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Lean on Pete (**1/2)

20 mayo 2018

Se necesita cariño

Un adolescente que vive con su padre encuentra trabajo como asistente de un criador de caballos de carreras. Al quedarse huérfano, y tras encariñarse con un equino, cuando sabe que su destino será el matadero, se escapa con él atravesando terrenos inhóspitos en busca de un hogar.

Después de unos comienzos en su filmografía en los que penetraba sin tapujos en el mundo de la homosexualidad, que llegó a su cénit en Weekend -2011-, el británico Andrew Haigh profundizó en el sentimiento de soledad, en el difícil mundo de la supervivencia cuando lo que tienes alrededor se derrumba. Primero fue con 45 años, donde se centraba en la tercera edad, y ahora le toca el turno a un adolescente que se queda huérfano apenas superados los quince años.

La vida de Charley –Charlie Plummer- no es para tirar cohetes. Su madre abandonó la familia poco después de dar a luz y su padre, Ray –Travis Fimmel-  es un mujeriego empedernido que se preocupa tan poco del chaval como le muestra su cariño. Su último ligue -Amy Seimetz-, que cocina mejor que las anteriores, es la esposa de un samoano. Finalmente, el marido decide vengarse y en la reyerta termina con la vida de Ray. Para entonces, Charley había encontrado trabajo como ayudante de Del Montgomery –Steve Buscemi-, un criador de caballos de carreras de medio pelo.

Representa el lado oscuro de este deporte. Queda al margen el turbio mundo de las apuestas, pero se hace hincapié en los ungulados prometedores, capaces de ganar carreras en pistas de tierra ubicadas prácticamente en medio de ninguna parte. Si alguno se lesiona o ya no da juego, Del afirma que, en esos casos, los vende a alguien en México. En realidad, van directamente al matadero para ser sacrificados.

¿Tiene Charley algún oficio o beneficio? Todo indica que no, pero que sí hecha en falta una familia y, sobre todo, cariño. Él se lo da a Lean on Pete, un equino de cinco años que está a punto de disputar una carrera crucial. Si no gana, puede acabar en el país vecino y por eso pide a Bonnie -Chloë Sevigny-, una jockey afín a Del, que lo monte en esa prueba. Ella se niega, porque prefiere subirse a otro cuadrúpedo de la cuadra que sí tiene posibilidades de victoria. Un revés más para el muchacho que, desde la muerte de su padre vivía clandestinamente en las dependencias de su patrón para no quedar al recaudo de los auxilios sociales. Su única esperanza es localizar a su tía Margy -Alison Elliot-, que vive en Wyoming pero de la que no tiene noticias desde hace años tras una discusión con su padre.

Podríamos decir que el film se divide en tres partes. Esta primera termina cuando Del le dice a Charley que prepare el remolque para Lean on Pete porque lo ha vendido a los mexicanos. En vano, el chico le pide a Bonnie que se vayan los tres y ella monte al cuadrúpedo. Ante el destino que le espera al animal, el muchacho decide escaparse con él y viaja carretera adelante con destino a Wyoming hasta que el motor del automóvil robado no puede más. Comienza entonces una peregrinación por el desierto.

Charley y Lean on Pete superan obstáculos juntos en dirección a la casa de la tía Margy. Ambos se necesitan como precisan cariño. Encuentran a diversos personajes en su deambular por la aridez del desierto y con ellos viven distintas peripecias. Es un viaje iniciático, pero también una road movie en la que el chico protagonista habla con el caballo como si fuera un confidente o un amigo. Un cobijo, una familia y cariño. Ese es el fin último de una historia que se inicia con gran interés, se dilata en formato bajón durante el peregrinaje, y termina en grado más alto, sin caer en la ñoñería o abrazarse al melodrama.

Andrew Haigh se mantiene en modo sutil durante todo el metraje. Demasiado intimista a veces y siempre sensible. En su huida de la sensiblería se vuelca principalmente en la interpretación. Procura decir muchas cosas por medio de los silencios y busca el intimismo y la actuación contenida en sus actores. Un Steve Buscemi avejentado llena la pantalla y lamentamos que su personaje desaparezca tras la primera parte del film. El canadiense Charlie Plummer, que encarnó a John Paul Getty III en Todo el dinero del mundo reafirma su progresión y fue elegido como el mejor joven actor o actriz emergente en la pasada edición del Festival de Venecia.

From → Cine

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