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Buñuel en el laberinto de las tortugas (****)

24 abril 2019

Gracias, lotería

En 1933 se estrenó Las Hurdes, tierra sin pan, la tercera propuesta cinematográfica de Luis Buñuel. El maestro aragonés pretendía despojarse del manto surrealista y se decidió por filmar dicha película. Los pormenores de aquel rodaje son recogidos por esta cinta de animación basada en un cómic.

En lo que se refiere al cine de animación hay vida más allá de Disney, Dreamworks y, en general de los grandes estudios. También existe una realidad tangible lejos de Japón en este género cuando va dirigida al público adulto. En España, aparte de Tadeos Jones y compañía, se producen filmes adultos que pueden competir sin desdoro con cualquier propuesta.

Se demostró el año pasado con Un día más con vida, la última ganadora del Goya en esta categoría, y se refrenda con esta producción dirigida por Salvador Simón Busom, basada libremente en un cómic original de Fermín Solis. Después de sorprender en el pasado Festival de Málaga, el largometraje se estrenó en pantallas comerciales 86 años después de la cinta que le sirve de precedente, Las Hurdes, tierra sin pan, la tercera incursión cinematográfica de Luis Buñuel, que vio la luz el 26 de abril de 1933.

Bien es cierto que Las Hurdes han cambiado mucho desde entonces y que la parte más septentrional de la provincia de Cáceres dista mucho de lo que Luis Buñuel retrató en su película, aunque el envejecimiento de la población significa un lastre muy importante. Aparte de ello, hay otro dato significativo. Vemos con cierta envidia sana el hecho de que la Lotería Nacional del Reino Unido dispone cada año de una importante cantidad de sus fondos para respaldar la puesta en marcha de diferentes trabajos para el celuloide. En la última campaña electoral hubo un partido que recogió esa idea para hacerla propia en España.

De alguna forma, en nuestro país fuimos pioneros en esa iniciativa. Después de las críticas recibidas por Luis Buñuel, especialmente de parte de los sectores más reaccionarios tras el estreno de La edad de oro, decidió despojarse del corsé del surrealismo, así como alejarse de la influencia de su amigo Salvador Dalí. El de Calanda descubrió esa zona yerma e inhóspita a partir de una tesis doctoral de Maurice Legendre y decidió que sobre aquella comarca versaría su próximo proyecto. La escasez de fondos se topó con un hecho casi milagroso.

Ramón Alcín, pintor, escultor, pedagogo y amigo de Buñuel le prometió que si le tocaba el Gordo de Navidad le produciría la película. La suerte llamó a su puerta porque el número premiado fue el 29.757 y gracias a ello se consiguieron las veinte mil pesetas que se necesitaban para el rodaje. A Las Hurdes se fueron junto al cámara Éli Lotar y el ayudante Pierre Unik. De todas formas, las pretensiones del cineasta no se cumplieron del todo, puesto que en su filme se advierten elementos surrealistas y ensoñaciones dalinianas.

Ese trabajo de campo es lo que recoge Simón Busom en su obra más trascendente hasta el momento. Sus planos, que se podrían considerar demasiado largos para el género, no rompen en absoluto la cohesión y se apartan de los acelerados con que últimamente asaetean en la pantalla a los más pequeños. Todos ellos están presididos por un guion magnífico y la aparición de nuevos personajes casi constantemente. Hay un ansia de ruptura, de quebrar los moldes que se consideran establecidos, y el resultado es un acierto. El terreno muestra más árboles de los que se había encontrado Buñuel, pero el contenido duele tanto como la cinta de 1933.

Se trata de un relato tan abrupto y sincero con el original de referencia, a lo que se une una alta calidad fílmica y una sorprendente animación. Se intercalan fragmentos de la película de Buñuel e, incluso, nos descubre algunas de las licencias empleadas por el de Calanda, que falseó algunas situaciones para refrendar su propósito e incluyó algunos hechos reprobables. Por ejemplo, disparar a una cabra ante la cámara, o hacernos creer que una niña falleció tras una infección en la boca, lo que no era cierto.

El resultado es un producto de una sinceridad encomiable. Árido como el propio terreno a que se refiere y que para nada parece extraído de un cómic. Cine dentro del cine tan poético como trascendente. Las Hurdes existieron en su día gracias al trabajo de Buñuel. Ahora, se da un paso hacia adelante hasta provocar emociones sinceras emanadas de la naturalidad. Una de las mejores películas de animación del año. La más destacable hasta el momento y que podrá disputar el lugar más alto del podio con cualquiera de las que están por llegar.

From → Cine

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