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Celestial Camel (Nebesnyy verblyud) (**1/2)

17 febrero 2018

Amor y aventura en el desierto del Gobi

Un pastor de la estepa vende una cría de camello albino para que su familia pueda sobrevivir en una época de extrema sequía. Guiada por su instinto, la madre del animal parte en su busca y, por distintos motivos, un niño de doce años es el responsable de encontrarla para garantizar la subsistencia de los suyos.

Si algo puede definir esta película es la palabra entrañable. La elegiríamos, seguro, si tuviéramos que señalar una producción en la que se destaquen de manera fehaciente los valores humanos, la amistad y el sentido de la familia. Yuriy Feting lleva su historia hasta los áridos parajes del desierto del Gobi, espacio donde los argumentos suelen centrarse en las costumbres ancestrales de sus pobladores, los calmucos, un pueblo mongol asentado principalmente en la llanura situada al Este del mar Caspio y que vivió tiempos esplendorosos e incluso rivalizó con los chinos el control de Pekín.

Tras muchas vicisitudes y deportaciones, buena parte de su gente se dedica al pastoreo, como el caso de la familia de Bayir –Mikhail Gasanov-, un muchacho de doce años. Su madre está a punto de dar a luz su cuarto hijo y él es el primogénito, seguido por un hermano que quiere aprender rápido y una muchacha traviesa. Su padre decide vender a Altynka, una cría de camello albino con la que Bayir juega y se entretiene. El dinero recaudado garantizará la supervivencia de la familia en una época de extrema sequía y de necesidades de abastecimiento.

El animal es cargado en un camión para transportarlo lejos, algo que desencanta al joven protagonista e irrita a su madre, Mara, la camella de la que depende buena parte de la subsistencia del núcleo familiar, ya que ella tiene la fuerza necesaria como para extraer agua de las profundidades de un pozo casi seco con la que dar de beber al gando. El padre de Bayir le dice a su hijo que ellos son humanos y no hay que encariñarse con los animales, ni siquiera con las ovejas porque, de otra forma, no podrían venderlas, matarlas o comerlas.

De esta forma se procede a un doble viaje, el de la camella en busca de su bebé y el del protagonista sobre una vieja moto en pos de Mara, ya que su padre acompañará a su esposa para que dé a luz. Así, encontrará nuevas amistades en su travesía, después de vadear un río con efluvios peligrosos. En casa de otros pastores se verá con la chica que, andando el tiempo, tiene todas las papeletas para convertirse en su esposa, bailará al ritmo de la dombra, se comunicará con oras personas y dará con sus huesos en la cárcel al ser acusado de complicidad con un traficante de droga. De la prisión se escapará junto con Talismán, un personaje delicioso que se erigirá en su mejor amigo, aunque sea en la distancia.

Se trata de un aficionado a la prestidigitación –Petr Nobikov-, que sobrevive con ardides y hurtos pero cuyo deseo es llega a Moscú para integrarse en la comunidad de un circo. Le mostrará a Bayir artes desconocidas y juntos aprenderán uno del otro. El responsable del film quiere resaltar también las diferencias entre uno y otro. El protagonista tiene rasgos mongoles, mientras que su amigo es rubio y de una morfología bien distinta.

Usualmente, los filmes que se desarrollan en esta zona rural y prácticamente inhóspita se centran en las costumbres y tradiciones de sus habitantes. Hay algo de ello en esta propuesta, pero resulta prácticamente marginal, como el hecho de que el nacimiento de un camello albino traiga consigo buenas expectativas. Exceptuando las reuniones en torno a la lumbre, se asemeja más a una road movie. Un viaje iniciático en cierto modo, ya que Bayir amplía sus horizontes al conocer otras gentes y relacionarse con ellas.

Las diferencias marcadas entre esos lugareños y la civilización industrial queda patente en la compra de Altynka. Lo quieren para intervenir en una producción de Hollywood y su destino es el opuesto a la supervivencia. Llama la atención el hecho de que el drama se desencadene en una película precisamente por culpa del cine. Este periplo en el que el protagonista se conoce mejor a sí mismo, toca directamente la fibra sensible. Incluido el encuentro con un aspirante a lama, que facilita un repaso a las creencias religiosas. Bayir reza para encontrar a Mara pero, temiendo que sus súplicas no sean escuchadas, se atreve a decir: ora tú por mí que estás más acostumbrado.

From → Cine

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