Saltar al contenido

Miriam miente (**)

3 diciembre 2018

La burguesía que no cesa

Miriam va a cumplir quince años y se prepara para la fiesta habitual cuando una chica llega a esa edad. Pertenece a una familia bien acomodada de la República Dominicana y anuncia que en su fiesta le acompañará su novio, un chico con el que se relaciona en Internet. Cuando se citan, descubre que es negro.

Desde fuera chirría un poco. Buena parte de la población de la República Dominicana es de color y la propia Miriam, protagonista de este relato es mulata. Su padre es afroamericano y su madre –Pachy Méndez-, que disfruta de una más que cómoda posición social, es blanca, pero vive sola con su hija y su hermano separado en una mansión con piscina en la que la muchacha pasa buenos ratos de ocio junto a su mejor amiga –Carolina Rohana-.

Ellas dos serán las protagonistas del baile de los quince años. Una costumbre de muchos países que significa dejar atrás la adolescencia. Las chicas se preparan con un baile, vestidos de fiestas y maquillaje. Miriam manifiesta que irá acompañada de un joven al que conoció chateando en Internet. Sus compañeras le advierten de los peligros de una relación surgida de esa manera. ¿No será un pedófilo? Le dicen. Ella contesta que tiene dieciocho años, que es serio, y que su edad y su educación las demuestra a lo largo de las conversaciones.

En su entorno, se hacen elucubraciones. El nombre del chico Juan Luis, transformado en Jean Louis, sugiere la posibilidad de que se trata de un hijo de algún diplomático de la Embajada francesa. Su madre está entusiasmada y así lo cuenta a sus amigas. Llega una jornada ilusionante, aquella en la que la protagonista debe conocer a su novio. Se citan en un oceanográfico y a Miriam se le cae el mundo a los pies cuando comprueba que el muchacho es de color.

Ni siquiera se acerca a él. Se siente incapaz de revelarse y de contar su experiencia en su entorno, no solo en el familiar. De igual manera, miente a Juan Luis cuando vuelven a encontrarse a través del chat. Es el epicentro de un auténtico tsunami, aunque relatado de forma bastante contenida. Tanto, que apenas llega a tormenta tropical. Un jarro de agua fría que se quedará impreso en el rostro de ella, que se vuelve más reservada desde entonces.

Ese postureo de la clase alta dominicana y sus prejuicios contrastados es la denuncia social más importante que los autores llevan a cabo en este film. Los guionistas y cineastas Natalia Cabral y Oriol Estrada tienen tras de sí otros dos largometrajes que no han llegado hasta nosotros, salvo error u omisión. Su propuesta se centra fundamentalmente en Miriam, abusando de primeros planos gracias a que han encontrado una actriz que se superpone a la propia producción. Dulce Rodríguez es la esencia y el mayor atractivo.

La cámara apenas abandona los interiores si no es para mostrar la piscina, y aun así lo hace con planos cortos. Con esa sensación claustrofóbica se busca, probablemente, un cierto intimismo, penetrar en la mente de unos personajes que, en su mayoría, se engañan a sí mismos. La hipocresía social se denuncia a través de una puesta en escena bastante peculiar, donde las miradas y los silencios sustituyen en varias ocasiones a las palabras con mayor o menos acierto.

La película se financió gracias a una importante aportación española, con un productor experto como Paco Poch. De todas maneras, el film se nos antoja como ciertamente ingenuo. Le hubiera hecho falta profundizar bastante más en los problemas que plantea. Los silencios, muchas veces, no son suficientes, y aunque se complementen con las miradas, entendemos que el conjunto final propone cuestiones significativas y a tener en cuenta. Esta vez, la puesta en escena tendente al hermetismo no le ayuda demasiado al resultado final.

Bien es verdad que la situación que plantea el film se puede dar en otras muchas latitudes, pero la insistencia en desarrollar siempre en interiores le resta un poco de fuerza. Apenas se compensa con un hogar decorado con gusto y repleto de piezas valiosas, como el de la madre de Miriam, que contrasta con la casa en la que vive el padre de la muchacha. Dos mundos muy distintos que algún día tuvieron que yuxtaponerse para el nacimiento de la chiquilla, pero de ello apenas se ofrecen detalles.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: