Saltar al contenido

Una casa, una familia y un milagro (La casa di famiglia) (**)

15 septiembre 2018

Momento para rebobinar

Después de cinco años en coma, los cuatro hijos de Sergio deciden vender la casa paterna con objeto de ayudar a uno de ellos a reflotar su negocio. Inesperadamente, el anciano recupera sus constantes vitales y los médicos insisten en que recupere su hábitat tradicional por lo que sus descendientes intentar dar marcha atrás en la transacción.

La tradicional comedia italiana intenta volver por sus fueros con historias agridulces que en su día constituyeron un auténtico referente. Una cosa es el deseo y otra la realidad. En su ópera prima, Augusto Fornari mantiene los personajes entrañables del género. Se trata de cuatro hermanos a caballo entre la ingenuidad, una pizca de ingenio para resultar transgresores, buen corazón y una generosidad que desemboca en la ayuda desinteresada a los amigos y a los distintos componentes de la familia.

Álex -Lino Guanziale- pide ayuda a sus tres hermanos para invertir en un gimnasio cuya propiedad comparte con su mejor amigo. No sabe que su esposa -Valentina Chico- es la amante de su socio porque solo tienes ojos para su empresa y confía plenamente en los suyos. Los demás afrontan su existencia de forma muy distinta. Orestes -Stefano Fresi- sueña con escribir su propio concierto mientras sus hijos estudian en el conservatorio gracias a la aportación económica de su hermana Fanny -Matilde Gioli- quien, un lustro después, todavía no ha superado su divorcio.  El más desahogado es Jacinto -Libero de Rienzo-, ejecutivo de una entidad financiera, a quien no le tiembla el pulso para despedir a cualquier subalterno pero que se empequeñece ante los problemas familiares y sus posibles soluciones.

La solución, para no comprometer a nadie, es vender la casa de su padre Sergio -Luigi Diberi-, quien lleva en coma irreversible desde hace cinco años. La vivienda tiene un postor muy claro en la figura de Zaffarano -Antonio Fornari, coguionista del film-. Siendo niño pasó mucho tiempo en aquella casa, aunque era objeto de las bromas más pesadas de los cuatro hermanos. Siempre ha estado enamorado de Fanny y sueña con que ella y él compartan el edificio y su entorno que ahora está en venta. El traspaso se acuerda sin mayores problemas y el nuevo propietario comenzará en breve las reformas necesarias.

Todos parecen contentos cuando, se produce la sorpresa. El milagro, más bien. Sergio, el patriarca, se recobra asombrosamente del coma y el médico informa a la familia que para que no sufra alteraciones que pudieran echar por tierra su recuperación. Por si no bastase, cuando se reencuentra con sus hijos, pregunta por el marido de Fanny, por sus nietos y también por su perro Fígaro. Los cuatro hermanos solo tienen en mente la recuperación de la casa familiar y de los objetos que habían sido presuntamente malvendidos a Drago -Marco Conidi- y su familia gitana. También es necesario encontrar una mascota similar a la que tenían cinco años atrás y que falleció en un accidente provocado por Álex.

Ninguno de ellos podría calificarse de pillo profesional. Pretenden hacer las cosas de la forma más legal posible ye intentando que nadie sufra ni siquiera los daños colaterales. Zaffarano aparte, ya que siempre tiene que haber alguien que se las lleve todas en el mismo carrillo. En este caso, le ha tocado a él. Hasta ese momento, la película es divertida y hasta bastante resultona. La comicidad está latente y Augusto Fornari procura no estropear el tesoro que tiene en sus manos.

Lo malo de estas propuestas es que suele llegarse a un punto próximo al no retorno. Encontrar un guion que ofrezca un giro insospechado y mantenga el ritmo durante todo el metraje es prácticamente tan milagroso como la recuperación de Sergio. La parte final no llega al punto de echar por tierra lo conseguido hasta entonces, pero supone un descenso evidente de nivel. Las risas se diluyen de cara al desenlace, que es cuando aparecen los tópicos. No hay propuestas originales en la historia durante esos minutos que culminan, además, en un final condescendiente que sirve para desinflar un globo que se mantenía en el aire por derecho propio y gracias a un combustible que parece tener una importante fuga que sus mentores no han sabido restañar.

Anuncios

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: