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Blaze (***)

21 mayo 2019

Sí que es una leyenda

Blaze Foley fue un cantante y compositor de música country que influenció a prácticamente todos los intérpretes más afamados de su generación. Falleció tiroteado cuando intentaba defender a un amigo en 1989 y la película recorre su biografía a través de tres parcelas bien diferenciadas.

¿Quién fue Blaze Foley? Esa misma pregunta se la plantea un entrevistador, interpretado de espaldas o con voz en off por Ethan Hawke en su tercer largometraje tras las cámaras. Se encuentra en una emisora de radio con motivo del lanzamiento del último sencillo de Townes van Zandt –Charlie Sexton-, una canción titulada precisamente a Blaze’s blues. Junto a él encontramos a Zee –John Hamilton-, uno de los principales amigos y colaboradores del malogrado músico.

Es entonces cuando nos preguntamos, como algún que otro figurante, si este hombre, que parece surgido de la cantera de ZZ Top o similares, tocado con sombrero y poblada barba, existió realmente. La respuesta en sí. Hay muchas razones por las que no consiguió convertirse en una figura popular. Su primera grabación fue incautada por la DEA debido a las altas dosis de droga encontradas en poder del productor; de la segunda robaron el original de su camión; y la tercera, grabada en vivo, fue encontrada por un amigo tiempo después de su muerte. Sus canciones influenciaron y fueron grabadas por mitos del country, como Merle Haggad y Willie Nelson. Además, su gran amor, Sybil Rosen –Alia Shawkat- es la autora del libro en que se basa el filme.

Blaze vivió en una casa de árbol y dormía en los lugares más extraños, incluidas las piscinas de los hoteles o en callejones insalubres. Acababa de cumplir cuarenta y nueve años cuando fue abatido a tiros el primero de febrero de 1989 al intentar ayudar a su amigo Concho January, atacado violentamente por su hijo Carey, quien fue absuelto de asesinato en primer grado. Atrás quedaba una historia de amor con Sybil, quien fue su musa hasta la separación. Después, una existencia llena de excesos, preferentemente pródiga en alcohol y una muerte prematura.

No quiero ser una estrella, le confesó a su novia, pero sí una leyenda. Deseo concedido, especialmente en Estados Unidos, aunque se trate de un ilustre desconocido en el resto del mundo. Comenzó cantando con su madre y sus hermanas en su Texas natal antes de ir dando tumbos y desembocar en Austin impulsado por Sybil. Para el recuerdo queda el tema que interpreta junto a su hermana Marsha –Alynda Lee Segarra- frente a su padre moribundo –Kris Kristofersson-.

Ethan Hawke dirige con mano firme este biopic, virando la fotografía de Steve Cosens a tonos dorados, fiel reflejo de la época. Divide su propuesta en tres partes que se entremezclan hasta conformar un auténtico musical lleno de atractivo, aunque con el hándicap de un tipo de música no demasiado popular fuera de Norteamérica. Alguien del público le dice a Blaze si no sabe ningún tema de Neil Young. Hasta para ellos era un ilustre desconocido.

A la entrevista radiofónica se une la última actuación del protagonista, el mismo día de su fallecimiento, que se aprovechaba para una grabación en vivo. También la historia de su gran amor con una muchacha judía cuyos padres querían la conversión del novio y una vida tradicional para su hija. La propia Sybil Rosen interpreta a su madre en la película. La puesta en escena siempre está refrendada por las canciones de Blaze, que escribía sobre sus experiencias y la vida en general. La lluvia no intenta caer, simplemente cae.

Nominado al Oscar doblemente, tanto como actor como en su faceta de guionista, Ethan Hawke firma la que, por el momento, es su mejor película como director. No conseguirá altas distinciones por ello, y vuelve a brillar más como escritor de un texto que firma al alimón con Rosen. Destaca su puesta en escena y el montaje en la primera hora para dejarse ir en la segunda mitad, donde todo se vuelve más monótono porque las sorpresas no se mantienen. La banda sonora ayuda a que pase mejor el trago

Quien sí continúa en un notable alto es el músico Ben Dickey, que da vida a Blaze y que por su trabajo mereció el Premio Especial del Jurado en Sundance. Todo un hito para su primer trabajo en la pantalla grande. Se luce con las canciones del personaje protagonista y consigue un máximo nivel de compenetración con Alia Shawkat. Parece como si se conocieran de toda la vida o hubieran estado actuando juntos desde niños.

From → Cine

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