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Miss Kiet’s Children (De Kinderen van juf Kiet – Miss Kiet’s Children) (***)

23 junio 2018

Guardería para refugiados

Documental que nos ofrece las vivencias en una clase de un grupo de niños refugiados en Holanda. Las imágenes se suceden a lo largo de un curso y muestran la integración de los niños con una estoica y aplicada maestra Kiet Engel.

Un curso, unos niños refugiados, algunos de ellos tan encantadores que se comen la cámara, y la apacible, tranquila y comprensiva maestra, Kiet Engel. Estamos en una pequeña localidad de los Países Bajos y en el aula se acumulan los problemas. Principalmente, los de comunicación. Lo primero que dese de hacer la educadora es atraer a sus alumnos a un idioma con el que no están familiarizados.

Se deja sentir desde el primer momento, cuando una de las niñas se cae, se mancha sus pantalones y quieren que llamen a su mamá. Primero, trata de encontrar a algún compañero que sepa el suficiente neerlandés como para que le transmita su petición a Kiet. La forma en que ésta le enseña los números y las palabras más cotidianas de uso corriente, debieran servir de ejemplo para situación similares. Al mismo tiempo, ella se muestra como la profesora que todo párvulo quisiera tener.

No resulta extremadamente fotogénica, pero con su dulzura y estoicismos nos atrapa, como la mayoría de los chavales en quienes se fijan los responsables del film, Petra Lataster-Czisch y Peter Lataster. Han sabido escoger perfectamente a los chavales que muestran mayor complicidad con la cámara, ya sea por sus rostros, algunos de ellos peculiares, o por su comportamiento.

De alguna forma, la propuesta sigue la fórmula empleada en otro documental, To Be and to Have, del francés Nicolas Philibert, que fue presentado fuera de concurso el año 2002 en el Festival de Cannes. Se centraba en una escuela del mundo rural, aunque en el trabajo holandés, se enriquece con el problema de la inmigración.

Las imágenes resultan sugerentes y el montaje eficaz, pero la cámara se centra demasiado en el interior del aula y en los rostros de los alumnos. Casi no respira, ofreciendo un cierto aroma de cansancio. El metraje se va casi a las dos horas y la historia no rompe lo suficiente como para que el espectador la siga con atención hasta el final. Llega un momento en que da la sensación  de que todo se repite aun dentro de su singularidad.

From → Cine

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