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Cambio de reinas (L’échange des princesses) (**)

13 febrero 2019

Monarquías extremas

El regente de Francia puso en marcha un plan que debiera terminar de una vez por todas con la rivalidad entre Francia y España. Para ello, el heredero español, el futuro Luis I, desposaría a su hija, mientras que el próximo monarca galo, Luis XV, tendría como consorte a Mariana Victoria, una infanta española de solo cuatro años de edad.

Si hay una película de época en lo que llevamos de año que destaque por su pulcritud en la puesta en escena, por la recreación del entorno y el vestuario, es esta propuesta de Marc Dugain. Hasta ahora, solo tenía la experiencia de un largometraje anterior, de 2010, basado en su propio texto literario que se centraba en las semanas anteriores a la muerte de Stalin. La habilidad que exhibe para mover a sus personajes y el sentido de sus planos corales parecen ser obras de un cineasta más experimentado, lo que supone un gran mérito.

El argumento, escrito por él mismo, se basa en una novela de Chantal Thomas, escritora e historiadora gala que, en este caso, utiliza su texto para enaltecer a la Corona francesa por encima de la española. En el caso de nuestros vecinos, corresponde al período histórico de la regencia que dio paso a la ascensión al trono de Luis XV, mientras que en Madrid reinaba Felipe V, el primer monarca Borbón quien, en el transcurso de la película, abdicaría en favor de su hijo Luis I, ascendiendo nuevamente al trono por el prematuro fallecimiento de su primogénito. De esta forma, la viruela permitió que Felipe V fuese el rey que más tiempo permaneció en el trono español, 45 años y tres días, mientras que Luis I fue el más efímero, ya que sólo se mantuvo en el mismo desde el 16 de enero al 31 de agosto de 1724.

Tras la muerte sin herederos de Carlos II, y superadas diversas intrigas palaciegas, se adjudicó la Corona a Felipe de Borbón –Christopher Lambert-, Duque de Anjou, bisnieto de Felipe IV de España y nieto de Luis XIV de Francia, el Rey Sol. Según Chantal Thomas, las guerras entre los dos países habían dejado mermadas sus respectivas arcas, por lo que el regente Philippe d’Orléans –Olivier Gourmet- ideó una solución para poner fin a los conflictos. El futuro Luis XV –Igor van Dessel- se desposaría con la infanta Mariana Victoria – Juliane Lepoureau -, mientras que su propia hija, Mademoiselle de Montpensier –Anamaria Vartolomei- haría lo propio con el Príncipe de Asturias –Kacey Mottet Klein-.

La realidad es que se presentan muchas licencias históricas en este argumento. Por ejemplo, Francia y España habían aparcado las armas porque las dos casas reales pertenecían a un tronco común. Luis XIV consiguió que Felipe V se casara con María Luisa Gabriela de Saboya, y que la hermana de ésta lo hiciera con el Duque de Borgoña, hermano del Rey Sol. Posteriormente, a la muerte de aquella, el de Anjou se uniría a Isabel de Farnesio en 1714. Apodada La Parmesana, era una mujer de buen porte, aunque de rostro marcado por la viruela, lo que no se corresponde con el retrato en el film, donde la representa Maya Sanza.

La disculpa para rodar en francés es que, gracias a la presencia de los Borbones, en la Corte madrileña se hablaba la lengua vecina. Lo cierto es que fue más debido a la incorporación de políticos destacados de la Galia para ocupar las Secretarías de Estado y de Despacho, precedentes de los actuales ministerios. Fueron creados por un monarca que, a lo largo de su reinado, devolvió la liquidez al Tesoro y llevó a cabo interesantes movimientos políticos.

Pero la película no busca la historia. Únicamente, la utilización de los jóvenes por razones de Estado. Luis XIV no sabe nada de la vida, solo le interesa la caza y tiene como mejor amigo y valido al casquivano Duque de Condé –Thomas Mustin-. Le han asignado una esposa que es una niña. Piensa únicamente en jugar con sus muñecas y en que su marido la quiera, aun sin saber lo que es el amor conyugal, pero a su edad no puede dar un heredero, aunque la Corte se haya quedado prendada de ella, y en especial su aya, Mme de Ventadour –Catherine Mouchet-. Luis I se presenta indeciso, mucho más que su depresivo padre, y lascivo en grado sumo, mientras que su esposa es una díscola adolescente que únicamente piensa en romper las reglas.

Se trata de un intercambio de reinas, que tiene lugar en la Isla de Los Faisanes, un lugar en el río Bidasoa que comparten ambos países, rigiéndolo seis meses cada uno. La secuencia de este intercambio es, con mucho, lo mejor del filme, tanto en coreografía como en lo que se refiere a la puesta en escena. Desde ese momento, la cinta choca con la burocracia cortesana, se estrella contra un muro y, a causa de un guion mediocre que no hace justicia a los personajes más allá de sus vicios o inexperiencias, se vuelve tediosa y se evade de las sorpresas. Queda para el recuerdo la interpretación de los jóvenes consortes franceses. Es una delicia contemplar su actuación, especialmente la de Juliane Lepoureau. Nos seduce con su candidez y anuncia la irrupción de una estrella.

From → Cine

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