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Expediente 64 (los casos del Departamento Q) (Journal 64) (**1/2)

13 diciembre 2018

Supremacía de la raza

Dos obreros llevan a cabo un macabro descubrimiento en un inmueble de Copenhague. Tras una falsa pared se encontraron tres cadáveres momificados en torno a una mesa con un asiento libre. Por tratarse de un acontecimiento del pasado, se encarga de la investigación al Departamento Q.

Turno para la cuarta transposición cinematográfica de las seis novelas policiacas escritas por el danés Jussi Adler-Olsen-, que en su país supuso el récord histórico absoluto. Este nuevo episodio es de rabiosa actualidad por cuanto conjuga la intriga con la inmigración y el racismo. Ya en los años ochenta un doctor controlaba una institución en la que se forzaba a la esterilización de mujeres que, según él y su gente, no eran dignas de reproducirse, sobre todo por su comportamiento reprobable.

La inercia llega hasta nuestros días, tiempo después de haberse cerrado por orden gubernativa el internado que parecía más bien un campo de concentración. El nuevo objetivo son las inmigrantes quienes, según ellos, no tienen iguales características que las autóctonas cuya raza es superior. Por eso, el relato se mantiene en dos frentes. Lo que sucedía dentro de las instalaciones del edificio situado en la isla de Sprogo, y las investigaciones que llevan actualmente los tres componentes del Departamento Q, que ahora está unido a tierra firme por un espectacular puente.

La razón por la que se encarga el caso al despacho especializado en hechos del pasado sin resolver está un poco forzada. El descubrimiento de tres personas momificadas tras una falsa pared en un inmueble de Copenhague no atañe en principio a ningún caso que permanezca abierto en los archivos policiales y, sin embargo, se le confiere a Carl Mork –Nicolas Lie Kaas- en el momento en que a su ayudante, Assad –Fares Fares-, le han concedido el traslado a la sección de fraude.

De las entregas anteriores no se recupera el romance entre Assad y Rose –Johanne Louise-Schmidt-, ni se recupera la sonrisa postrera de Morck, que en esta ocasión pone morritos y frunce el ceño más que nunca. También se mantiene su jefe, Marcus Jacobsen –Soren Pilmark-. La trama es menos consistente que el de las entregas anteriores, aunque cinematográficamente se muestre al nivel de la solidez de la primera gracias a la labor detrás de la cámara de Christoffer Boe. Al de Rungsted le esperábamos en niveles muy elevados después de Reconstruction -2003-, perdiéndose muy rápido en la mediocridad. Esta producción puede permitirle recuperar buena parte del terreno perdido.

Cierto que la película se muestra irregular, pero se debe más a los recovecos del guion que a la puesta en escena, que arranca con una secuencia en la playa. Comenzando por un confuso plano invertido llegamos al encuentro de un hombre y una mujer que se entregan apasionadamente en el interior de un automóvil. De repente aparece el padre de ella, que la saca a empellones. Sabemos que se trata de Nete Hermansen –Fabby Bornedal- y que su amante era su primo, menor de edad. Como castigo, su progenitor la interna en el establecimiento de Sprogo, al cargo de la enfermera Rita –Clara Rosager- y del doctor Curt Wad, interpretado por Elliot Crosset Hove y Andes Hove, según la época en que transcurra la acción.

En el presente, Wad está al frente de una clínica de fecundación con  magníficos resultados para aquellas parejas que en principio se mostraban estériles. También practicaba abortos gratis, principalmente a inmigrantes, como el caso de Nour –Amanda Radeljak-, una vecina de Fares Fares. Conforme avanza la investigación, Mork y sus ayudantes no tienen duda de la identidad de las momias, puesto que algunos objetos personales y documentos fueron encontrados en la habitación. Al mismo tiempo indagan sobre un grupo político de ultraderecha que pretende recuperar y preservar la pureza de la raza aria.

El texto literario aborda asuntos muy interesantes y casados con  la más rabiosa actualidad. Sin embargo, la adaptación a la pantalla peca de muchas dudas en ese aspecto para conceder prioridad a la línea de investigación y a las atrocidades y abusos llevados a cabo en la isla. Mientras las entregas anteriores no desdeñaban los asuntos sociales y políticos, ésta prefiere dejarlos un poco más en segundo plano, por lo que el resultado final es una cinta de intriga, bien rodada, pero sin cualidades demasiado especiales.

From → Cine

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