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Predator (The Predator) (**)

17 septiembre 2018

Poco camuflaje, nada de Schwarzenegger

Accidentalmente, un niño desencadena el regreso a la Tierra de los Predator, cazadores de todos aquellos seres vivientes que les supongan un reto, y los humanos están a la cabeza de sus apetitos. Un grupo de soldados y una bióloga unirán sus conocimientos con la intención de salvar a la raza humana.

Pues sí, los Predator vuelven después de aquella sorpresiva aparición en 1987 que daría paso a fanzines, cómics y secuelas cinematográficas. Esta nueva entrega se sitúa en el tiempo entre las dos primeras estrenadas por Fox, y está dirigida por Shane Black, quien fuera un intérprete secundario en el original y se convertiría más tarde en un director más que aceptable. De esta forma reaparecen estos seres intergalácticos, que tienen a los seres humanos como unos de sus principales objetivos.

Se inicia con el aterrizaje de una nave extraterrestre y el posterior ataque de un Predator al equipo liderado por el francotirador del ejército Quinn McKenna -Boyd Holbrook-. Otro agente del Gobierno, Will Traeger -Sterling K. Brown-, se lleva al alienígena a un laboratorio para ponerlo en manos de Casey Bracket -Olivia Munn-, una bióloga evolutiva, pero el ser intergaláctico se escapa dejando muertes a su alrededor y perseguido por la propia doctora.

Por su parte, Quinn, separado de Emily -Yvonne Strahovski- se lleva el traje del Predator a su casa, donde lo descubre su hijo Rory -Jacob Tremblay-, un muchacho autista que se siente vituperado en clase. En Halloween no tiene otra ocurrencia que utilizar la vestimenta para disfrazarse y, poco después, mata accidentalmente a un hombre, tiene participación directa en la explosión de su casa y en el caos que se apodera del vecindario. Este incidente propiciará la aparición de otros extraterrestres, incluso uno de gran tamaño. Comienza la lucha por la supervivencia, aunque inicialmente nadie creía los avistamientos ni las preocupaciones de Quinn McKenna.

Otros personajes cobran protagonismo. El principal es Nebraska Williams -Trevante Rhodes-, un ex marine que se alista ante la llamada del protagonista. También se une Coyle -Keegan-Michael Key-, y emergen las figuras de Baxley -Thomas Jane-, un veterano de oriente Medio que sufre estrés postraumático; Nettles -Augusto Aguilera-, un ex piloto de helicópteros; y Lynch -Alfie Allen-, un ex marine. Todos ellos, junto a Quinn y la doctora Casey Bracket serán quienes intenten salvar a la raza humana con la ayuda del problemático Rory quien, con su habilidad sobrenatural para aprender idiomas, permitirá a los humanos un paso de gigante.

Ese es el punto de partida para un film que combina el terror, el humor, la acción y la aventura. En sí mismo, es un galimatías y casi un auténtico despropósito, pero la puesta en escena de Shane Black, que sabe como llegar al espectador por el camino más recto, y un montaje que propicia un ritmo vertiginoso hacen que el conjunto sea un disfrute. Los más puristas desearían que cintas como estas fuesen sepultadas en una profunda sima abisal protegidas en una gruesa caja de plomo. Pero el cine también es espectáculo y entretenimiento. Desde este punto de vista, este largometraje apenas puede ser discutible, a excepción de una parte final endeble, ofuscada en su desarrollo, con algunos efectos especiales de escaso valor, y poco aceptable.

Uno de los valores más destacables es el humor presente a lo largo y ancho del metraje. Algunas frases, subidas de tono, pero que mantienen el nivel cómico de la propuesta. También resulta evidente la química entre los actores, que contribuye a realizar el valor de un film que, previsiblemente, tenía otro final preparado y que ha sido modificado en aras de la comercialidad y de una posible continuación. Mención especial para el joven Jacob Tremblay quien, tras su presencia en La habitación y en Wonder, se confirma como una figura emergente del séptimo arte.

La película no juega con la intriga de los Predator, tal y como se vivió en la propuesta de hace más de tres décadas, que fue nominada en su día al Oscar a los mejores efectos visuales. La figura antagónica se asemeja más a un diablo de cualquier film de terror que a un espectro camaleónico. Tenía su mérito aquel ser que se desplazaba por la selva centroamericana, mimetizándose continuamente y eliminando a los componentes del grupo de mercenarios encabezado por el mayor Alan Dutch Schaefer, encarnado por Arnold Schwarzenegger en aquel film de John McTieman. En un guiño, que sirviera también como integración a la saga, estaba previsto que el ex gobernador de California tuviera una breve aparición en este largometraje. Finalmente, este cameo fue eliminado en la sala de montaje, como también las escenas post créditos si es que en algún momento se pensó en ellas.

From → Cine

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