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Zombieland: Mata y remata (Zombierland: Souble Tap) (**)

18 octubre 2019

Gente de casa

Los cuatro protagonistas de la primera entrega cruzarán desde Washington hasta la Norteamérica profunda. Se encontrarán con zombis más evolucionados y otros personajes que intentan subsistir entre la amenaza. Lo más importantes es que aprenderán a convivir y a necesitarse.

Una década después regresan los cuatro protagonistas mientras los zombis siguen haciendo de las suyas. Las normas de supervivencia se han incrementado y los no muertos también han evolucionado. Los Homer, en honor al cabeza de familia de Los Simpson, son los de menor cerebro; al contrario que los Hawking, que remiten al célebre físico, autor de Breve historia del tiempo. Existe un tercer grupo, el de los ninja, que atacan por sorpresa. No serán los únicos puesto que a lo largo del filme aparecerán los T-800 que, evocando a Terminator, nunca se dan por vencidos y se recuperan de la mayoría de heridas que les puedan infligir.

Columbus -Jesse Eisenberg- está dispuesto a pedirle matrimonio a Wichita -Emma Stone-, mientras que Little Rock -Abigail Breslin- desea volar por su cuenta y encontrar a alguien de su edad. Evidentemente, Tallahassee -Woosy Harrelson- no es el hombre de sus sueños. Los cuatro se han asentado en la Casa Blanca y gozan de sus instalaciones hasta que las dos hermanas deciden marcharse dejando una simple nota. Wichita se siente abrumada por la idea de comprometerse y Little Rock busca nuevos horizontes.

Ruben Fleisher ha sido también el encargado de este remake, que apuesta por el humor constante y un gore a veces exagerado que se difumina por el tono de comedia y el sarcasmo que preside esta producción. Habitualmente, sus puestas en escena son trepidantes, y ésta desde luego no se queda atrás. Tras la marcha de las chicas se introduce un nuevo personaje, Madison -Zoey Detuch-, que aporta conflicto en la relación entre Columbus y Wichita. Roba muchas secuencias gracias a su dibujo de rubia tonta. Como se dice en la pantalla, un ser vivo con cerebro. Bueno, un ser vivo

No es la única novedad. A su regreso, Wichita afirma que su hermana se ha ido con un tipo que no porta armas y sí una guitarra, Berkeley -Avant Jogia-, quien no tiene reparos en afirmar que Like a Rolling Stone es una composición suya. Decididos a buscarla y protegerla, desde la Casa Blanca los dos protagonistas masculinos y las dos mujeres pondrán rumbo a Graceland, el hogar de Elvis Presley en Memphis. Hablamos del domicilio del presidente de los Estados Unidos, del rey del rock y otros monarcas, cada uno en su estilo; desde las referencias a El señor de los anillos a Bob Dylan, como también a Bob Marley o Boney M. El destino último será Babylon, una especie de comuna temática como el concepto de crítica al sistema alejado de las propuestas de Jan Rastafari.

En Graceland aparece Nevada -Rosario Dawson-, que se convertirá en el interés amoroso de Tallahassee antes de que se llegue a la apoteosis final de fuego, luces y zombis en la citada Babylon. Siempre entre referencias más o menos afortunadas, algunas de las cuales arrancan las carcajadas y otras únicamente las sonrisas. Se busca con ahínco al mata zombis del año, como también la supervivencia de los vivos. Da igual que los automóviles cubran cientos, y hasta miles de kilómetros sin hacer referencia al repostaje. Aquí vale únicamente el entretenimiento y, desde esa premisa, no hay nada que reprochar.

Cualquier cosa sirve para eliminar a los muertos vivientes. Incluso, derribar la torre de Pisa. Hay momentos brillantes, como la cosechadora que no deja títere con cabeza, aunque lo más importante es que los cuatro personajes centrales aprendan a necesitarse y sepan que han de convivir sin reproches. Se habla de la gente de casa y, casi siempre, el hogar se encuentra donde están las personas que quieres. Entre la astracanada también se encuentran referencias sustanciosas.

Que nadie se levante cuando aparecen los títulos de crédito. Capítulo aparte merece la mención a una secuencia final en la que se nos cuenta la génesis de la invasión zombi y su zona cero. Por supuesto que aparece Bill Murray en la parte más humorística de este largometraje. Gracias a ella no se puede evitar que salgamos de la sala con una sonrisa en los labios. Una de las escasas ocasiones en que una propuesta de este tipo se nos antoja útil y tremendamente valiosa.

From → Cine

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