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El joven Karl Marx (Le jeune Karl Marx) (**1/2)

15 enero 2018

Al comunismo a través de la amistad

Reconstrucción acerca de los primeros años de Karl Marx, Friedrich Engels y Jenny Marx en París Bruselas y Londres. Refiere la lucha intelectual que libraron contra el capitalismo en una sociedad que experimentaba cambios sustanciales propiciados por la revolución industrial hasta desembocar en el Manifiesto Comunista.

Hay cineastas comprometidos con la lucha social y entre ellos destaca la figura del haitiano Raoul Peck, que alcanza sus mejores obras en el campo del documental. Ahí está el ejemplo de I Am Not Your Negro, con la que consiguió su primera nominación al Oscar. Su último trabajo se centra en los años anteriores a la publicación del Manifiesto Comunista, precedido por la amistad que se profesaban Karl Marx y Friedrich Engels, así como sus respectivas esposas.

No es labor nuestra enjuiciar la historia ni quienes la construyeron y sí comentar una película que muestra un interés mayúsculo en mostrar la relación de sus protagonistas y las circunstancias que desembocaron uno de los textos claves del siglo XX. En este aspecto, se combina el biopic con una propuesta creativa, no siempre fiel a la realidad, que parte de un guion en ocasiones tramposo para culminar un film que deriva en una fuerte división de opiniones. Desde el punto de vista cinematográfico, el trabajo es interesante, menos en el aspecto biográfico, y se muestra mucho más atractivo cuando se aleja de los corsés históricos para encontrarse con su aspecto más personal e imaginativo.

Se parte de la revolución industrial vivida en el siglo XIX que supuso un cambio drástico en el aspecto social con la aparición del proletariado. Un caldo de cultivo en el que emergieron, de forma paralela, las figuras de Karl Marx –August Diehl- y Friedrich Engels –Stefan Kornarske-.  El argumento nos lo presenta por separado, aunque sea el barbudo tocado con un sombrero de copa y fumador impenitente quien se lleve la parte del león. Marx tuvo que salir de Alemania por el cierre del periódico en el que colaboraba. Se marchó a París para continuar su lucha contra el capitalismo, junto a su esposa Jenny von Westphalen, mujas nacida en el seno de una familia acaudalada, gracias al reclamo de Arnold Ruge –Hans-Uwe Bauer-.

En la capital francesa conoce de primera mano las posiciones de Pierre-Joseph Proudhon –Olivier Gourmet- y de Wilhelm Witling –Alexander  Scheer-, el carismático portavoz de la Liga de los Justos. La propiedad es un robo, dice aquel, a lo que replica Marx preguntándose qué propiedad, ¿la privada, la burguesa…? Mientras, encontramos a Engels en una fábrica de Manchester de la que es propietario su padre. Allí destaca Mary Burns –Hannah Steele-, quien es despedida por enfrentarse al patrón debido a las condiciones laborales. Se unirá sentimentalmente a Engels y ambos marcharán a París, donde se encuentran con los Marx, quienes ya disfrutan de su primer hijo.

Los dos caballeros continúan con sus textos en favor del comunismo, si bien Marx critica de Engels su excesivo didactismo, lo que supone exposiciones demasiado farragosas. Su amistad es sincera y crece con el paso del tiempo mientras sus respectivas mujeres muestran una mayor diversidad de criterio. Cada una procede de un estrato social diferente y ese detalle no se pasa por alto en un film formalmente poco arriesgado que se preocupa, sobre todo, de contar las situaciones más importantes de la forma más clara posible para lucirse en el terreno pedagógico. Podría ser un problema, pero la puesta en escena, más próxima a un trabajo televisivo, y las ansias de no molestar, consigue que el conjunto sea más interesante desde el punto de vista cinematográfico de lo que en principio se podría esperar.

Hay frases interesantes que vienen a completar la personalidad de los protagonistas. Aunque sean discutibles los motivos históricos por los que Marx y Engels tuvieron que desplazarse desde Colonia y Manchester, a París, Bruselas y Londres, Raoul Peck consigue momentos brillantes, como la secuencia en la que los dos protagonistas aparecen en la playa, los cambios de actitud de Marx tras ser encarcelado o la redacción del Manifiesto Comunista a la luz de las velas. Los dos protagonistas reflejaron su pensamiento a través de artículos periodísticos y el autor de este film consigue un reportaje interesante, que pretende ser lo más aséptico posible, aun con diversas licencias en el apartado biográfico que concretan su proyecto y ayudan a digerirlo mejor.

From → Cine

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