Saltar al contenido

The Party (***1/2)

15 febrero 2018

La fiesta decadente de la burguesía

Janet acaba de ser nombrada ministra en la sombra por la oposición y ese es el motivo por el que convoca a sus amigos más íntimos a una pequeña fiesta en su casa. Cuatro parejas cuyos componentes comienzan a destripar sus miserias y ponen la reunión patas arriba salpicada por un humor negro que invita a sonreír.

Las mujeres no son guerreras pero sí que reclaman su lugar, igualitario o incluso superior al hombre, en la filmografía de Sally Potter que, a excepción de La lección de tango, muestra su mejor trabajo, tanto en el aspecto de guionista como en el de directora. Lo consigue gracias a una puesta en escena correcta en blanco y negro, que intenta huir del marco teatral que propone, y a una historia que ha condensado en setenta minutos. Tampoco necesita más para cumplir de sobra con sus intenciones.

La cita es en casa de Janet –Kristin Scott Thomas-, que está casada con Bill –Timothy Spall-, quien solo parece tener interés para poner música de jazz o algo de salsa en su tocadiscos, y en degustar copas de vino. La mejor amiga de la anfitriona es April –Patricia Clarkson-, una aguda mujer, incisiva y mordaz, que está unida sentimentalmente a Gottfried –Bruno Ganz-, un alemán que se auto proclama curandero espiritual. Jinny –Emily Mortimer- es una cocinera que se ha quedado embarazada de trillizos gracias a la inseminación artificial y que comparte su vida con Martha –Cherry Jones-, profesora de estudios femeninos. Marianne, subordinada y mano derecha de Janet llegará más tarde, pero sí que se encuentra su marido, Tom –Cillian Murphy-, un joven y apuesto tiburón financiero que se muestra nervioso, se desplaza agitado de una estancia a otra, consume cocaína y porta una pistola.

Lo que parece una fiesta agradable en la que un grupo de amigos festejan el nombramiento de Janet como Ministra de Sanidad en la sombra, destacada por el partido de la oposición, pronto sacará la cara amarga de cada uno de los presentes. Sabemos que la propia Janet habla por teléfono de amor con otra persona, pero el detonante será cuando Bill anuncie que su el final de su vida llegará muy pronto puesto que padece un cáncer con metástasis en varios órganos vitales. Pero el hombre que ha estado siempre detrás de la brillante política no quiere pasar los últimos días de su vida con su esposa, sino con una amante a quien los convocados conocen muy bien.

El argumento se desarrolla a tiempo real. Poco más de una hora de conversación, de drama, sonrisas y tragedia hasta la llegada de Marianne, a quien definitivamente no conoceremos, y quien propicia un chiste final. O tal vez un exponente más del humor negro que destila toda la propuesta y en la que destaca el personaje de April, compuesta por una brillante Patricia Clarkson, quien se lleva los principales honores. No en vano aparece en la lista de las actrices secundarias que optar al galardón de los premios del cine independiente británico.

El guion le posibilita a Potter tocar muchos temas. No profundiza en ellos, pero los comprime de tal forma que todos los comprendemos y analizaremos a posteriori. La maternidad y la inseminación artificial se juzgan al unísono, como las ilusiones de un político y la incredulidad de alguien que no cree en el parlamentarismo. También, la gravedad de una muerte inminente y la tranquilidad de un sanador espiritual y entrenador de vida. No se eluden cuestiones más prosaicas, como la infidelidad y el engaño que, a la postre, resultarán cruciales y más significativas que el resto.

La fiesta de exaltación deriva en que todos saquen su aspecto más humano y afloren sus miserias. Es un camino empedrado hacia los infiernos y serpenteado de espinas. Siempre en aras de una burguesía superficialmente amable en el trato y corrompida en su interior. Los siete protagonistas tienen su momento de gloria en el film, donde se oponen, por ejemplo, la inocencia de Jinny y el colmillo retorcido de otros asistentes. Con una fotografía de Aleksei Rodionov, que podría ser mejorable en la iluminación, la principal rémora del film es su envoltura teatral que Sally Potter intenta enmascarar con un reducido espacio en el jardín, un contenedor exterior, y algún que otro paso por la cocina o el lavabo. De todas formas, el continuo diálogo y el decorado fijo en el que se desarrolla la acción no evita esa referencia escénica.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: