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Con amor, Simón (Love, Simon) (***)

22 junio 2018

El instituto se moderniza

Simon es un estudiante de dieciséis años que no se atreve a mostrar su homosexualidad. Mantiene una correspondencia sincera a través de Internet con otro joven de la zona, pero ambos utilizan pseudónimos hasta que un día uno de esos textos llega a manos de una persona equivocada.

Gracias a este título se da una vuelta de tuerca a las clásicas películas de estudiantes. Simon Spier –Nick Robinson- tiene dieciséis años, estudia en un instituto de las afueras de Atlanta y es homosexual, aunque lo mantiene en secreto. Espera a confirmarlo públicamente cuando se represente a final de curso el musical que se está ensayando en el centro. Cabaret sería la excusa ideal. Mientras, cumple la misma rutina diaria, saludar a sus padres y a su hermana, recoger a tres compañeros, y acudir a clase.

Su padre Jack –Josh Duhamel- y su madre Emily –Jennifer Gardner-, se muestran cariñosos y comprensivos. También Simon muestra similares atributos, especialmente con su hermana Nora –Talitha Bateman-, una auténtica friqui de la cocina que no para de elaborar platos que el protagonista celebra aunque se lo termine ofreciendo a su mascota sin que los demás lo adviertan. Luego, recoge con su automóvil a su buen amigo Nick Eisner –Jorge Ledenborg Jr.-, y a Leah Burke –Katherine Langford-, que bebe los vientos por él. Se paran a recoger cuatro cafés porque, de inmediato, también subirá al vehículo Abby Suso –Alexandra Shippp-, que  ha llegado a la comunidad seis meses atrás.

Simon es popular en el colegio y su vida apenas muestra altibajos hasta que Leah le advierte de que otra persona, posiblemente un compañero de estudios, se ha declarado homosexual en Internet escondiéndose tras el nombre de Blue. El protagonista no tarda en contactar con él, bajo el nombre de Jacques, y ambos mantienen una correspondencia cibernética sincera en la que, poco a poco, confirman sus pasos hacia adelante para salir del armario. Simon intenta descubrir quien se esconde bajo la apariencia de Blue mientras se reafirma en que es como los demás y que declararse heterosexual debería de estar a la misma altura y costar tanto trabajo como anunciar que se es gay.

El mayor mérito de esta película de Greg Berlanti, basada en una novela de Becky Albertalli- es que, por primera vez, un gran estudio trata el tema homosexual en el instituto. Hasta ahora, argumentos de este tipo quedaban reservados a productoras independientes, pero Fox nos demuestra cada temporada que es capaz de avanzar un poco más cuando se refiere a la sexualidad en todas sus vertientes. Eso. no significa que el film se muestre transgresor. Ya es suficiente con su contenido, tratado de forma amable y entretenida. Se trata de una producción delicada y cálida, desplazándose a través de una línea sutil que navega a través de la ternura

Fuera de contexto, hablaríamos de una comedia romántica con aciertos puntuales protagonizada por adolescentes.  Los temblores y el retraimiento de su personaje central para declararse gay le otorga un plus de atrevimiento, pero también de realidad. El conjunto apuesta por la tolerancia y minimiza los problemas. Especialmente, cuando uno de los correos de Simon cae por error en manos de otro compañero, Martin Addison –Logan Miller-, quien no duda en chantajearlo para que le ayude a conseguir los favores de Abby.

Los jóvenes entran en un terreno peligroso, de engaños y componendas hasta que Martin publica la homosexualidad de Simon. La hermana de este figura como avanzadilla antes de que el chico informe a sus padres de que es gay y tenga que hacer frente a la sorpresa y otras reacciones de sus compañeros de instituto. Sus progenitores se muestran receptivos y en el colegio tiene lugar un cierto distanciamiento y una acción reprobable aislada que se corta de raíz por Mr. Worth –Tony Hale-, el subdirector del centro. Paralelamente, el joven héroe sigue buscando la identidad de Blue, quien puede ser cualquiera de sus conocidos.

La historia, constantemente amable, se adereza con una puesta en escena correcta, arriesgada en ocasiones, como el baile onírico que se marcan en el instituto unos cuantos alumnos ataviados con los colores del parchís. La música de Jackson Five, Whitney Houston y, sobre todo, de Bleachers subraya las andanzas de un protagonista que se muestra normal, viste normal y huye de ser una loca. Al fin y al cabo, repite a varias veces a lo largo del film que es una persona como tú. Un intento del autor y los guionistas por insistir en la absoluta normalidad de lo que le sucede a su protagonista.

From → Cine

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