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Queen and Slim (***1/2)

18 febrero 2020

Activistas accidentales

Una pareja de afroamericanos es detenida por un agente de la ley durante su primera cita. Tras un forcejeo matan al policía en defensa propia e inician la huida con la intención de llegar hasta Cuba. Durante su fuga, las autoridades estrecharán el cerco mientras son ayudados por otras personas que los consideran un ejemplo.

No es extraño que los hechos arranque en Cleveland. Donde la pequeña de doce años Tamir Rice fue abatida a tiros por un oficial de policía racista. En una noche gélida una pareja de afroamericanos es detenida por un agente de la ley sin motivo aparente. La situación se complica, el policía dispara a la mujer, hiriéndola en una pierna, y se enzarza con el hombre, que tras hacerse con la pistola del guardia le mata de un disparo en una auténtica acción de supervivencia.

Slim -Daniel Kaluuya- es un hombre respetuoso, que no bebe alcohol, religioso y cuyo único defecto es que hace ruido al comer. Tiene una cita a través de Tinder con Queen -Josie Turner-Smith-, una abogada penalista que lamenta que en el estado de Ohio todavía se mantenga la pena de muerte, un detalle nada baladí. Salen del restaurante con la intención de ir a otro lugar cuando les da el alto un policía por haber hecho un giro incorrecto. Slim se queja del frío mientras el agente revisa el maletero. La situación se tensa, hay disparos y se produce la tragedia sin testigos aparentes en una calle solitaria.

Queen sabe como se las gasta en los alrededores cuando un negro ha matado a un policía blanco y por mucho que su pareja presenta advertir de los hechos, ella le aconseja huir. Más adelante decidirán que rumbo tomar, aunque finalmente deciden desplazarse a Nueva Orleáns, donde el tío de ella, Earl -Bokeem Woodbine- podría ayudarles. Se trata de un personaje curioso, que vive con varias chicas jóvenes y sensuales como si se tratase de un Hugh Hefner en miniatura. Es quien proporcionará una de las claves del relato al equiparar a la pareja fugada con Bonnie & Clyde. Hay una diferencia fundamental, puesto que Queen y Slim no roban bancos ni han optado por situarse al margen de la ley mediante hechos delictivos.

Finalmente, escogen embarcarse en una avioneta que les conducirá de Florida hasta Cuba por lo que la cinta se convierte en una road movie respaldada por la fotografía consistente de Tat Radcliffe. Dos personas desconocidas, que en principio no parecen soportarse, pero que han acudido a la cita a ciegas para mitigar su soledad, iniciarán una historia de amor fogosa y comprensible. Les une su huida hacia adelante, el haberse despojado de sus vidas para iniciar una nueva necesariamente en conjunto y de resultado incierto.

Cuando las imágenes grabadas del incidente se hacen virales, la opinión pública está dividida. Las autoridades estrechan el cerco y ofrecen un cuarto de millón de dólares por la captura de los fugitivos. En general, la comunidad afroamericana está de su parte. Conocen de primera mano y en sus propias carnes la violencia policial para con los de su raza y estiman que Queen y Slim reverdecen de alguna forma el movimiento de los Panteras Negras. Poder para el pueblo, gritan. De ahí que la abogada llegue a definirlos como activistas accidentales.

La atracción mutua entre los protagonistas es irremediable. Les une su aventura y también las propuestas de uno y otro tras escuchar ambos las necesidades y prioridades del otro. Soy quien besaré tus cicatrices. El punto álgido llega cuando se entregan sexualmente dentro del automóvil mientras uno de quienes les han ayudado, el joven Junior -Jahi Di’Allo Winston- se enfrenta durante una manifestación a los policías pistola en mano. Es un ejemplo de la polarización que ha generado la huida de los protagonistas. Incluso algunos blancos están con ellos, como los Shepherd -Flea y Chloë Sevigny-. Los acontecimientos muestran como la pareja central no es consciente de las reacciones que desencadenan. Únicamente quieren huir y disfrutar tranquilos de su amor.

La película nos deja dos debuts notales. El de Melina Matsoukas en la dirección y el de Josie Turner-Smith, una estrella emergente a considerar. Ambas provienen de las producciones televisivas, en especial la cineasta, que ha destacado en el campo del videoclip, y hasta puede lucir un Grammy al mejor video musical de formato corto. Ambas colaboran a resaltar la presencia de Daniel Kaluuya, cada vez más cuajado como intérprete. En una edición de los Oscar en la que los afroamericano se han quejado de su escasa presencia en las nominaciones, tanto este film como Cuestión de justicia podrían haber estado por méritos propios entre las candidatas en distintos apartados.

From → Cine

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