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Casi imposible (Long Shot) (***)

17 mayo 2019

El idealista y la pragmática

Charlotte se prepara para ser la primera mujer en ganar las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos. Cuando todavía no es oficial su candidatura se encuentra con Fred, un periodista que ha luchado siempre contra las grandes corporaciones. Ella fue su primer amor y ahora le contrata para escribir sus discursos.

La comedia romántica se ha nutrido en un alto porcentaje de historias protagonizadas por dos personajes de mundos muy distintos. Desde Pigmalión hasta Notting Hill cabe todo. Joseph Levine se ha encontrado con un guion competente y con dos actores cuya química trasciende a la historia y le proporcionan un empaque superior. Esta vez es la mujer quien vive en un ambiente más sofisticado y un eslabón superior al de un hombre patoso, idealista y más despistado en su nuevo ambiente que un pulpo en un garaje.

Los universos de ambos protagonistas no son tan distintos. Como los de Pretty Woman, pero casi. Tampoco parece que tengan nada ver con Sabrina, y sin embargo hay una conexión evidente. Únicamente, que los papeles están cambiados. Ella es la elegante, la que se desenvuelve en la clase alta y él viste de chándal, muestra una barba descuidada, tiene incontinencia verbal y lleva en sus bolsillos diversos tipos de estupefacientes

Fred Flarsky -Seth Rogen– tiene que salir por piernas en el momento en que un grupo de sudistas antijudíos en el que se había infiltrado le descubren. Cuando llega a la redacción para esperar nuevos honores se encuentra con la noticia de que el medio de comunicación para el que trabaja ha sido comprado por lo que más odia, una corporación que pretende eliminar el tipo de reportajes a los que estaba acostumbrado. Su dimisión es inmediata, y de inmediato asume que el futuro laboral no se presenta halagüeño. Bienvenido al paro.

En un ejercicio que ensalza el respeto a la mujer, Charlotte Field -Charlize Theron- es la Secretaria de Estado de un presidente títere, que desea convertirse en actor y se aclamado como tal, no con mandatario de su país. No se presentará a la reelección y su mano derecha se postula para el cargo, que contará con su apoyo. En una reunión donde actúan Boyz II Men coinciden ambos protagonistas. A Fred le ha llevado Lance -O’Shea Jackson Jr.-, su inseparable amigo del colegio convertido en triunfante emprendedor, y allí se encuentra con la elegante política. Se miran y se encuentran para que el periodista le recuerde que fue su niñera ocasional y que con uno de sus abrazos se excitó.

Estar en el lugar exacto en el momento justo. El desempleado es reclamado por la Secretaria de Estado para encargarle que escriba los diálogos de sus discursos ante los reproches de sus más íntimos colaboradores. Comienza de esta forma una ósmosis entre los dos modos de vida tan diferentes entre ambos protagonistas. El conjunto podría sonar a hueco, pero funciona mucho mejor de lo esperado gracias a la compenetración que muestran de sus dos protagonistas, un buen montaje y la inspiración -¡quién lo iba a decir a tenor de sus trabajos anteriores!- de Joseph Levine.

Muchas de las situaciones entran de lleno en los estereotipos, como los encuentros sexuales de las dos personas más próximas a Charlotte. Se trata de Maggie Milikin -June Diane Raphael- y de Tom -Ravi Patel-. También hay circunstancias que resultan difíciles de aceptar, como las correrías de Fed y Maggie durante una cena de gala en la corte del rey de Suecia. Se nos antojan tan absurdas como muchos de los actos del protagonista masculino, cuya figura ofrece más repulsión que atractivo.

Sin embargo, los detalles más grotescos se pasan por alto y únicamente cuando das vueltas a la película adviertes que se trata de situaciones ya vistas, de que el guion busca la sonrisa fácil, aunque para ello se eche en manos de lo absurdo y lo inverosímil. Cuando la propuesta está a punto de hacerse añicos se da un golpe de timón con una explosión y un incidente diplomático que aportar unas gotas de thriller, lo que permite que te enfrentes a la recta final con sensaciones positivas renovadas.

Mientras, los devaneos amorosos continúan. Al fin y al cabo, se trata de una comedia romántica y como tal se pueden pasar por alto ciertas concesiones, que las hay y en un porcentaje alto. La idea de rebuscar frases para los discursos entre las experiencias de la infancia y la juventud es más que positiva. Ahí reside parte del mérito del personaje de Fred, por quien no apostaríamos un solo euro por su éxito al comienzo de la proyección.

From → Cine

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