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La aparición (L’apparition) (**)

19 septiembre 2018

Fe, negocio y verdad

Un reportero francés que acaba de regresar de Oriente Medio es reclamado por el Vaticano para investigar las supuestas apariciones marianas a una joven francesa. En la zona de los hechos, convertida en lugar de peregrinación, el periodista tendrá que enfrentarse a sus convicciones y discernir entre la fe y la comercialidad.

Las secuelas de los enfrentamientos bélicos en Oriente Medio son visibles entre los soldados desplazados, los representantes de organizaciones sin ánimo de lucro y entre los enviados especiales de distintos medios de comunicaciones. Entre ellos se encuentra Jacques Mayano -Vincent Lindon-, que ha visto morir a su fotógrafo a causa de una bomba y que a él le ha dejado dolores y zumbidos en sus oídos. Goza de bien ganado prestigio y está más cerca del agnosticismo que de un creyente convencido.

De regreso a casa piensa en abandonar su trabajo y dar un nuevo giro a su vida cuando, casi de inmediato, recibe una invitación de Roma. En una poderosa y larga secuencia en los archivos subterráneos del Vaticano, se le explica el caso de una muchacha de dieciocho años que, en la zona de Galp, en los Hautes-Alpes francesas, afirma que se le ha aparecido la Virgen María. El encargo pasa por conocer que hay de verdad en unos hechos que han provocado la afluencia masiva de peregrinos y la Curia le insiste en que investigue los hechos y lleve hasta el final sus conclusiones.

En el lugar de los hechos conoce a Anna -Galatéa Bellugi-, y queda impresionado por esa chica de difícil infancia, que pasó por diversos lugares de acogida y que se muestra introvertida y misteriosa. A su alrededor proliferan diversos personajes, siendo dos sacerdotes quienes tienen bastante que decir en la historia. El padre Borrodine -Patrick de Assumçao- está enormemente agradecido a la situación porque ha puesto su parroquia en el mapa y los ingresos de su iglesia se han multiplicado. Por lo que se refiere a Anton Meyer -Anatole Taubman-, este religioso pretende convertir estas apariciones marianas en un fenómeno viral, que llegue a todos los rincones del mundo a través del márquetin en línea. Otra mujer, Mériem -Alicia Ava-también resulta importante en la trama.

Hasta ahí, la propuesta de Xavier Giannoli, responsable de títulos como Madame Marguerite– se da la mano con el thriller, hasta el punto de recordar en cierta manera a las novelas de Dan Brown. La intriga cala en el espectador, aunque cuando Pierre penetra más en las circunstancias que rodean a las visiones de Anna se nota como la dispersión de la obra va en aumento. Hay muchos aspectos en los que profundizar. Desde las convicciones del protagonista, la atracción que siente por la vida de Anna y sus secretos, la conjunción de la fe y el negocio, así como los recovecos utilizados por la Iglesia cuando siente que puede obtener evidente provecho.

La cinta se divide en varios capítulos, lo que incrementa la sensación de que podría haber sido una interesante serie televisiva. Redunda esa idea las dos horas y veinte minutos de duración, absolutamente innecesarios si comparamos el desarrollo total con los flecos que se dejan en el camino y que son susceptibles de una mayor profundidad. Eso hace que la película vaya perdiendo fuelle hasta llegar a una parte final que resulta mucho más convencional y menos interesante. Incluso, ese desenlace, poco después de que Pierre afirme que regresa a casa, impacta más en otros títulos, como En tierra hostil, por ejemplo.

Xavier Giannoli se muestra más eficiente detrás de las cámaras que como guionista. Su puesta en escena es sólida y se ve respaldada por una buena interpretación coral, en la que destaca Vincent Lindon en un papel de pocas palabras pero que implica una contención corporal que exprime con éxito. El responsable del film sabe moverse bien por cualquiera de los escenarios, pasando con éxito del desierto a las catacumbas del Vaticano, sin olvidarnos de la región de los Hautes-Alpes, ya que el film fue rodado en la misma zona en la que transcurren los hechos de ficción. Eric Gautier, director de fotografía lleva a cabo un buen trabajo en un conjunto con muchas ambigüedades, demasiado largo y, sobre todo, honesto.

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