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La corresponsal (A Private War) (**1/2)

30 mayo 2019

El miedo en un cajón

Retrato de la corresponsal de guerra Marie Colvin. Aunque nacida en Nueva York, desarrolló principalmente su carrera en Gran Bretaña. Desde 1986 hasta su muerte, sucedida en Siria más de un cuarto de siglo después, escribió sus mejores artículos para el Sunday Times. Un parche en el ojo destacaba en su silueta.

En 2018 Hernán Zin presentó un documental doloroso acerca de los periodistas españoles fallecidos durante el ejercicio de su profesión en Oriente Medio. Ahora el joven documentalista estadounidense Matthew Heineman nos trae a primer plano la historia de una compatriota suya, Marie Colvin, quien desarrolló la parte más interesante y comprometida de su trabajo en el periódico británico Sunday Times. Falleció en Siria a comienzos de 2012, poco más de un mes después de cumplir 56 años.

La acción arranca y termina en Homs, donde pretendía demostrar que los bombardeos ordenados por Bashar Assad tenían como diana a civiles inocentes y no a grupos insurgentes como afirmaba el presidente sirio. En su último comunicado, efectuado en vivo para la CNN, Colvin afirmó que había visto morir ante sus ojos a bebés y que las madres solo podían alimentar a los más pequeños con leche y azúcar al no disponer de ayuda humanitaria.

Tras ubicarla en Homs junto al fotógrafo Paul Conroy –Jamie Dornan- y al reportero gráfico francés Rémi Ochlik, la historia se centra en Sri Lanka durante 2001. Allí, el equipo de la protagonista es objeto de una emboscada a consecuencia de la cual, y debido a la explosión de una granada, ella pierde su ojo izquierdo. Desde ese momento, destaca en su rostro un parche negro a lo pirata, similar al que lucía el político y militar israelí Moshé Dayan. Tras ese incidente la encontramos en unos puntos conflictivos y con una vida amorosa efervescente. Sirva como detalle que, de sus tres maridos, el segundo fue Juan Carlos Gumucio, periodista boliviano del diario El País, fallecido hace unos años.

El pasaje en cuestión, que le dotó de una imagen muy reconocible se alternaba con su matrimonio con Tony Shaw –Stanley Tucci-. Tras su divorcio intentó volver a empezar, lo que él rechazó de manera muy amable. De todas maneras, ella sufre estrés postraumático y se refugia en el sexo y el alcohol. Tras convencer al editor de información internacional del Sunday Times, Sean Ryan –Tom Hollander-, de que quiere y puede seguir en primera línea informativa, vive en terrenos de conflicto y regresa a Londres principalmente para recoger diversos galardones.

El instinto documentalista de Matthew Heineman se hace notar en las duras imágenes de las consecuencias devastadoras de la guerra o de las acciones inhumanas de ciertos gobernantes. La reconstrucción de la bombardeada Homs es impresionante. Ese mismo espíritu alimenta que se de preferencia a ciertas frases pronunciadas en vida por Marie Colvin, que se recogen en los prolegómenos, durante los títulos finales o se insertan en el guion. Por ejemplo, no se llega a ninguna parte si reconoces el miedo.

La reportera sacó a la luz una fosa común de la que era responsable Sadam Hussein. Por eso tiene más valor su sentencia: si alguien saca mi cadáver de una zanja, quiero que quede impresionado. Ella libraba su propia guerra, un conflicto que llegaba directamente al corazón. Quería hablar en sus crónicas de los abusos que se llevan a cabo en tiempos de guerra y sabía cómo hacerlo, aunque fuera desafiando a las tropas pacificadoras e introduciéndose de incógnito en terrenos extremadamente peligrosos. En el film se cuenta como se hizo pasar por una cooperante enseñando su carnet de una piscina sonde se podía leer la palabra salud.

La propuesta es descarnada, honesta y muestra un tratamiento psicológico muy aceptable de su personaje central. No contradice que vaya a impulsos y que el conjunto pueda mostrar cierta frialdad. Le concede más valor la tremenda actuación de Rosamund Pike dando vida al personaje principal. Se compromete al máximo con su papel y este trabajo está a la altura de los mejores de su carrera. Le sirvió para conseguir la nominación a los Globos de Oro.

El cuidado en la producción de este largometraje se confirma con la canción que subraya los títulos finales. Annie Lennox es su responsable y cierra una banda sonora efectiva a cargo de H. Scott Salinas. Como la actriz principal, también luchó por los Globos de Oro y fue destacada entre las candidatas a los Satellite Awards, al igual que el apartado de mejor película.

From → Cine

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