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El sótano de Ma (Ma) (**)

10 junio 2019

Os lo cedo y sois míos

Una mujer decide invitar a unos jóvenes a su casa para que den rienda suelta a una fiesta de drogas y alcohol. Mientras ellos celebran el haber encontrado un local donde no molestar ni ser molestados, una serie de circunstancias obligan a desconfiar acerca de las verdaderas intenciones de su anfitriona.

Hubiera sido muy raro encontrar a Octavia Spencer como protagonista de una propuesta de género de terror si no fuera porque se trata de un largometraje firmado por Tate Taylor, quien la catapultó hacia el Oscar gracias a Criadas y señorasThe Help, 2011-. En este caso, nos encontramos con una historia manida, que muestra pocos atisbos de originalidad, pero que resulta animada y hasta entretiene a una mayoría. Claro que no se puede hablar de terror en sí. Más bien se circunscribe a un thriller que, aunque se desmadre de forma contenida en la parte final. Está construido de forma que resulta eficiente y en donde el conjunto es bastante superior a las partes.

Hay algunos flecos sin cerrar, como el regreso de la joven Maggie –Diana Silvers- junto a su madre,  Erica Thompson –Juliette Lewis- a la ciudad natal de ésta, en Ohio después de que su marido la hubiera abandonado. La chica se siente despistada en el instituto, lo que no impide que en seguida haga amigos. Casi de inmediato forma pandilla con Andy – Corey Fogelmanis-, Haley –McKaley Miller-, Chaz –Gianni Paolo y Darrell –Dante Brown-. Están en la edad de coquetear con drogas y alcohol, pero son menores para su consumo y no pueden acceder a los puntos de venta, según prescribe la ley.

Intentan que algún adulto haga el pedido sin resultado positivo hasta que se topan con Sue Ann Ellington –Octavia Spencer-, una técnica veterinaria. Después de ayudarles, la mujer investiga, pues ha visto el logo de una empresa de seguridad en la camioneta de Andy. Pertenece a su padre, Ben Hawkins –Luke Evans-. Al día siguiente, Sue Ann se encuentra con los chicos y los invita a beber en el sótano de su casa. Es la primera de una serie de visitas que se extenderán en el tiempo. Sin embargo, las intenciones de Ma, nombre por el que en adelante atenderá la anfitriona, no son demasiado inocentes. Ella cede su habitáculo, pero los muchachos son suyos.

Fue novia de Ben cuando eran chiquillos y las heridas no están curadas. Tiene una hija, Genie, con la que mantiene una relación enfermiza, y ahora ha encontrado en Maggie y su pandilla los elementos necesarios para cubrir su falta de cariño. Utiliza todas las opciones que le brinda la clínica en la que trabaja, utilizando medicamentos que usa a hurtadillas y llevando a cabo prácticas condenables. Tras atropellar a Mercedes –Missi Pyle-, la novia de Ben, arremete con él, quien previamente había advertido a su hijo que se alejara de un personaje que consideraba, cuando menos, desquiciado.

Maggie y Haley también desconfían de Ma. Han encontrado ciertas contradicciones en su forma de actuar y creen que es la responsable de la desaparición de unas joyas. Cuando quieren reaccionar ya es demasiado tarde. La propietaria del sótano en la que llevan a cabo sus reuniones los ha drogado y se aprovecha de su inconsciencia para vengarse de situaciones o frases pronunciadas por cada uno de ellos con anterioridad. No podemos evitar el recuerdo de Misery en esta propuesta de Tate Tylor. La novela de Stephen King, llevada al celuloide por Bob Reiner, también se centra en una secuestradora que lleva a cabo una acción punible en busca de un fin que sea lo más reconfortante posible para ella.

El hilo conductor de las fechorías de Ma resulta atractivo, pero su responsable intenta revestirlo cone historias colaterales y, especialmente, le concede un halo de venganza que, a la postre, resulta casi inverosímil. La película es entretenida, aunque queda el regusto de que se podría haber afinado muchos más en pos de conseguir un trabajo final bastante más compacto y cualitativo. Muestra concesiones, incluso algunos sustos gratuitos y la parte de terror/gore/ desesperación tiene altibajos. No deja de ser gracioso el hecho de que Ma cosa la boca a uno de los personajes porque anteriormente había dicho que ella necesitaba un hombre.

Lo más doloso es que se ha querido profundizar en los caracteres sin que, en algunos momentos, fuese necesario. Si el terror psicológico hubiese primado sobre una concatenación final de acciones violentas, el resultado final hubiera sido mucho más apreciado. Hubiese permitido igualmente el lucimiento de Octavia Spencer. No le han hecho ningún favor con el corte de pelo que muestra, pero ella es una actriz con mayúsculas, capaz de hacer arte con cualquier personaje intrascendente.

From → Cine

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