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Onyx, los reyes del Grial (Onyx, Kings of the Grail) (**1/2)

19 marzo 2019

Una reliquia codiciada

En el siglo XI, acuciado por una hambruna, el sultán de Egipto pidió ayuda al próspero califato de Denia. Tras acudir en su auxilio, el valenciano se vio recompensado con un objeto codiciado por toda la Cristiandad. Nada menos que el cáliz de la última Cena con la que Jesús de Nazaret dio de beber a sus discípulos.

Después de cuatro largometrajes, el mexicano Roberto Girault propone un trabajo a caballo entre el documental y la ficción. Reconstruye los hechos que llevaron a considerar que el cáliz de Doña Urraca es la verdadera reliquia que utilizó Jesús de Nazaret en la Última Cena. Se compone de dos piezas, el copón propiamente dicho y la que le sirve de peana. Procede la época grecorromana, anterior al Cristianismo y muestra algunos desconchones de naturaleza incierta.

Bien es verdad que existen varias copas consideradas como el auténtico Grial, una codiciada reliquia valorada por el ciclo artúrico y cuyo valioso halo legendario es posible que derive de la mitología gaélica. El que se encuentra en la catedral de Valencia es el más popular, aunque desde 2014 adquirió notoriedad el que puede admirarse en la Colegiata de San Isidoro de Léon.  El autor reconstruye los hechos que han llevado a tal afirmación por mucho que la mayoría de autores ponen en entredicho que se trate del verdadero, ya que se discute la autenticidad de los documentos encontrados en Egipto y que han desembocado en estas aseveraciones.

Girault recurre a los dos investigadores de la Universidad de León que han elaborado esta teoría. Se trata de dos eruditos, Margarita Torres y José Miguel Ortega, que ofrecen a cámara los hallazgos producidos para llegar a la conclusión que esbozaron en su libro Los reyes del Grial. Paralelamente, se desarrolla una historia de ficción en la que ambos personajes están interpretados por María de Medeiros y Anthony Howell, respectivamente.

Existe un hilo conductor en la figura de un narrador al que da vida Jim Caviezel, acostumbrado en los últimos tiempos a trabajar con figuras basadas en la religión cristiana, como Pablo, el apóstol de Cristo. De inmediato se relaciona la reliquia con las pesquisas esotéricas de una facción de las SS encabezada por Heimrich Himmler –Maarten Dannenberg-. Siguiendo la ópera Parsifal  y el libreto basado en el texto de Wolfram von Eschenbach, se identificó Montsegur, el lugar donde la tradición ubica la sagrada copa con Montserrat. Incluso llegó a la basílica catalana para entrevistarse con un monje, Andreu Ripoll –Jaime Adalid-.

La investigación había sido llevada a cabo por Otto Rahn –Ricard Sales-, fallecido antes de ese encuentro ante La Moreneta. Obviamente, el II Reich no encontró el Grial, pero a principios de esta década un becario halló en Egipto un documento fatimí del siglo XI que supuestamente entroncaba al Grial con la  donación del Sultán de aquellas latitudes al califato de Denia después de haberles socorrido durante una hambruna. Posteriormente, la copa llegaría a manos de la princesa Urraca, hija del monarca Fernando I, quien más adelante la cedería a la Colegiata de San Isidoro, en cuyo museo puede admirarse actualmente.

El interés de los nazis por esa reliquia se puso de manifiesto en el cine gracias a Indiana Jones y la última Cruzada. En ella, el personaje central salía ileso de la penúltima trampa al elegir una copa sin valor entre varias piezas decoradas profusamente con joyas. Es la copa de un carpintero, afirma. El Grial de León es una pieza de ónice, presuntamente en poder de los musulmanes tras la toma de Jerusalén por parte de Saladino. Sería la propia Doña Urraca –Tania Watson- quien la revestiría con piedras preciosas de su propiedad. De ahí que un objeto sencillo se haya transformado en un elemento excepcionalmente valioso por su ornamentación profusamente engastada.

Independientemente de la veracidad de las conclusiones, la propuesta es interesante y, a tenor de las explicaciones, se nos antoja bien fundada. Girault sale airoso de la dificultad que supone mostrar a dos historiadores reales con sus personajes interpretados por actores. Mantiene el interés con ciertos elementos muy próximos a la intriga y las imágenes de la catedral de León, apoyadas en sus magníficas vidrieras, y de la colegiata resultan muy atractivas. Un documental de ficción solvente que incluso muestra pasajes emotivos, como cuando los investigadores toman la copa entre sus manos.

From → Cine

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