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Los subversivos (The Subversives – Els subversius) (***)

23 marzo 2019

Desparecidos en las dictaduras

Documental que se centra en la figura de Theo van Boyen quien, en 1977, se convirtió en Director de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Desde su puesto, y no sin oposición incluso de sus superiores, se esforzó por encontrar justicia para las víctimas de las dictaduras occidentales.

Si tenemos que echar la vista atrás para considerar quién o cuándo se formalizaron las bases por las que se rigen quienes actualmente trabajan en primera línea en pro de los derechos humanos sin duda que nos encontraríamos con la figura de Theo van Boyen. Este holandés, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Maastricht, y nombrado en 2001 comisionado especial de las Naciones Unidas contra la tortura, se dio a conocer en el organismo internacional en 1977.

Entonces fue nombrado Director de Derechos Humanos y desde su puesto se aplicó en busca de justicia para las víctimas de las dictaduras. Los desaparecidos fueron su primer caballo de batalla, especialmente en países de América Latina, pero también en Europa. Como se dice en este documental, en Argentina los abuelos buscan a sus nietos, pero en Espàña son los nietos quienes buscan a sus abuelos.

Esta puesta en escena dirigida por Miles Roston, colaborador de la ONU y con amplia experiencia en el cine sobre los derechos humanos, se ambienta en los años setenta, concretamente durante la Guerra Fría. Van Boyen comienza con las dictaduras argentina y chilena para continuar posteriormente con España. Su valentía y rigurosidad le valió a poner su vida en peligro y al enfrentamiento con personalidades de la época, incluidos el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, y su propio Secretario General, el austríaco Kurt Waldheim.

El desarrollo nos ofrece detalles significativos y algunos datos desconocidos. El ex juez Baltasar Garzón, responsable de la detención del dictador chileno Augusto Pinochet afirma que España es el segundo país del mundo en número de desapariciones tras Camboya. Incide esta producción en las dificultades son las que se encuentran las víctimas del régimen franquista para recuperar los restos de sus familiares represaliados tras la Guerra Civil. Se reafirma que en ochenta años apenas se ha avanzado en este sentido

Sin duda, se trata de un fuerte respaldo para aquellas personas que trabajan a destajo en España para la recuperación de la Memoria Histórica. Han sido las propias asociaciones de familiares quienes han recurrido a la ONU, siguiendo el camino abierto por sus homónimas de las dictaduras latinoamericanas. En una nueva conspiración de silencio, ninguna cadena de televisión ha participado en la producción de este filme, cuyo presupuesto asciende a ciento veinte mil euros y que ha sido filmado en Alemania, Argentina, España, Países Bajos, Suiza y en la ciudad de Nueva York.

En la producción intervienen diversas personalidades, cuyas declaraciones sirven para complementar la figura de Van Boyen, incluida su esposa Anne Marie, fiel colaboradora y quien tenía abierta la puerta de su casa para las víctimas de las dictaduras. Junto al mencionado Baltasar Garzón aparece el político Matías Alonso y Amalia Larralde, torturada bajo el régimen militar argentino y que actualmente trabaja para la Cruz Roja Internacional.

Evidentemente, hay una inclinación evidente en favor de los represaliados y se hace hincapié en el oscurantismo y las dificultades con las que se encuentran sus familiares para conseguir su propósito. No obstante, Miles Robston no elude detractores de la valiente posición de Van Boyen, como Richard Schifter, quien fuera embajador de los Estados Unidos ante la ONU cuando el holandés se encontraba al frente de la División de los Derechos Humanos. Resultó una figura fundamental para que fuese apartado de su cargo.

Rodado en inglés, catalán y español, el documental cuenta también con declaraciones de estrechos colaboradores de su figura central y protagonista absoluto. Es el caso de Tom McCarthy uno de sus asesores en Nueva York y Bertie Ramcharan, ex Alto Comisionado de la ONU por los Derechos Humanos. Un trabajo que dos deja amargura, pero en todo caso necesario. Viene a respaldar al último ganador del Goya en este apartado, El silencio de los otros, en un asunto por el que desde hace décadas se clama justicia.

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