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Book Club (**)

12 septiembre 2018

Otras cuatro manchas de Grey

Cuatro mujeres de edad avanzada y diferente situación de pareja tienen su propio club de lectura desde que eran adolescentes. El próximo libro que deben leer y comentar es Cincuenta sombras de Grey ante el que cada una de ellas parece extraer sus propias consecuencias.

Es para ponerse a temblar. Cuatro mujeres muy entradas en años, aunque tengan el prestigio de las actrices de este film, enfrentándose a 50 sombras de Grey desde sus diferentes situaciones respecto a la pareja y al sexo se nos antojaba un peligro inmenso. Para colmo, en la primera secuencia, vemos como Jane Fonda acaba de despachar a un supuesto amante con una insinuante abertura que deja al descubierto buena parte de su pierna. ¿Sexo en Nueva York de la tercera edad con ribetes de sadomasoquismo?

Afortunadamente, esas primeras impresiones no tienen continuidad. El comienzo era para presentarnos al personaje de Vivian, una triunfadora propietaria de un hotel al que pronto veremos que acude un viejo conocido, Arthur -Don Johnson-, un galán maduro que sigue conservando su atractivo. Sharon -Candice Bergen- está separada desde hace dieciocho años y el sexo es algo que no parece estar entre las prioridades de esta jueza federal impertérrita y amenazante. Sin embargo, cuando su hijo le dice que se va a casa y se entera de que su ex sale con una atractiva jovencita, recurre a webs de contactos por Internet. Así conocerá a George -Richard Dreyfuss-, otro sexagenario interesante.

Cada una de las cuatro mujeres protagonistas representan un estrato familiar diferente. Carol -Mary Steenburger- es la única casada. Sueña con ser una chef reconocida mientras su matrimonio con Bruce -Craig T. Nelson- muestra un punto negro. Sexualmente no funciona desde que el marido se jubiló seis meses atrás, pero nos queda la imagen del hombre después de que su esposa le hubiera suministrado viagra a escondidas. El gag en el momento que les para la policía cuando se desplazan en automóvil no pasa desapercibido para ningún espectador.

Nos queda Diane -Diane Keaton-, viuda después de un matrimonio que ha durado cuatro décadas. No quiere irse de la ciudad y alejarse de sus amigas, pero sus dos hijas -Alicia Silverstone y Katie Aselton- quieren que vaya con ellas a Arizona para evitar los sobresaltos propiciados por la edad. Esa idea le aterra porque se imagina como si fuese una anciana que necesitara cuidados paliativos. Conocer a Mitchell -Andy García- durante su vuelo a Phoenix, un apuesto piloto con el que comparte fila de asiento, será muy importante para ella de cara al futuro.

Una pléyade actores entrados en años, como sucedía en otros filmes que buscaban el reclamo en taquilla con un elenco tan veterano como atractivo. Los mercenarios, en otro género muy distinto, podría ser un buen ejemplo. En este caso, que significa el debut como director de Bill Holderman, productor de las cintas que supusieron las últimas actuaciones en pantalla de Robert Redford, el resultado final resulta mucho más atractivo de lo esperado. La comedia funciona, y contiene momentos álgidos, en los que afloran las carcajadas, aunque se combinan con otros menos originales o ingeniosos.

Las cuatro mantienen desde adolescentes un club de lectura. Cada una, por turnos, elige mensualmente el libro sobre el que comentarán frente a una copa de vino, la próxima vez que se encuentren. Vivian es quien se encarga de la selección en esta oportunidad, y se le ocurre como lectura obligatoria Cincuenta sombras de Grey. Las descripciones eróticas y masoquistas de la obra de E. L. James provocan distintas impresiones en cada una de las componentes del grupo. Lo que no cabe duda es que las cuatro se ven absorbidas por unas situaciones que consideran, cuando menos, sorprendentes.

Bienvenidas sean comedias de este tipo. No exige gastar materia gris y se ve con complacencia. Además, va directamente dirigida a un público cada vez más abundante y que tiene que ver con los jubilados que se encuentran en óptimas condiciones físicas y mentales, lo que desemboca en un grupo de espectadores directamente opuesto al adolescente, que se abraza sin dudar a películas de súper héroes y producciones de corte fantástico. La función no puede calificarse de talentosa, pero la química de las protagonistas y su talla como actrices ayuda a mejorarla. Sin olvidarnos de ellos, actores igualmente cuajados y de una efectividad innegable.

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