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Primeras soledades (Premières solitudes) (***)

20 octubre 2019

En busca de un presente

Adolescentes que cursan estudios en un instituto a las afueras de París se desnudan ante la cámara y expresan la idea de abandonar su zona de confort para integrarse en mundo absolutamente nuevo. Hablan también de sus familias y demuestran que el denominador común de todos ellos es la soledad.

Aunque tiene tres largometrajes de ficción a sus espaldas, la cineasta francesa nacida en Londres, Claire Simon, ha desarrollado su principal trabajo cinematográfico como documentalista. Ya sexagenaria, ha cogido su cámara y se ha dirigido al Instituto Romain Rolland, ubicado en Ivry-sur-Seine, a las afueras de París. Se trata de un barrio que podríamos definir como marginal en el que los estudiantes de último curso, de procedencias diversas, visten con zapatillas deportivas, usan cascos y portan diversos adornos y artilugios metálicos.

Una decena de jóvenes, cuya infancia se aleja apresuradamente, muestra sus preocupaciones y sus inquietudes ante una Claire Simon que escucha y, aunque siempre con un punto de dirección asistida, deja que el espectador saque sus propias consecuencias. Se abre este trabajo con la enfermera del liceo, pero es una isla en la propuesta, ya que a partir de ese momento nos convertimos en testigos de excepción de discusiones e intercambios de opinión, ya sea en pareja o en grupo, de representantes de una parte concreta de su generación cuya postura ante el futuro no difiere demasiado.

Todos ellos se empeñan en dejar atrás el pasado cuanto antes. Les interesa el presente, ya que el futuro se presenta muy oscuro. Para ello deben de integrarse en una sociedad que ellos desearían que fuera muy distinta. No se trata de cambiar el mundo, pero sí de hacerlo más humano. Podemos decir que se trata de adolescentes desarraigados, aunque no debiéramos entenderlo así, necesariamente. Los encontramos en las afueras de País, pero podríamos situarlos también en los márgenes de cualquier metrópoli europea.

Tampoco se puede hablar de rebeldía. La mayoría de ellos, por no decir todos, han crecido en un torno poco propicio, en el seno de familias desarraigadas. Padres divorciados o aquejados de enfermedades mentales derivadas casi siempre de su circunstancia personal. Lejos de que los chavales formen un frente común, la soledad es su principal problema. Hay varios denominadores comunes en esta exposición: la edad, el entorno familiar, el centro de estudios y esa soledad a la que nos referíamos que, sin lugar a dudas, es el foco principal de este trabajo.

El desarrollo del documental se centra en el recreo, a la salida de clase y en las propias aulas. Claire Simon tiene una dilatada experiencia para, en el montaje final, saber lo que quiere contar y cómo hacerlo. De esta forma consigue un relato tan fresco como amargo. La incomunicación es el telón de fondo con esa madre pegada al televisor o las complicaciones derivadas de la fractura social, económica y hasta lingüística.

No todos los estudiantes se sinceran por igual, aunque las conclusiones resultan válidas. La autora intenta suavizar su propuesta llevando la cámara al exterior en algunos momentos y recurriendo a diferentes épocas del año. También posa la cámara en la terraza del Romain Rolland, con la ciudad al fondo, convirtiéndose en un objetivo prácticamente inalcanzable. En un espejismo.

Este tipo de trabajos suelen ser dolorosos e inciden directamente en la mala conciencia del espectador. Son emotivos, aunque también se les puede achacar de tendenciosos, porque no toda la juventud es igual y se escoge una parte de la misma para dar un valor más exagerado a la denuncia. Por nuestra parte, echamos de menos el después. Conocemos el pasado y el presente, pero no tenemos información acerca de ejemplos anteriores y de su resolución. Suponemos que en cursos anteriores se haya producido una temática similar. ¿Dónde están ahora aquellos adolescentes que ya son adultos y, teóricamente, se han incorporado al mercado laboral o tienen una problemática similar a la de sus progenitores o de las generaciones sucesivas? La foto es buena, coherente y oportuna. El diagnóstico puede establecerse sin problemas. ¿Ya la solución?

From → Cine

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