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Wheely (**)

25 marzo 2019

El taxi de la velocidad

Iba para figura de las carreras, pero un despiste cuando estaba a punto de alcanzar la gloria le precipitó al fondo de las aguas. Una vez rescatado, sus días de piloto han tocado a su fin por lo que se emplea como taxista hasta que choca con la fémina de sus sueños, a quien tendrá que salvar de las garras de un mafioso.

Nos pone en situación una carrera automovilística cuyos participantes nos recuerdan a los protagonistas de un viejo juego de la PSX. Se trata de vehículos sin conductor que se comportan como seres humanos en una prueba significativa ya que está siendo retransmitida por televisión y cuenta con narradores aplicados. Dos helicópteros con sus correspondientes micrófonos y auriculares hacen las veces de estrellas de la retransmisión deportiva.

Son antagonistas, uno más fanfarrón y otro más prudente. Sucede lo mismo con los dos favoritos sobre el asfalto. Un piloto acreditado se mantiene más ecuánime. El más joven, de color amarillo, se llama Wheely y es tan fanfarrón como arriesgado, tal y como se corresponde con su edad. Una motocicleta tipo vespa llamada Putt Putt, y que en realidad es un repartidor a domicilio sigue atentamente el monitor junto a otros de su especie. Tras un encargo de aceite se producirá un accidente que terminará con Wheely en el fondo del mar. Así comienza esta animosa coproducción entre países cuya cinematografía no suele ser muy habitual por estas latitudes. Posee el respaldo económico de países tan exóticos para nosotros como Sri Lanka, Malasia, Brunei y Maldivas.

En la ciudad no hay habitantes con piel y huesos, solo vehículos. Los femeninos lucen pestañas postizas y utilizan lápiz labial. También se distinguen los que viven en la parta alta de la ciudad, representados por unidades de alta gama y diseño exclusivo. Hay representantes policiales que miden el exceso de velocidad y velan por el cumplimiento de las reglas de tráfico en una urbe con rascacielos en su almendra central. Tiene hallazgos, como las extensiones que, junto a los espejos retrovisores, sirven para que los camareros lleven bandejas y otros menesteres sociales. Incluso, tienen que ver con el amor.

Tras la inmersión, Wheely fue reparado en un taller gracias a los desvelos de Putt Putt, quien ahora le acompaña a sol y a sombra. Para sobrevivir, el protagonista se ha convertido en taxista y quedan atrás sus sueños de poder llevar dinero a casa para recuperar el restaurante y la gasolinera que, regentada por su madre, está a punto de echar el cierre. De todas formas, no olvida su pasión por la velocidad y su atracción por las carreras sigue tan viva como al principio.

Es así como, junto a los participantes en una prueba ilegal, arruinan el rodaje del nuevo spot protagonizado por Bella di Monetti, una atractiva carrocería de la que queda prendado. Un pequeño detalle les aproxima, pero en seguida Wheely ha de vérselas con el malvado de turno. Se trata de un monstruoso camión de dieciocho ruedas que tiene un ejército de esbirros a su disposición. La idea es que roben a los más pudientes para que su jefe pueda enriquecerse. Como era de prever, Bella cae en sus redes y el protagonista está dispuesto a cualquier riesgo por liberar a la chica de sus sueños.

Aunque en principio la animación pueda chocar por su simpleza, lo cierto es que no tardamos en acostumbrarnos a ella y, paulatinamente, admitimos como muy válidas las propuestas de sus diseños. Los fondos resultan poco novedosos, pero destacan sobre todos los diseños de los personajes motorizados. La alegría y viveza de Wheely contrasta con la ferocidad su antagonista. Bella aporta el atractivo y Putt Putt momentos de tierna comicidad, aunque no sea el carácter mejor conseguido.

Fundamentalmente dirigida a los más pequeños, la propuesta resulta eficiente en este sentido. Que nadie piense en encontrar una producción que se aproxime a un título como Cars. En este caso se advierte una puesta en escena mucho más modesta y siempre esforzada dentro de sus posibilidades. Su director, el malayo Yusri Abd Halim es un especialista en el cine de acción, con varios largometrajes a sus espaldas. Aporta su experiencia y consigue dotar a este filme de un ritmo más que aceptable. Otra cosa muy diferente es que la trama sea convencional y el desarrolle no aporte novedades significativas.

From → Cine

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