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El pasajero (The Commuter) (***)

25 enero 2018

El misterio del tren

Un agente de seguros que acaba de ser despedido regresa a casa en el tren que toma cada día. Habla con una desconocida que le hace una extraña proposición. Cien mil dólares serán suyos si identifica a un pasajero que tiene billete hasta la estación término. Se trata de una conspiración que pone en riesgo su vida y la de su familia.

No hay nada en esta cuarta colaboración del barcelonés Jaume Collet Serra con el irlandés Liam Neeson que no hayamos visto anteriormente, pero el film cumple con creces su cometido de entretener y mantener en vilo al espectador. El trabajo del cineasta de San Acisclo de Vallalta es pulcro y muy profesional. Un hito más en su carrera que tendrá su cénit en el próximo trabajo, en 2019, cuando presente en sociedad Jungle Cruise, con Dwayne Johnson a la cabeza del reparto.

Michael MacCauley –Neeson- es un hombre felizmente casado, que vive al día con esposa Karen –Elizabeth McGovern-, buscando la forma de obtener el dinero necesario para proporcionar a su hijo Danny –Dean-Charles Chapman- la mejor Universidad. Su vida es rutinaria. Se levanta a la misma hora y toma todos los días el mismo tren con destino a Manhattan. Se trata de un ávido lector que conoce a todos los viajeros habituales. Incluso ha trabado amistad con alguno de ellos, como Walt –Jonathan Banks-.

Aquel día de agosto, sin embargo, vivirá una cadena de hechos inesperados. A sus sesenta años es despedido de su trabajo como agente de seguros después de una década de trabajo. Su vida parece derrumbarse, pero un viajo amigo y compañero, Alex Murphy –Patrick Wilson- le pide que no se venga abajo mientras quien fuera su superior en el cuerpo, el ahora Capitán Hawthorne –Sam Neill-, les mira de forma seria y adusta.

En el viaje de regreso, Michael entabla una conversación con una mujer desconocida. Se trata de Joanna –Vera Farmiga- quien le hace una extraña proposición. En uno de los lavabos del convoy hay veinticinco mil dólares, adelanto de un total de cien mil con tal de que identifique a uno de los viajeros, que ejercerá de testigo por el asesinato de un hombre de negocios. El FBI espera en la estación término y él debe descubrir la identidad del personaje antes de llegar a ella. Una vez que ha descubierto el primer montante de dinero, no hay marcha atrás. Su vida y la de su familia dependen de sus actos, ya que una conspiración respaldada por personas influyentes no quiere dejar cabos sueltos.

Antes de llegar al clímax, se nos presenta un protagonista que hace honor a los años pasados en el cuerpo de policía. Escruta a su alrededor, no pierde detalle y, de alguna forma, se comporta como un experimentado agente. Poco a poco, va descartando viajeros hasta quedarse con un puñado de ellos entre los que figura una enfermera hispana encarnada por Clara Lago. Surge entonces la duda. Al fin y al cabo, Michael es un tipo legal. Sabe que la muerte acecha a la persona que buscan quienes le han tendido el cebo si él se permite señalarla. Por otra parte, está en juego su propia supervivencia y la de los suyos. Más adelante también se verán comprometidos el resto de usuarios del tren.

Una vez más, Collet Serra se luce en su propuesta que no busca otra cosa que entretener y Liam Neeson vuelve a encarnar son solvencia el policía de buenos principios que se ve metido hasta el cuello en una conspiración. Un falso culpable que se ve obligado a redimirse o reivindicarse cuando las circunstancias alcanzan un punto límite. Aunque se trata de guionistas distintos, hay un paralelismo evidente con Non Stop, cinta que proporcionó buenos dividendos en taquilla, sin olvidar algunos elementos de Imparable, en la que Denzel Washington era un ingeniero de ferrocarriles a punto de ser despedido.

Con bastante más enjundia que un telefilm, el metraje quizá podría haberse aligerado al tiempo que las peleas, muy en la línea de la evolución de los duelos de wrestling, son bastante susceptibles de mejora, al igual que los efectos visuales. Aspectos en el que se debe de superar el cineasta español. A cambio, su talento para el trhiller de acción es innegable. Sabe controlar el ritmo y ofrece al espectador lo que desea y aprecia cuando se trata de una película de este género. Se desenvuelve con acierto en el convoy ferroviario y no alcanza los niveles de claustrofobia que suelen conllevar este tipo de producciones. Se aprovecha de un montaje eficiente y la escenografía encaja perfectamente con la propuesta.

From → Cine

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