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The Disaster Artist (***)

31 diciembre 2017

La mejor peor película de la historia

Recreación del rodaje de The Room, considerada como la peor película de la historia, escrita y dirigida por un excéntrico y estrafalario personaje llamado Tommy Wiseau. En sus quince días en cartel, la cinta recaudó solamente un tres por ciento de su coste, pero su rentabilidad llegó posteriormente, al convertirse en un film de culto.

Un extraño personaje nacido en el siglo XIX y llamado Charles Hoy Fort recopiló durante su vida más de 25.000 sucesos inexplicables que almacenaba en cajas de zapatos. Una de sus máximas rezaba que la casualidad no existe y que ese término habría que sustituirlo siempre por causalidad. Será por casualidad o por causalidad que Tommy Wiseau rodó en 2003 la película The Room con un coste de seis millones de dólares cuya procedencia nunca fue explicada. En dos semanas de exhibición recaudó solamente 1.800 dólares, pero se convirtió en un éxito posterior. Elevada a la categoría de película de culto, alcanzó una importante rentabilidad al exhibirse en fórums de todo el mundo.

Será también por casualidad, o por causalidad, que James Franco, acostumbrado a implicarse en producciones dudosas, pero cuyos rodajes han tenido que ser enormemente divertidos haya acertado con esta recreación del rodaje de The Room. Después de sus devaneos con adaptaciones de Faulkner o Bukowski, y de haberse metido en la piel de personajes grotescos y desaliñados, ha tocado el cielo con una propuesta que, en principio parecía destinada a ser una cinta más para divertirse y tirar por la borda una importante cantidad de dinero. La Concha de Oro en San Sebastián ha respaldado un título que, después de dos nominaciones a los Globos de Oro, nadie discute su candidatura a los Oscar, especialmente en los apartados de mejor película y actor.

Poco se sabe realmente de Tommy Wiseau, que aparece en este film en una escena post créditos. Posiblemente, nació en Polonia en 1955, pero la procedencia de los seis millones de dólares que costó su largometraje sigue siendo un enigma. Conoció a Greg Sestero cuando tomaban clases de interpretación en San Francisco durante 1998. Se hicieron íntimos amigos aunque eran un desastre como intérpretes. De todas formas, se mudaron a San Francisco, donde Greg se puso en manos de una agente artística, Iris Burton –Sharon Stone-, aunque su aportación al mundo del espectáculo iba por una rampa descendente. La de Wiseau nunca llegó a despegar.

Sestero codiciaba un papel para poder exhibirse y su amigo prometió dárselo. Dos años después apareció con el proyecto de The Room, lleno de cabos sueltos y falto de consistencia que aquel aceptó a regañadientes. Wiseau alquiló la productora Birns & Sawyer y compró todo un equipo para rodar tanto en 35 milímetros con en HD. Los empleados de la empresa le presentaron a Raphael Smadja –Paul Scheer- y a Sandy Schklair –Seth Rogen-, que ejercieron de director de fotografía y supervisor de guiones, respectivamente, aunque el último fue quien, al fin y al cabo, dirigió el film que protagonizaron los dos amigos. El estreno fue un desastre, aunque Wiseau asumió la responsabilidad de aquella comedia, pensada realmente como un erótico triángulo amoroso, completado por Juliette Danielle –Ari Graynor-, para salir ovacionado.

De la misma forma que The Room nace de un proyecto entre dos amigos, financiado por el mayor, The Disaster Artist parecía destino a ser un entretenimiento kafkiano de James Franco junto a su hermano Dave, que encarnan a Wiseau y Sestero, respectivamente. El protagonista es un ser estrafalario, con una melena lacia que recuerda al John Travolta de Pulp Fiction. Podríamos hablar de él como de un hombre bipolar, capaz de dejar en evidencia a su protagonista hablando de su repugnante acné, o negar el agua a otra que terminó desmayándose por agotamiento,  como de ser entrañable y querido. Se sentía celoso de su amigo por culpa de su novia, Amber –Alison Brie-, y su narcisismo iba cada día en aumento. No se aprendía las frases y su exigencia llegaba al punto de que no permitir que Greg Sestero aplazara un día una de sus intervenciones para intervenir en una producción televisiva a propuesta de Bryan Cranston tras un encuentro casual.

El personaje central, con ese punto de locura estrafalaria y desconcertante le va como anillo al dedo a James Franco, que termina por hacerlo suyo, captando ademanes, acento y silueta hasta el punto de bordarlo. Parece creado para él y no por un par de guionistas que se basaron en el libro escrito por Greg Sestero y Tom Bissell. Con intérprete, ni un solo pero, aunque su trabajo como director muestre algunas lagunas. En lo relativo al rodaje de The Room se limitó a copiar plano por plano la propuesta de Wiseau, como se advierte durante los títulos de crédito. Aunque no lo parodia ni lo caricaturiza, tampoco termina de profundizar en su personaje. Simplemente, se limita a recrearlo de forma superficial aunque con acertado tino.

Otro de los méritos del film, que por algo aspira a ser el mejor del año, es la profusión de cameos. James Franco ha aparecido en varias películas por amistad y varias celebridades han estado a su lado por el mismo motivo. Es un reto descubrir a lo largo de los casi cien minutos de duración a nombres tan ilustres como, entre otros, los de JJ Abrams, Judd Apatow, Kate Upton, Adam Scott, Melanie Griffith, Josh Hutcherson, o el referido Bryan Cranston. Así, hasta una treintena de celebridades entre las que falta Greg Sestero cuyo papel como agente de reparto, fue eliminado del montaje final.

From → Cine

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