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Invisibles (***)

5 marzo 2020

Tres mujeres frustradas

Tres mujeres pasean juntas todos los jueves por un parque. Lo que comenzó como una distracción se ha convertido en necesidad y a medida que tienen lugar sus encuentros comprenderán que la amistad no es siempre es idílica. Cada una tiene sus secretos y su particular coraza para ocultarlos.

Un nuevo ejemplo de cine femenino dirigida especialmente para ellas. Gracia Querejeta ha planificado un guion escrito junto a Antonio Mercero que protagonizan tres mujeres de provincias. Puede suceder en cualquier parte, aunque el rodaje se llevó a cabo en Cáceres, y gracias a ella asistimos a los paseos matinales que cada jueves llevan a cabo tres amigas en situaciones muy diferentes. Inicialmente eran cuatro, pero una de ellas se ha mantenido al margen desde el fallecimiento de su marido, hace ya cinco meses, y ni siquiera responde a los mensajes.

Esos encuentros comenzaron como una distracción, una forma de verse y de practicar algo de deporte, aunque su paso sea cada vez más lento. Ha llegado un momento en que tienen la necesidad de verse una vez por semana. Supuestamente, se conocen desde hace tiempo, aunque podremos notar que la amistad confesa era superficial hasta que, poco a poco, se van desnudando metafóricamente y comienzan a desvelar los principales secretos que cada cual guardaba con extremado celo.

Elsa -Emma Suárez- trabaja en una empresa relacionada con el séptimo arte. Es la más agradecida físicamente y los hombres no se le resisten. Como las demás, ya ha iniciado la cincuentena, y a pesar de ello considera que no ha perdido un ápice de sus poderes femeninos. Se marcha con su jefe en un viaje de cinco días a China pensando que será algo más que un desplazamiento de negocios. Será el principio del fin porque decide dar el paso que él no se ha querido dar. Ha topado con su techo de cristal.

Lo mismo sucede con Julia -Adriana Ozores-, que es profesora. Ha perdido la ilusión por la docencia. Cada curso se centraba en tres o cuatro estudiantes que consideraba los más aptos para sus enseñanzas. Ahora, ni siquiera eso. Hay una muchacha que le preocupa porque la encuentra muy vulnerable. Un hecho trágico hará que la maestra se derrumbe y rompa la armadura con la que se protegía a través del cinismo y las verdades que entresacaba a las demás con su aspecto fuerte y punzante.

Amelia- Nathalie Poza- es la más débil. Necesita vivir en pareja y no le van demasiado bien las cosas en su casa. Convive con un hombre, padre de una hija conflictiva que la ningunea. Ella tiene miedo de decirle toda la verdad a su compañero no sea que, como le ha ocurrido en un par de veces con anterioridad, se quede sola. De alguna manera, es el nexo de unión entre las otras dos, que muestran una personalidad más fuerte por mucho que, según avanza la historia, tiendan al equilibrio emocional.

Había una cuarta, Mara -Blanca Portillo-, la que no responde a los mensajes ni a las llamadas. Suponen que estará derrumbada tras el fallecimiento de su esposo y que no se atreve a salir de casa. Una mañana Amelia la encontrará en el parque con evidentes señales de felicidad después de haber dado un giro impensable a su vida.

Una cinta de mujeres, pero en la que los hombres siempre están presentes. Son necesarios aunque no aparezcan, como bien demostró García Lorca en La cada de Bernarda Alba. Todas ellas estarían mucho más vacías y no serían tan complejas si no tuvieran alguien masculino a su alrededor. Incluso el hombre con corbata -Pedro Casablanc-, que como le sucedía a José Coronado en La vbida de nadie ha perdido su trabajo y no se atreve a decirlo a su familia. Todos han pasado del medio siglo y todos están frustrados. La otrora crisis de los cuarenta ha ganado una década. Los paseos de los jueves pueden significar una huida hacia adelante, pero de momento no son capaces de superar sus miedos.

Aunque la propuesta, sobre el papel, parece rutinaria, Gracia Querejeta se encarga de hacerla atractiva con los paseos y el cambio de vegetación en los dos meses que abarca la historia. En el debe hay que anotar algunos tiros de cámara repetidos en una de las entradas del parque. Por lo demás, se trata de un buen ejercicio desde el punto de vista de planificación, diálogos y actuación. Las tres protagonistas, cada una en su papel, cumplen con creces con sus roles y les proporcionan la necesaria profundidad.

From → Cine

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