Saltar al contenido

El Cairo confidencial (The Nile Hilton Incident) (***)

29 marzo 2018

Un país en descomposición

Con el trasfondo de la primavera árabe asistimos a la evolución de un policía con gran futuro en su profesión pero al que le interesa más hacerse rico que escalar peldaños en el cuerpo. Mientras investiga un asesinato ocurrido en un hotel lujoso, se nos muestra toda una red de corrupción y tapujos en la capital egipcia.

Antes del mes de enero de 2011 el funcionario egipcio más honrado era el que solamente doblaba su sueldo a base de mordidas y corrupciones. El 25 de aquel mes estalló la revuelta contra el régimen de Hosni Mubarak. La plaza Tahrir fue el epicentro del sentir de una población que ya no podía aguantar más. En ese contexto, arrancando desde pocas fechas anteriores, se centra este relato que ganó el Premio al mejor film extranjero en Sundance y se llevó la Espiga de Oro de Valladolid, amén de las distinciones a mejor director y guion.

La historia se basa en un hecho real, el asesinato de la cantante libanesa Suzanne Tamim en 2008, que concluyó con la condena de un empresario egipcio y de un miembro del Parlamento de ese país. En este caso, aunque la acción se desarrolla en El Cairo y ha sido rodada en Marruecos, la cinta se ha producido con capital del norte de Europa, siendo Suecia el de mayor aportación. El cineasta Tarik Saleh, de origen egipcio, escribió y dirigió el que hasta ahora es su mejor largometraje. Para ello, cedió el protagonismo a su compatriota sueco, aunque nacido en Beirut, Fares Fares, competente y reconocible actor gracias, sobre todo, a su participación en la saga Los casos del Departamento Q.

Noredin Mostafa es un comandante de la policía tan corrupto o más que sus compañeros, al igual que todo el tejido social del país. Se queda con el dinero de los detenidos, acepta sobornos y se mueve bajo el paraguas de un familiar, Kammal Mostafa –Yasser  Ali Maher- el cabeza visible de la policía. Al protagonista, que vive solo tras la muerte de su esposa en un accidente automovilístico, le toca investigar el asesinato de una cantante ocurrido en un hotel de lujo. Una sirvienta vio salir a un parlamentario de la habitación poco antes de que entrase otro hombre y asesinase a la muchacha. Ahora, la empleada, inmigrante ilegal, se encuentra en paradero desconocido.

Cuanto más investiga Noredin, se sumerge poco a poco en una espiral de extorsiones. Una red mafiosa obtenía fotografías de los encuentros sexuales de personalidades fuera de sus matrimonios, lo que servía para chantajearles. Al tiempo que las revueltas callejeras se hacían cada vez más numerosas, el comandante, ascendido a coronel tras su participación en el caso, descubre que hay valores importantes, cuando menos, a la altura de la situación económica conseguida al margen de la ley. Se aproxima a una amiga de la fallecida, Gina –Hania Amar-, también cantante, modelo y amante según las ocasiones.

Se produce una corriente absolutamente dirigida para que Noredin no vaya más allá en la investigación. Todos los caminos conducen a un miembro del Parlamento y el caso se cierra mientras la muerte rodea a cualquier persona que haya tenido relación con los hechos. Un confidente y un compañero del cuerpo se suman a la lista de fallecidos violentamente en las últimas horas, hasta que la revuelta en la plaza Tahrir se hace irresistible. En una redada rutinaria es encarcelada Salwa –Mari Malek-, la camarera que vio los sucesos del Hilton, el hotel donde tuvo lugar el primer asesinato. La situación política, cada vez más convulsa, permite la detención del principal sospechoso, aunque ya hubiera pagado el dinero correspondiente para irse en libertad, según confirma Kammal.

Los sentimientos del protagonista caminan en dirección opuesta al inicio del film. Máxime, cuando se producen los disparos indiscriminados contra los manifestantes ordenados por el hasta entonces presidente Mubarak, que dirigía con mano férrea el país con el ejército como brazo ejecutor. La situación permite a Tarik Saleh mostrarnos las desigualdades de la capital. Su personaje central se mueve en una zona lujosa, entre habitaciones esplendorosas y edificios modernos, aunque su casa no responda a esa definición. En la calle, la mayoría malvive entre la mugre y la dejadez.

La historia se desenvuelve bajo los parámetros del cine negro. Noredin no deja de fumar, bebe e incluso consume drogas, según dice, para liberar su cabeza. Probablemente, a raíz del fallecimiento de su esposa. Conoce bien los entresijos sociales, que pasan incluso por satisfacer una mordida a compañeros si la ocasión lo requiere. El polvo y el humo difuminan una acción cuya propuesta fotográfica de Pierre Aïm contribuye todavía más a subrayar el género. Una vez más, el aparato del poder muestra sus garras, aun a pesar de una corriente popular que, sostenida por millones de personas, intenta recuperar un país descompuesto y podrido. El autor concede finalmente un halo de esperanza, pero tal vez no sea suficiente.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: