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La llorona (The Curse of La Llorona) ( *1/2)

21 abril 2019

La mujer del saco

Un ser atrapado entre el cielo y el infierno que un mal día mató a sus hijos por celos. Desde entonces, atormentada por los remordimientos, se afana por raptar a los chicos de otros con la intención de reemplazar a sus vástagos. Con el paso del tiempo se ha vuelto más voraz y sus métodos son más tenebrosos.

La llorona es uno de los grandes mitos centroamericanos. En México, con solo nombrarla, siembra pavor. Posiblemente, este mito tenga sus raíces en épocas precedentes al descubrimiento de América. Goza de algunos elementos clásicos del conocido como Hombre del Saco en el sentido de que se advierte a los niños de que no deambulen por terrenos peligrosos. También del Coco, que asusta a los chavales que no duermen cuando les toca.

Se trata de un elemento recurrente en el celuloide desde la época muda. Después se han rodado distintas versiones siendo la más valiosa aquella que rodó René Cardona en 1960. Incluso, recordamos una versión animada que data de 2011. Ahora le toca el turno al cine norteamericano a cargo del debutante Michael Chaves que se nos antoja inferior a las anteriormente citadas.

Ni siquiera la producción de James Wan consigue elevar el tono a causa de un guion desvaído en el que un fantasma aterroriza a una familia. El transcurso está lleno de situaciones inverosímiles o, cuando menos, difíciles de creer. Por ejemplo, que la niña protagonista oculte las huellas visibles de ciertos ataques. Chaves hace lo que puede y su puesta en escena resulta muy superior a un contenido que derrama más lágrimas que las supuestas emanadas de la figura del título.

Anna García -Linda Cardellini- es una trabajadora social viuda que, en la década de los setenta, encuentra un parecido bastante notable entre su último caso y lo que sucede con su familia. Sucesos paranormales que le llevan a contactar con un curandero de la zona de Los Ángeles quien le advierte que la Llorona se ha aferrado a ella y no descansará hasta llevarse a sus hijos, Chris y Sam. Desesperada, recurrirá incluso a un sacerdote desilusionado para hacer frente a la maldición.

La Llorona mató a sus propios hijos y está arrepentida por ello. Desde entonces, vaga a través del tiempo con la intención de raptar a los muchachos de otros para reemplazar a los suyos. Los hechos se reeditan cuando Patricia Álvarez -Patricia Velásquez- ahoga el río a sus dos hijos. Ella sostiene que se los ha llevado La Llorona y ahí arranca una propuesta de sustos forzados a los que se llega por una mayor intensidad de sonido y una banda sonora que nos dejan bastante indiferentes.

Aunque se anuncia como una producción independiente, y de un presupuesto limitado, lo cierto es que se incluye dentro de la saga The Conjuring, de la que el propio Chaves se ha responsabilizado de una nueva entrega que verá la luz en 2020. La simpleza del relato limita los aciertos visuales conseguidos por el responsable del largometraje. De esta forma, el conjunto se nos antoja irrisorio en algunos pasajes y bastante plano en la mayoría del metraje.

Hay muchas posibilidades de enfocar el mito con propuestas interesantes, tal y como llevó a cabo Cardona mediante una reedición de la leyenda, pero en este caso se ha recurrido al susto por el susto. La película no tiene mimbres para incorporarse a la antología del género, especialmente por mor de una historia agrietada que, si es soportable en la primera mitad, se vuelve incontrolada de inmediato. La unión de un personaje que ha trascendido a la cosmogonía local con un exorcismo y un aquelarre parece rallar lo absurdo. Por lo menos, a nosotros así nos parece.

Hay un intento de respetar la tradición original, y en él incluimos el apellido de la madre protagonista. Luego vienen contrasentidos, como el hecho de que sus hijos no digan una sola palabra en español. En el original, se recurre al idioma de Cervantes en algunos pasajes y lo único que se consigue en duplicar las líneas de diálogo. En general, la reiteración y la falta de imaginación en el guion asfixian momentos interesantes, como cuando La Llorona aparece detrás de la niña protagonista para lavarse su cabello. Lástima que secuencias de este tipo de ofrezcan únicamente a cuentagotas.

From → Cine

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