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Cegados por el sol (Blinded by the Light) (***1/2)

29 septiembre 2019

Bruce Springsteen, el profeta

En la localidad inglesa de Luton, durante los años de hierro de Margaret Thatcher, un hijo de emigrantes paquistaníes sueña con una ser escritor. Condicionado por su ascendencia y las tradiciones familiares, se muestra constreñido en un mundo muy pequeño que se abre cuando descubre a Bruce Springsteen.

Las canciones de The Boss merecen una revisión. Muchos sostienen que Born to Run es un tema racista y sucede exactamente lo contrario. De la misma forma, Blinded by the Light remite a una propuesta de amor cuando, en realidad, Bruce la escribió después de leerle a su hija Harry Potter. El talento de New Jersey, hijo de un trabajador, se ha mostrado siempre reivindicativo con los asuntos sociales. Cuando sus textos cayeron en manos de Javed Khan – Viveik Kalra- no le fue difícil pensar que los había escrito para él o que, cuando menos, eran fiel reflejo de su propia existencia.

Javed es el alter ego de Sarfraz Manzoor, escritor y periodista británico. Publicó sus memorias de niño y adolescente para firmar como coguionista de este filme dirigido por Gurinder Chadha, cineasta británica de origen indio. Ella sabe como mostrar ese mundo tan especial de la inmigración en un contexto difícil. La acción sucede en 1987, durante el epicentro de los años más duros con Margaret Thatcher en el Gobierno. La destrucción de empleo era galopante y también el racismo lejos de núcleos muy definidos de las grandes urbes. La responsable de Quiero ser como Beckham -2002-, consigue el hito más importante de su carrera hasta el momento.

El protagonista, al igual que sus hermanas, sigue a rajatabla la religión y la tradición familiar que sus padres se trajeron consigo de Oriente. Ve con envidia como su amigo Matt -Dean-Charles Chapman- tiene una banda, apuesta por los sintetizadores y sale con chicas. Los paquistaníes no van de fiesta, le dice su padre Malik -Kulvinder Ghir-. Creía que era inglés, replica Javed, que escribe para Matt letras de canciones que parecen apartarse de la lógica, puesto que hablan de la guerra fría o de la presión gubernamental. Tampoco ha tenido ninguna novia. Quiere besar a una chica, pero sabe que su padre concertará algún día su matrimonio.

No es un entorno agradable porque no puede expresarse con libertad. Oculta a sus padres que quiere ser escritor y desea llega a la Universidad, lo que implicaría marcharse de Luton, la localidad del sur de Inglaterra en la que viven. Todo cambia cuando en el instituto un compañero sij llamado Roops -Aaron Paghura- le pasa dos cintas con sendas grabaciones de Bruce Springsteen. Da igual que hayan transcurrido tres años desde su éxito y que ahora triunfe la New Wave, Madonna, Prince, Michael Jackson o Pet Shop Boys. Javed ve su fiel reflejo en aquellas letras escritas por un norteamericano que no es judío ni inmigrante. Junto al empujón recibido de parte de una de sus profesoras, Mrs. Clay -Hailey Atwell-, su intento de ser escritor cobra fuerza, a la vez que ya no siente pudor por enseñar sus poemas.

Los tiempos se vuelven más difíciles. Malik pierde su empleo y su esposa Noor -Meera Ganatra- se ve obligada a redoblar sus esfuerzos como costurera. La xenofobia se deja sentir en la calle, pero el protagonista no ceja en su empeño, pero sin intentar desairar a su padre, quien ha sometido a su familia a una férrea disciplina. Ni siquiera la presencia de Eliza -Neil Williams-, la primera chica con la que se besa, parece constituir un revulsivo. Si existe realmente, pasa por Bruce Springsteen y su música. The Boss se convierte en un profeta, líder espiritual que marca el camino con sus textos: No soy un niño, soy un hombre y deseo alcanzar la Tierra Prometida.

La película tiene defectos. aunque son superados con creces por sus virtudes. Su almibarada parte final se queda muy lejos del desenlace de El club de los poetas muertos y bebe de muchos estilos. A pesar de que está a punto de caerse en muchos pasajes, nunca se desplaza por debajo de la línea de flotación y sale airosa con creces. Hay secuencias que ofrecen la idea de un musical, especialmente cuando el protagonista y el padre de Matt -Rob Brydon- cantan al estilo de Bruce. No es un musical en absoluto, ni un drama sobre racismo o la amistad, ni el adiós a la adolescencia, el encuentro del amor, la búsqueda de un destino, o la relación paterno filial. Es todo eso, y probablemente mucho de lo último para que destaque la labor actoral de un inmenso Kulvinder Ghir.

Una vez más, Gurinder Chadha se aproxima más a los colores de la tierra de sus antepasados. Se trata de una paleta que remite a las especias orientales más que a los crudos pasajes de los ochenta en Gran Bretaña, cuando los colores fríos o las casas de ladrillo visto resultaban dominantes. Que se lo pregunten a Billy Elliot, por ejemplo. Parecía imposible que la cineasta se sobrepusiera a tanta amalgama. No solo eso, sino que firma momentos inolvidables. Sobre todo, el descubrimiento de Javed con la letras de Sprinsteen reflejándose en las paredes de los edificios mientras arrecia el viento -¿La gran tormenta de 1987?-. El vendaval todo lo revoluciona, como sucede con la existencia del personaje central al escuchar canciones como Nebraska o Dancing in the Dark.

From → Cine

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