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La guerra de las corrientes (The Current War) (**)

2 diciembre 2019

Y se hizo la luz

A finales del siglo XIX Thomas Edison y George Westinghouse compiten por crear un sistema de electricidad que pueda abastecer a todo el país. En medio, aparece la figura de otro visionario, Nikolai Tesla. Los tres fueron protagonistas de una carrera por el control de la generación y la distribución de energía.

Una figura humana se recorta en un contraluz. Es un recurso que se repetirá varias veces a lo largo de esta puesta en escena del texano Alfonso Gomez-Rejon. El de Laredo comienza con ese plano y su reiteración es un ejemplo de lo que le sucede a su película. Una historia apasionante centrada en unos cerebros visionarios y que trata sobre la carrera por generar y distribuir la energía eléctrica. Pese a ello, al conjunto le falta brillo. Carece de la luz aportada por sus personajes y sus intérpretes a causa de un guion que se pierde en los insustancial.

Probablemente, el mayor defecto de inicio es narrar de forma paralela la acción de sus dos protagonistas, George Westinghouse -Michael Shannon- y Thomas Alva Edison -Benedict Cumberbatch-. Al no disponer de una línea fija, ralentiza una acción que comienza muy atractiva. Edison es el popular. El inventor por antonomasia, pero también un tipo descuidado y ensimismado en su trabajo. El hallazgo de la bombilla es asombroso, y de ello se aprovecha su rival, un tipo afable y educado, así como empresario triunfador gracias a los frenos de aire y otros hallazgos de la época.

Estamos en 1880 y Edison apuesta por llevar la luz eléctrica a todos los hogares gracias a la corriente continua. Westinghouse sostiene que la alterna es la única posibilidad para no tener que cablear todo el país, ya que la propuesta de su rival no permite abarcar grandes distancias sin utilizar un hilo conductor. Ambos pugnarán por utilizar su invento en la Exposición Mundial Colombina, que tuvo lugar en Chicago durante 1893. En medio, aparece la figura de otro visionario, el inmigrante Nikolai Tesla -Nicholas Hoult-, que llegó a trabajar para ambos y al que le pesó su naturaleza de inmigrante.

La película se presentó en el Festival de Toronto de 2017 respaldada por Harvey Weinstein. Su mala acogida y la desaparición del imperio cinematográfico del magnate que favoreció el despegue del Me Too, la enviaron a un cajón del que fue rescatado por su director. Con la producción ejecutiva de Martin Scorsese, el propio Gomez-Rejon llevó a cabo otro montaje, reduciendo el metraje original y añadiendo nuevas secuencias. Entre ellas, destaca la aportación de Mary Edison -Tuppence Middleton-, que dota al personaje de su esposa de una humanidad de la que hasta ese momento carecía.

Lo que no se pudo arreglar fue un guion que obvia entrar en los detalles de algunas cuestiones que favorecerían la discusión. Por ejemplo, la creación de la silla eléctrica, ultimada por el Gobierno de Washington con el asesoramiento de Edison por mucho que éste dijera que ninguno de sus inventos contribuiría a hacer daño a la gente. Por eso rechazaba la corriente alterna, ya que una descarga podría matar a cualquier ser vivo.

Se agradece que no se proporcionen detalles técnicos, y aun así el conjunto es bastante espeso. La participación de J. P. Morgan -Matthew McFadyen-, pretendiendo aunar los esfuerzos de los dos personajes centrales queda un poco en nebulosa cuando se trata de quitar el respaldo a uno u otro. Gana mucho más protagonismo Marguerite Westinghouse -Katherine Waterston-, a quien el texto la presenta como una mujer de gran carácter y la convierte en responsable de muchas de las iniciativas de su marido.

Visto el conjunto, da la sensación de que se podría haber ofrecido mucho más. La carrera por iluminar Estados Unidos provocada por la guerra de las corrientes, como fue conocida de modo popular, ofrece un interés bastante mayor sobre el papel que el mostrado en unas imágenes bien fotografiadas por Chung Chung-hoon y con ciertos hallazgos por parte de su director, repeticiones aparte. Las maquetas, aunque se notan demasiado, intentan ser fieles al original, principalmente en lo que respecta a la Feria de Chicago.

Tampoco hay nada que reprochar a la interpretación. El elenco es muy fiable, y se completa con otros nombres muy reconocibles, como Tom Holland en el papel de Samuel Insull, la mano derecha de Edison. Desgraciadamente, tiene más oportunidad para lucirse cuando se enfunda el traje de Spiderman que en esta producción. El drama existe y la intriga también, pero no apasiona en ningún momento. Ni siquiera, al mostrar el deseo de Edison de mantener a salvo el invento del fonógrafo, o el generador de electricidad imaginado por Tesla para obtener rédito energético a las cataratas del Niágara.

From → Cine

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