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Almost Ghost (***)

28 octubre 2019

Supervivientes en la carretera más popular

La Ruta 66 es un icono mundial, pero la gran mayoría de las localidades situadas a su paso han ido languideciendo para morir en la orilla, justo cuando la carretera se rehabilitó para el turismo. Con anterioridad, la construcción de una autopista interestatal vació todos estos pueblos.

Ha sido una española, Ana Ramón Rubio, debutante en las pantallas cinematográficas, quien ha cogido su cámara y se ha ido a la Ruta 66. Quiso investigar las razones por las que las pequeñas localidad situadas a su paso se han ido despoblando para albergar apenas una docena de habitantes en los casos más optimistas. Se ha concentrado fundamentalmente en la figura de tres personajes, cuya media de edad se sitúa por arriba de los ochenta años. No se han adaptado a las dificultades. Ha sido la evolución de los tiempos lo que les ha engullido.

Harley Russell tiene setenta y tres y regenta una especie de santuario en Erik, Oklahoma. Vio la degradación de su localidad hasta que un día estaba cantando con su mujer y se encontraron, de pronto, rodeados de turistas. Su esposa murió, pero con su formación llamada Músicos Mediocres entretiene a los visitantes a cambio de propinas. Angel Delgadillo es nonagenario y continúa con su oficio de peluquero en Seligman, Arizona. Corta el pelo a todos aquellos que quieran detenerse en su establecimiento.

Finalmente, Lowell Davis era un flamante director de arte que decidió regresar a sus orígenes, en Red Oak II, Missouri. Fue almacenando construcciones y lápidas hasta conformar un pueblo fantasma, un auténtico museo del que se siente orgulloso a sus ochenta años. Son tres ejemplos de la supervivencia de un pasado. Los carteles que pueden verse desde Illinois a California, pasando por los estados mencionados, así como Texas y Nuevo México, resultan de una belleza sorprendente. Incluso los que señalan una gasolinera poseen suficiente atractivo como para atraer a los viajeros.

En tiempos, la Ruta 66 era la más transitada de Estados Unidos. Desfilaban un buen número de automóviles diario que, en determinada horas, hacía prácticamente imposible la circulación, especialmente, en sentido a la Costa Oeste. De ello se beneficiaban los locales, incluidos los bares y restaurantes. A finales de los setenta todo cambió de forma paulatina, pero evidente. Se comenzó a construir la autopista interestatal. La diferencia es que por ella los coches podían desplazarse a 110 kilómetros por hora frente a los 30 o 40 de la desvencijada y abigarrada carretera tradicional.

Después llegó el resurgir de la Ruta 66, una especie de Camino de Santiago para los norteamericanos. Ya era demasiado tarde, porque los pueblos se habían quedado desiertos. Eran pocos los rednecks que se habían quedado para contarlo. El término se asimila con el hombre blanco que habita el interior del país y dispone de escasos ingresos económicos. La situación es comparable a las localidades vaciadas de cualquier parte del mundo. Sólo que, a tenor de las declaraciones de los tres protagonistas de este documental, no parece extrapolable al ciento por ciento. En cada lugar, las condiciones y los motivos parecen distintas.

Interesante trabajo de Ana Ramón Rubio, con una buena fotografía realista a cargo de Carlos Andrés López y Celia Riera. Sabe introducir con aciertos las canciones respaldadas por el banjo que ilustran su puesta en escena, aunque posiblemente peque de demasiado texto por parte de los tres personajes elegidos para este trabajo. Es cierto que resulta muy difícil sustraerse a sus relatos. Se trata de historias simples, dominadas por la vejez y, sin embargo, nunca por el desánimo. Hay nostalgia en sus declaraciones, pero totalmente asumida porque saben que la vida sigue por mucho que pueda terminar abruptamente y no exista un mañana.

¿Ha fallado el sueño americano? Posiblemente, no sean los mejores ejemplos para discutirlo. Ellos han decidido regresar o quedarse en casa. De alguna manera, vivieron su propio sueño en momentos que fueron mucho mejores. Ahora es demasiado tarde para volver a empezar o recuperarse. Por el contrario, dignifican el intento de supervivencia del mundo rural. Entre grandes extensiones de terreno aprovechable, o serpenteando montañas, la Ruta 66 es el reflejo de otras tantas carreteras que conservan vestigios del fulgor de un pasado más reluciente. El progreso ha dejado rednecks en cualquier país, y todos ellos rebasan con creces los setenta años. No hay jóvenes, ni niños. Algún perro que otro es su única compañía.

From → Cine

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