Saltar al contenido

El plan (**)

20 febrero 2020

Una mañana de sorpresas

Tres amigos en paro han quedado para llevar a cabo un plan durante una calurosa mañana madrileña. Su primer contratiempo se produce al no disponer de un vehículo para desplazarse y, a medida que pasan los minutos, llegan los problemas personales y las discusiones que pondrán a prueba su amistad.

Tres amigos tienen un plan según la obra de teatro escrita por Ignasi Vidal que ha sido adaptada para el cine por Polo Menárguez, quien hasta ahora nos había dejado un par de cortos y un documental, Invierno en Europa. Lo cierto es que, desde el momento en que se reúnen para llevar a cabo sus propósitos, advertimos que el plan es tan inexistente como Godot en la obra de Samuel Beckett. La mayor diferencia es que en la película no se rinde homenaje al absurdo salvo en una ejecución que nunca llega. A cambio, surgen los problemas personales y una tensión que va in crescendo.

Ramón -Chema del Barco- llega a casa de Paco -Antonio de la Torre- y esperan a Enrique Andrade -Raúl Arévalo-, que casi siempre se retrasa y al que nadie llama por su nombre de pila. Se trata de tres guardias jurados en paro después de quebrar la empresa y deben reunirse con otros ex compañeros. Son las nueve de la mañana de una jornada calurosa madrileña y al último en incorporarse se la ha estropeado la furgoneta por lo que no tienen medio de transporte para desplazarse a un barrio colindante. No hay mucha distancia, pero desprecian el taxi debido a sus problemas económicos.

Intentan conseguir un vehículo por mediación de un amigo y mientras aguardan afloran problemas personales y discusiones entre los tres. Aclarar cuales son las circunstancias que afecta a cada uno significa desvelar unos hechos que deben sorprender al espectador. Hablan de dos esposas y una madre, pero la mujer queda reducida a referencias con indicios de un machismo latente que se expresa en violencia. El plan al que se refiere el título es una simple excusa para la reunión de los tres protagonistas y que se desate un ambiente tenso que se incrementa de forma paulatina.

El guion requiere una máxima implicación de los tres actores que conforman el reparto. Es una exigencia máxima para cada uno, que ya habían coincidido en el elenco de Tarde para la ira. Dirigida por Arévalo, protagonizada por De la Torre, albergaba un papel testimonial de Chema del Barco, quien había sido uno de los intérpretes de la obra teatral. Cada uno de ellos conforma un personaje diferente y aportan su buen hacer para sacarlo adelante. Paco es obsesivo e irascible, Andrade es el más pasota y escéptico, mientras que a Ramón le interesa la psicología y los problemas derivados de la mente.

La sorprendente historia y el nivel actoral contrastan con los apartados técnicos. Demasiados errores en la puesta en escena, probablemente derivados de la escasez de recursos. Desembocan en un montaje poco acertado, ilustrado por una partitura de Pablo Martín Caminero que por momentos se nos antoja equívoca en relación a lo que sucede en la pantalla. Problemas que se deben incluir en el debe de la dirección que en el de los responsables de cada una de esas parcelas.

La puesta en escena también tiene sus méritos. Principalmente, los que se derivan de una adaptación teatral y de haber rodado en un piso existente con anterioridad, huyendo de los set de filmación y de los decorados. En el intento de descentralizar la acción hay recursos más afortunados que otros, aunque se podría haberle sacado más partido a la terraza. Trabajar en un escenario real de dimensiones reducidas siempre resulta complejo. Es necesario más tomas y más encuadres para no tener problemas a posteriori en la sala de montaje. En este caso, las grabaciones se han quedado cortas para superar el problema de algunos planos no demasiado ortodoxos.

El plan funciona gracias a una historia bien orquestada, que concede su particular protagonismo a los tres personajes intervinientes. La casuística de cada cual está bien hilvanada y la resolución final resulta estremecedora. Los diálogos son acertados y las incursiones en la comedia, sin ser excesivamente brillantes, sirven para destensar un ambiente que se vuelve desgarrador y opresivo por momentos.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: