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Monkey King: The Hero is Back (**1/2)

21 mayo 2018

Leyenda china con tufo occidental

El Rey Mono vagó libre entre el Cielo y la Tierra hasta que fue encarcelado en una jaula de hielo bajo una inmensa montaña por haber enojado a los dioses. Cuando los monstruos atacan una pequeña aldea, un niño logra sobrevivir y, sin proponérselo, libera al ser ancestral que de inmediato asume partido en la disputa.

Primero fue la mitología, luego una serie de relatos escritos, más tarde el cine y después los videojuegos. Monkey King, el Rey Mono, quiere que hagamos caso en Occidente a los grandes mitos de China. Desde su religión a las tradiciones más ancestrales, buena parte de la cosmogonía cultural del gran país asiático se refleja en las aventuras de este ser nacido de una piedra y que adquiere propiedades sobrenaturales a través de las prácticas taoístas.

No es un monarca de Carnaval, como sucede con el rey Momo, surgido del corazón de los relatos artúricos. El que nos ocupa proviene de un conjunto de leyendas que data del siglo XI, aproximadamente, cuando reinaba la dinastía Song. Posteriormente, protagonizó uno de los relatos más importantes de la novela clásica china del siglo XVI. Más tarde, dio origen a diversas narraciones y leyendas en las que acompañaba al monje Xuanzang, o SanZang, en su intento por recuperar sufras budistas.

Unos trolls atacan una pequeña comunidad en la que un niño consigue sobrevivir. Sus posibilidades de supervivencia  eran remotas pero constituyen la base de las nuevas aventuras del personaje protagonista, lo que significa su cuarta incursión en el celuloide y la primera que no tiene su fuente de inspiración en Viaje al Oeste, el relato tradicional. Suponemos que no es una razón directa por la que nos encontramos con la puesta en escena más interesante de la saga.

El debutante Tian Xiao Peng firma un producto mucho más coherente que sus predecesores, al tiempo que eleva la calidad técnica en cuanto a fondos, colores y música se refiere. Influye que haya occidentalizado el relato, no solo en la animación sino también en la propia historia, incluyendo seres que no se encuentran en la cosmogonía de su cultura, como los trolls o los golem. Profesionalmente, fue un ayudante destacado en la composición del videojuego de Spider-Man para PlayStation 4 y algunas de sus rutinas de movimiento y su sentido de la velocidad están presentes en este largometraje.

No por ello el personaje central resulta más atrevido. El hieratismo sigue presidiendo su figura, que parece incapaz de mostrar algo más que dos emociones, frustración y desafío. Por lo que se refiere al argumento, bien pudiera hablarse de una precuela de los relatos clásicos por cuanto referencia el encuentro entre el monje siendo niño y Sun Wukong, nombre real del Rey Mono, pero a medida que avanza tiende hacia un relato paralelo, pues hay que tener en cuenta que el ser mitológico ya se ha enfrentado con los dioses y ha tenido su correspondiente castigo. Nada menos que la reclusión en una jaula de hielo en lo más profundo de las Montañas de Mármol.

Los hechos arrancan quinientos años después de ese castigo, y el Rey Mono será liberado gracias a la sangre del muchacho superviviente del ataque a su aldea y después de que el argumento nos remitiera a unas vivencias paralelas a las de Moisés. La cinta de animación de mayor éxito en la historia de China nos presenta a un Sun Wukong gigante, embutido en una armadura de cuero y de rosto de primate generosamente alargado. Empuña una especie de maza con una banda de oro de tal tamaño que cualquiera podría suponer que su manejo es harto complicado, pero el Rey Mono posee una fuerza descomunal. Puede levantar ocho mil kilos como si de una pluma se tratase, al tiempo que se desplaza con enorme agilidad y rapidez. Puede dar saltos imponentes y es capaz de efectuar 72 transformaciones, que incluyen animales y objetos.

Con esos atributos entendemos que, en compañía del niño, se enfrente a todo lo que se cruce en su camino y que imponga la paz alterada por los monstruos que destrozaron la aldea en la secuencia inicial. Esa misma conjunción de Sun Wukong y un crío de siete años que le ha liberado de su maldición es lo que diferencia este argumento de los extraídos de Viaje al Oeste, aunque el hecho de que el chaval se transformase posteriormente en Xuanzang emparenta ambas líneas y nos remite a una precuela de la que hablábamos con anterioridad.

From → Cine

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