Saltar al contenido

Buenos principios (Mon chien Estupid) (**)

17 noviembre 2019

Un perro vagabundo como catalizador

Henri escribió veinte años atrás un best seller pero desde entonces ha entrado en una profunda crisis tanto literaria como personal. Vive con su esposa y tres hijos a cuál más peculiar. Un perro vagabundo que aparece en su jardín acompañará las dificultades por las que atraviesa la pareja adulta.

Henry Mohen regresa de París a su casa junto al mar, al pie de las montañas. Reflexiona acerca de su vida, que ha entrado en crisis después de haber publicado más de veinte años atrás una novela que se convirtió en best seller y le proporcionó todos los premios imaginables. Le gustaría venderlo todo, tener un Porsche nuevo y regresar a Italia, donde vivió los mejores años de su juventud y tuvo la inspiración para su éxito.

Vive con su esposa Cécile y sus tres hijos, ya superada con creces la adolescencia. Ella tuvo una aventura tiempo atrás y regresó al hogar tiempo después. Luego, acompañó a su marido en su abandono de París. Más por egoísmo de parte de él que por convicción de la mujer. En cuanto a sus hijos, Raphaël -Ben Attal- estudia en una Universidad y se aprovecha de su madre para ultimar unos ejercicios que son calificados por el profesor Mazard -Eric Ruf-. Bebe los vientos por una stripper mientras que su hermano Noé -Pablo Venzal-, que pertenece a una asociación ecologista, no para de fumar hierba. La única mujer es Pauline -Adèle Wismes-, que tiene un novio paramilitar -Oscar Copp- de escaso coeficiente intelectual.

El protagonista no levanta cabeza desde que un dóberman vecino eliminó a su mascota y ahora encuentra un nuevo aliciente con la aparición de un enorme ejemplar vagabundo en el jardín de su casa del que se encapricha enseguida y al que bautiza con el nombre de Estúpido. Ese detalle nos anticipa una línea de acción que se ha perdido en la traslación de la literatura al cine. La obra es original de John Fante, que la publicó a finales de los años sesenta como uno de los relatos que componían Al oeste de Roma. Se han seguido conservando en la pantalla los siete capítulos y el epílogo originales, aunque se ha perdido la sorna y la ironía.

Sobreviven algunos detalles, como el desencanto con los hijos, la relación con su agente y su editora -Pascale Arbillot-, así como la frase que da título a una de las secciones: Cuando un escritor nace en una familia, la familia está jodida. Alusiones y diálogos de ese calibre se han quedado en el tintero de Yvan Attal, responsable de la adaptación y cuyo trabajo fílmico más notable es Una razón brillante. Se transforma más bien en una propuesta acerca de la relación de pareja una vez que sus componentes han pasado más de dos décadas de convivencia.

Al principio, parece que se va a desarrollar por unos derroteros de comedia burda y que se centra en las concordancias de padres e hijos con la presencia de un elemento perturbador, como es el perro al que se refiere su título en francés –Mon chien estupid-. No tarda en dar un vuelco significativo para centrarse fundamentalmente en la crisis del matrimonio. El dúo protagonista, conformado por el propio Yvan Attal y Charlotte Gaingsbourg ofrecen una química notable y refuerzan sus personajes.

Ambos pasan por una evidente crisis. Henry sueña con Roma al tiempo que se encuentra con el síndrome del folio en blanco. Solo ha escrito novelas intrascendentes desde su gran éxito y algunos guiones que ni siquiera se ha atrevido a firmar por su escasa calidad. Necesita un cambio para reaccionar por mucho que su editora le aconseje escribir sobre su desencanto. Cécile se siente oprimida desde que se fueron de París. Encuentra una válvula de escape en los trabajos que escribe para su hijo mayor, un obseso del surf, lo que no pasa desapercibido al profesor Mazard.

De repente, el personaje central se siente solo. Cuatro menos cuatro es igual a cero. Su hija se marchó con su novio a la capital no sin pedirle dinero periódicamente, Raphaël dejó embarazada a la stripper y tiene como meta ir a surfear a Australia con su grupo de amigos, mientras que Noé ha sido acusado de quemar un campo de maíz. Cécile se ha ido con Mazard después de que a este lo trasladaran a París. Todo puede empeorar y Estúpido desaparece por lo que cuatro menos cinco es igual a menos uno. La comicidad se vuelve triste y nos invita a reflexionar sobre lo inalcanzable y los fracasos. Lo hace de manera más superficial de lo que se propone en su contenido por lo que determinadas situaciones significativas se quedan en la anécdota.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: