencia ficción en que se convierte esta propuesta, que encantará a quienes buscan incesantemente gore en la pantalla y desesperará al resto conforme avanza una historia muy complicada no ya de seguir si no de aceptar. Llega donde quieren sus responsables, porque ajustan los personajes y el guion a un criterio que parece basarse únicamente en lo extraño sin razón aparente. Es impredecible, cierto, pero tan confusa que dudamos que sus mismos autores tengan una explicación más o menos seria para justificar sus imágenes y las acciones de algunos de sus personajes.

El hospital no muestra demasiadas secuelas del incendio al que se refieren. Sirve para encontrarnos un número de profesionales y pacientes bajo mínimos, por lo que la acción puede centrarse sin problemas en ellos. Los efectos visuales son válidos y en su haber se registran algunas secuencias que pueden provocar escalofríos. Lo que nunca está presente es la lógica. Si fuese al contrario estaríamos hablando de una producción muy interesante, que se integraría sin decoro en las formulaciones más clásicas del género.

From → Cine

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