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La defensa, por la libertad (**1/2)

26 octubre 2019

Los abogados en la Transición

Narra la historia de un grupo de abogados comprometidos por la libertad y su juramento. Se centra en el período histórico comprendido entre mediados de los sesenta y 1978. Desde el histórico Congreso de León hasta la promulgación de la Constitución española, sin olvidar la matanza de Atocha en enero de 1977.

Después de haber ganado el Goya en 2014 por su documental Las maestras de la República, la cineasta Pilar Pérez Solano ha encontrado financiación gracias al Consejo General de la Abogacía Española y de la Mutualidad de la Abogacía para centrarse en labor de los jóvenes letrados que, contrarios a la dictadura de Francisco Franco, lucharon por las libertades y la apertura. Se detiene en algunos momentos muy significativos de la Transición española y cuenta con imágenes inéditas, aunque lamentablemente no demasiado prolíficas.

Más bien, el trabajo de investigación se detiene, a través de un montaje notable, en una serie de aportaciones de nombres ilustres de la abogacía y la política española. Destacan principalmente tres mujeres, Manuela Carmena, ex alcaldesa de Madrid, Paca Sauquillo, cuyo hermano menor murió en la matanza del despacho de abogados laboralistas de Atocha 55, y Cristina Almeida. Entre los varones más significados figuran Óscar Alzaga, Miquel Roca y Antonio Garrigues Walker. Además, se cuenta con extractos de entrevistas pertenecientes al archivo de RTVE de otros tristemente desaparecidos, como Gregorio Peces Barba, uno de los padres de la Constitución junto al mencionado Miquel Roca, posterior presidente del Congreso de los Diputados.

Todos ellos relatan la lucha de unos jóvenes licenciados en Derecho que trabajaron con denuedo para modificar leyes y promover las libertades. Con el derecho de reunión sancionado por las leyes vigentes de finales de los sesenta, utilizaron las iglesias para llevar a cabo sus asambleas. El Concordato con la Santa Sede impedía a la policía entrar en recintos sagrados. Después, la mayoría de ellos se convirtieron en abogados laboralistas en la clandestinidad, aunque no era difícil saber donde se ubicaban sus despachos.

El momento más significativo lo sitúan en el Congreso de León, donde se batieron ponencias muy avanzadas ante el obstruccionismo de los más veteranos. Ahí arrancó el germen de la actual abogacía española, empeñada sobre todo en hacer justicia. Después llegó el Proceso de Burgos, cuyos acusados contaron con la defensa de Juan María Bandrés y el propio Peces Barba, quien se decidió a intervenir porque se trataba de una causa civil sentenciada por militares, algo a lo que oponía. Las cañas se volvieron lanzas y terminaron ejerciendo de acusación hacia los propios fiscales.

El colofón fue la matanza de los abogados laboralistas de Atocha, en una fría mañana de enero de 1977. Sucedió en un momento especialmente convulso de la Transición. Fue decisiva la actuación del Decano del Colegio de Abogados de Madrid, el prestigioso Antonio Pedrol Rius, quien dio vía libre a que los féretros salieran de las dependencias del citado Colegio, sitas en la calle de Serrano. Afirman que el hecho de que el sepelio conjunto se llevase a cabo sin incidentes fue la piedra angular para que dos meses más tarde fuese legalizado el Partido Comunista de Santiago Carrillo.

Destacan los intervinientes que la Constitución Española se redactó en tiempo récord. Prácticamente en poco más de un año desde que se iniciaron los trabajos de redacción. También hacen hincapié en que la profesión de abogado es la única que se cita en su articulado. Por esos motivos sostienen que los jóvenes abogados, constituidos entonces en asociación, fueron capitales para el desarrollo de las libertades a la muerte de Franco. Destacan la publicación Cuadernos para el diálogo, fundada por Joaquín Ruiz Giménez y en las que la mayoría de compañeros de su generación, incluida Manuela Carmena, firmaron diferentes artículos. Los periodistas podríamos decir otro tanto tras el cierre del diario Madrid, y la posterior voladura de su sede.

El documental incrementa su valor desde el punto de vista histórico. Es una lección de tolerancia y un canto a la libertad. Peca de excesivas declaraciones y de que las imágenes de archivo no están etiquetadas, por lo que dudamos que pertenezcan en todo momento a la época relatada. El montaje es muy eficiente y el guion final se presenta tremendamente instructivo. Nos invita a confiar mucho más en la justicia pese a su evidente sesgo en favor de un colectivo que, al fin y al cabo, ha resultado clave para la producción de este trabajo. Mucho más útil como documento que desde el punto de vista cinematográfico, si bien hay que destacar la habilidad de su autora para hacerlo todavía más interesante.

From → Cine

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